AlfaOmega

12 07 2009

Y ahora.

Creo que ensartaste en mi lengua algunas cosas y ahora te me escapas. Que contigo no es el asunto. No lo es, no.

Tú fuiste la perfección y la pulcreza. La dignidad por delante.

Como a un niño de progreso fatuo, me prometiste que no me fallarías cuando fuera grande. Y me señalaste y me dijiste que era un montaraz, que debajo de una ternura insospechada había una violencia excesiva.
Pequeña hada, ¿acaso no sabes que tu sonrisa es adictiva, que su fulgor me inspira a querer beber de tus pupilas lejanas cada vez un poco más…? ¿Acaso no sabes ya, que tu sombra te ha comido lo mejor de los sueños, que ella es la que en realidad empuña el rico color que desprendes…?

No, tal vez ya no lo ves. A veces la realidad se puede palpar, te tienes que abrir a muchas cosas y quemar en muchas piras el tiempo que contentaste tus mentiras para dar a luz las nuevas vidas.


Es claro, que lo que yo veo como granito tú lo reduces simplemente a barro. Es además incierto el destino que puede repararle a dos personas que se separaron -desde el inicio de la cantera- que los que crecieron viendo desde el mismo lado el material del cual emerge la obra del artista. Uno pujará y verá todo como material a deshilachar en átomos a la fuerza, pagando cada arista y cada experimento con su propia materia genética, con dolor en las articulaciones de su corazón (porque crecer a veces duele y tienes que cancelarlo a cuotas); tal vez la otra persona leerá la necesidad de mantener el material como está, al costo que sea, para mantenerlo incólume huyéndole a lo que no considere válido o acordado para el mismo origen, siempre “humilde”, siempre “noble”, mas nunca responsable de su pasión o su cadencia.

Además hay una cosa que no entiende el que nace dentro del barro que el que lo compra para hacer esculturas:
el cielo del creador no es el cielo del analizador.
Y ahí es donde raya la diferencia casi satánica entre la lengua de uno y la lengua del otro.
Mientras con palabras tuve que construir mi vida, y ahora las defiendo porque estas hijas predilectas me han dado la libertad que tanto buscaba, para tí son un cielo de papel que no vale la pena. Quieres pruebas, quieres hechos que tú consideres totalmente ajustados a la realidad de barro hueco que has construido con tus dos manos, endebles a todo momento a lo que yo haya intentado sacar de mi interior, con vísceras y sangre de por medio, para ser el hombre que merezco ser.

Tiempo, más tiempo. Qué debo hacer para liberarme del amor que ya no entiendo… tengo otra forma de pensar, mas ahora no sé con qué me entretengo. Mis manos ahora son de carne y hueso, siempre me pediste algo que yo no te supe dar, que pensaba que no necesitaba darte… cómo enredé, cómo sujeté a la periferia cada abrazo y cada momento que tuviste, que viste, que lanzaste. Ya no sé si quieras ver los besos que he de delinear mientras camino por mi senda, mientras continúo corriendo hacia el sol, un sol cada vez más encima de mi frente, que está llenándome de amor. No lo sé y por ahora no lo pienso… no sé que vas a hacer con el palpitar que tengo para tí, y comprenderlo, me llevará tiempo… aunque.

Aunque ya lo sé. Ya no tendré un armatoste para navegar en el cual todo tenga huecos y óxidos. Tengo que cambiarle la fachada, porque ya tú no la quieres y porque yo ya no la quiero así.

Y este nido, este sentir de desolación no abandonará hasta que desocupen las habitaciones cada uno de los que habitan esta casabuque y pueda yo descargar finalmente en el río en el cual me desguazaré entre besos de fuego y una que otra remembranza unida del pasado.


Sí, mi hermano, he sido débil.

Pero me agarraré a estas imágenes nacidas del interior como un borracho se agarra al barandal del barco, con las uñas y el poder total del que lucha por su vida, así sea, un año después. Porque igual, si yo no creo en mi sentir y no apuesto por mi vivir, ¿con qué cara podré desafiar la aurora poniente, el dolor, de una nueva madrugada?





Maraña

10 07 2009

¿Sabes?
Creo que te entiendo. Tu trabajo no es ayudarme a mí y a otros. Tu trabajo es comer sueños.
Estás vacío. Tienes un gran hueco por dentro y es un hueco que no te deja sentir nada y por ello lo acaparas todo.

Acaparas las mujeres porque no sentiste madre.
Acaparas los bits porque temes un desaire.
Acaparas el agua, la tierra, el Sol,
porque nada te da vida, nada te alimenta y no puedes sentir calor.
Y se me ocurre a lo mejor que tampoco te sentiste niño, por eso bajo amenaza los tienes, los haces llorar de pena, les robas la comida, los obligas a caminar a contraviento para ahogarles la llama.
Tampoco sabes qué es ser madre ni ser abuela. Por eso las maldices, las exageras, las momificas en vida pero que no las sientas… seguramente a tí te engendró un pajazo y te parió un rechazo, seguramente…

Comprendo que me vendas noticias y extras.
Te ves grande; yo, me veo pequeño.
Tú crees que tu sábana de contenidos realmente puede soportar al tiempo; que no será pasto de las letras y los poderes de los callos y los corazones.

Sabes que mi canción llegará al corazón de todos los que me rodean, es inevitable.
Mi pregunta es: ¿qué tanto aguantará el hueco en tu pecho el resonar de mi vida?

Me has martilleado con pan y muerte por algunas décadas. Tactactac es el sonsonete detrás de mi palabra, fría como chamán sin alma.
No entiendes porque no sientes la poesía, así que me ofreces una asepsia de saber que huele a formol a imprenta a doctrina y además me quieres quitar mis serenatas.

Tienes un mundo enriquecido porque tu amor es tan pobre que, por sí mismo, no nutre excepto la necesidad de olvido -en desesperación-. Ese es tu doble sentido, doble lengua, dulzura censura y acidez bífida de dos cabezas. Esa locura es muy loca pero en ser desalmada ha hecho la tarea y conoce su ley y la defiende, la sostiene, la vivifica.
Desangra para beber sangre porque teme la suya propia.

De miedo estás hecho y en miedo morirás, arrojado como todos los poderosos al terror sin medida, siempre perpetuo y en silencio, evento que ocurre al que se ha dado cuenta:
ha llegado del Xol la hora.

Y me pregunto un poco que soldado pago te protegerá al verse él mismo la sombra…





Autora invitada: Historia y memoria

5 07 2009

¡Hola a todos!

El siguiente post es cortesía de Hiperactive Brain , el blog de una amiga historiadora -de aquellas mujeres de habladas de vino y voz amigable en la radio-. Para estos minutos en los cuales se habla tanto de pueblos, memoria y otras cosas… sin pensar un poco en cómo nos toca.

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Lugares en la memoria

Junio 30, 2009 de alejandra179

Todas las sociedades tienen sus modos de recordar. Marcar el espacio es uno de esos modos y es ya tan rutinario, que ni nos damos cuenta de todo el ejercicio político que implica el recuerdo cuando de ser un acto espontáneo pasa a ser algo planificado, con ceremonia de instauración incluida.

Ese tipo de recuerdo -el planificado- es el que hace parte de las políticas institucionales enfocadas en crear una base cultural que nos sirva a los ciudadanos de a pie para identificarnos y reclamar nuestra pertenencia a un grupo y a un espacio. Ese tipo de recuerdo es el que ayuda a establecer las estrategias y medios necesarios para marcar el espacio con señales específicas y así, refrescarnos la memoria diciéndonos por medio de una placa, una estatua, un parque, un edificio, un jardín, etc., que ahí fue donde todo lo que es hoy, tuvo su génesis.

1755 St. Charles St., New Orleans. Lo que queda de la fábrica de Andrew Higgins, quién produjo los vehículos anfibios que hicieron posible el desembarco en el Día D.1755 St. Charles St., New Orleans. Lo que queda de la fábrica de Andrew Higgins, quién produjo los vehículos anfibios que hicieron posible el desembarco en el Día D.

Entonces uno se puede preguntar por qué esos espacios están marcados y otros no; por qué con esas marcas y no con otras; quién o quienes deciden el espacio, el momento, y la marca. Es que ese ejercicio de memoria no es tan inocente como el espontáneo, sino que responde a una actividad política que ha sido llamada por el historiador Eric Hobsbawm “La invención de la tradición”.  En este ejercicio creativo de transformar el recuerdo en algo institucional, constante y duradero, se eligen las cosas, personajes, eventos y espacios que merecen ser recordados. Ese merecimiento forma un criterio que ayuda a decidir lo que debe ir en esa memoria que todos debemos compartir y celebrar, esa memoria que debe formar fuertes vínculos sociales entre todos los ciudadanos.

Claro que hay que valorar todas esas marcas institucionales que construyen la Memoria -esa, la institucional-, pues nos dan puntos de partida para construir reflexiones. Pero no debemos subestimar el poder de la otra memoria, la que no es institucional, la que está en las cabezas de las gentes y que también construye fuertes vínculos emocionales que identifican el pasado, el presente y el futuro. En esa memoria, que está menos seleccionada y disciplinada, se ordenan recuerdos de todo tipo, recuerdos que tal vez a la Memoria institucional no le gusten y que por ende, no inlcuye; son esos recuerdos los que constituyen otro tipo de marcas, menos elegantes que placas, estatuas o parques, pero igual de potentes y reconocibles.

Esta memoria, que podríamos llamar “popular” -a falta de un mejor nombre- , asimila las experiencias importantes no por que sean negativas o positivas, sino por que pesan y definen; hay un antes y un después; no se pueden olvidar, aunque después salgan a la luz momentos más felices… y esas experiencias importantes forman mapas emocionales, históricos y materiales -sí, en el territorio y en las cosas- que no pueden subestimarse ni obviarse, pues tienen tremendo poder. Ese poder vinculante que muchas veces la Memoria Institucional quisiera reclamar como su propiedad exclusiva.

LA CASA DONDE MATARON A PABLO ESCOBAR. Fuente. ClarínLA CASA DONDE MATARON A PABLO ESCOBAR. Fuente. Clarín

La imagen que está a la derecha de estas líneas es un ejemplo de esa memoria no institucional, que es tan persistente y tan vigente y que tiene tanto poder de vinculación, tanto impacto emocional. Y recuerden las noticias sobre los tours en los que se ofrece el recorrido por los lugares más emblemáticos de la terrible persecución a Pablo Escobar y Cía., que causó la masacre generacional más terrible de los últimos 30 años en Medellín… ese es un recuerdo que nos une, esta casa destartalada es uno de nuestros lugares en nuestra memoria… ¿Memoria institucional? lo dudo… ¿”memoria popular”? por supuesto que sí.





Calíope

1 07 2009

Este color en el alma me hace suspirar por la devoción que me inspiras.
Me levanto de la cama y empiezo a correr la película hacia atrás, mirando lo que hice y lo que dejé de hacer contigo o por tí. El beso, el abrazo, el suspiro, la pregunta, el detalle roto por el silencio y luego la carcajada entre los dos, el vacío en el pecho por levantarme y no sentirlo todo ahí.


Te has convertido en la imagen de una noche que ha engendrado centella, con una cajita musical dentro del pecho por estrella, de la cual salen melodías que me tienen enganchado al caminar y caminar, para hallar la fuente de la cual salen.


Todavía no nos vemos el rostro, ¿verdad?
Ver nuestras manos juntas y limpias de cicatrices, como lo he soñado; que puedas tocarme como lo has soñado cuando te muestras al espejo en el cual está impresa tu silueta; que en abrazo suave sienta yo el potencial del corazón mío liberando y el tuyo contrayendo.


No importa cuando llegue a donde estés, seguiré caminando. He de llegar, llegaré. Nunca he podido olvidar esta huella en el alma y hallaré el modo o abriré un camino, y así podré desarrollar lo que desde el anochecer viví, rebobinación de un amor en cámara lenta y dos días insertados en la realidad parpadeante de mi cabeza.Estoy impactado porque nunca creí que tendría el poder, el amor, el caleidoscopio fuerte para invocar el sentido de vida y que tú lo llenarías irrespetando tiempo y espacio desenredando con cadencia esta fibra rítmica desde la eternidad…