No te rindas al viento que corre huracanado sobre la tierra. Ánclate, saca de tus entrañas raíces de fulgurante y cristalino brillo como un cuarzo y levanta tus manos abiertas hacia la tormenta, para tumbar de un solo puño los toros de ambición y materialismo, basado enteramente en la consecuente testarudez y flexibilidad de que el alma siempre es una forma infante y a ella y solo a ella le debes el desarrollar cada minuto para ser eternamente presente, enternamente amor, eternamente joven.
Noviembre 5, 2009...6:04 am
Rotos los bytes…
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1 comentario
Noviembre 6, 2009 a las 3:59 am
hacerse árbol y tener la osadía de florecer como a uno mejor le parece y repartir semillas cuando uno y como uno lo desea… eso es un hermoso reto..