Mayo 26, 2008...19:58

Gotitas de hierro

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Quiero cantarte y decirte,
que de mi cabeza salen por la mañana antes de entrar a laburar,
muchas cadenas negras que a mi cuerpo van a penetrar.
Desterrarlas es mi deber, hasta la ascensión de la Centella perdurar….

Quiero gritarte y decirte,
que ser joven no es un lujo,
es más bien un derecho, pero que nunca lo perdonan los que te pagan el sueldo,
y mucho menos los que ya han sido succionados y son ‘tus viejos’.

Quiero decirte también
que el camino es largo,
que tal vez debas esforzarte no tanto,
sino apenas esforzarte en donde sabes que tienes los puntos más flacos:
que tu cepillo de dientes,
que tu billetera;
tu tiquete de viajes mas tu carretera; o tu entrada al templo y tu canción de Abril,
el estar enamorado y la sensación febril.

Yo hoy te canto, algo salido de mi torre de hierro.
Y quiero cantarte, pero sin Internet y sin televisión:
quiero que apagues esas feas luces de megapixeles,
¡añade más bien las de tu corazón!

Y cuando acabes de desafiar la noche
y digas ‘hasta la victoria’,
que un montón de estrellas te pertenezcan,
que no te pongas a pensar,
porque ahí, nunca habrá victoria.

Nada puedes hacer si de casualidad decides mamarte de tu elocuencia,
tu “transparencia”, tu “honestidad”:
¿estarás más cerca, tal vez, de dejar de ser tus profesores, de impresionar a los demás como si fueran tus padres?…
…¿dejar de comer migajas de amor?
Sin embargo puedes hacer con tus manos, lo que no con tu lengua:
haz mosaicos de tu corazón, hazle papelitos de amor a tu hígado y riñón…

…ama tu cuerpo, porque a él lo convertiste en la torre de hierro.
Y ya está bien, esos demonios ya no están, no te pueden dañar.

Puedes salir ya…

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