Gotitas de vida: On the road…

El alma se siente como un dulce que se deja de un día para otro

para que tome más sabor.

Inmemorial y fresco.

Lleno de amor.

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Gotitas de mi corazón

Quiero vivir dentro de los momentos del día
en los cuales pueda sentir la simpleza del color.

Esos momentos cálidos, fuertes, en los que,
sin importar si el aire está fracturado por ausencias,
o saturado de sarcasmos,
el brillo de una pupila me devuelva al azar y la aventura
del corazón cristalizado de las flores…

…de donde nunca, jamás, querré salir.

***

Erase que se era…

…erase que se era un mundo hermoso. Un mundo el cual las árboles vivían en paz y caminaban por todo el bosque, besando, comiendo las almas de otros árboles, cantando y siendo el multicolor poder de la naturaleza, el verdadero rostro del corazón.

Érase que se era…

…érase un mundo que conocía el canto de la piedra y el del agua limpia.

Érase un mundo, en el que el hombre no era nada. No pensaba que era amo y señor,
no pensaba que era superior,
no actuaba como los conceptos recién mencionados y destruía esta tierra.

Érase que se era un niño que nació con alas.
Se le intentó cortar las alas, se le exigió que olvidara el mundo exterior,
se le suplicó, ¡POR SU BIEN!, que dejara a ese pobre mundo y que siguiera adelante, porque debía vivir, por su bien, porque debía ser ÉL mismo el mejor de lo que ÉL no hubiera pedido ser.

Érase que se era un niño que un día creció para empezar a tener un cuerpo de hombre y mantener su alma limpia luchando por ella cada día y con cada aliento de su cuerpo: érase que se era un niño que aprendió que sus sueños eran reales, que su casa no era esta tierra con sus verdes árboles y sus hermosos katiaka-y-rres, pero amaba con todo a los árboles y a sus hijos los bichitos y la antisepsia de este oloroso y hermoso mundo.

Érase un niño que plantará árboles y fertilizará la tierra y que le duele que la quemen y le hagan daño. Érase un niño que pintara los colores de su alma cada día en un papel o en el aire o en un lienzo y saldrá a dar batalla hasta que sus uñas se vuelvan liquen y sus labios musgo.
Hasta que deje de oír música y deje de sentir amor por este inmenso y hermoso acuario que los científicos llamaron, curiosamente, Tierra.
Hasta que sus manos no bombeen más sangre hacia sus manos y no pueda decir que no está de acuerdo y nunca lo estará.
Hasta que sea abono de una nueva tierra y pueda ser el feliz padre adoptivo de muchos, muchos hijos.
Hasta que vea su destino cumplido y la tierra que lo acogió tomando sus problemas en sus manos.

Érase que se era un ave que había olvidado sus alas de turquesa,
pero las recupero y con su batido hará temblar la tierra.

Gotitas de hierro

Quiero cantarte y decirte,
que de mi cabeza salen por la mañana antes de entrar a laburar,
muchas cadenas negras que a mi cuerpo van a penetrar.
Desterrarlas es mi deber, hasta la ascensión de la Centella perdurar….

Quiero gritarte y decirte,
que ser joven no es un lujo,
es más bien un derecho, pero que nunca lo perdonan los que te pagan el sueldo,
y mucho menos los que ya han sido succionados y son ‘tus viejos’.

Quiero decirte también
que el camino es largo,
que tal vez debas esforzarte no tanto,
sino apenas esforzarte en donde sabes que tienes los puntos más flacos:
que tu cepillo de dientes,
que tu billetera;
tu tiquete de viajes mas tu carretera; o tu entrada al templo y tu canción de Abril,
el estar enamorado y la sensación febril.

Yo hoy te canto, algo salido de mi torre de hierro.
Y quiero cantarte, pero sin Internet y sin televisión:
quiero que apagues esas feas luces de megapixeles,
¡añade más bien las de tu corazón!

Y cuando acabes de desafiar la noche
y digas ‘hasta la victoria’,
que un montón de estrellas te pertenezcan,
que no te pongas a pensar,
porque ahí, nunca habrá victoria.

Nada puedes hacer si de casualidad decides mamarte de tu elocuencia,
tu “transparencia”, tu “honestidad”:
¿estarás más cerca, tal vez, de dejar de ser tus profesores, de impresionar a los demás como si fueran tus padres?…
…¿dejar de comer migajas de amor?
Sin embargo puedes hacer con tus manos, lo que no con tu lengua:
haz mosaicos de tu corazón, hazle papelitos de amor a tu hígado y riñón…

…ama tu cuerpo, porque a él lo convertiste en la torre de hierro.
Y ya está bien, esos demonios ya no están, no te pueden dañar.

Puedes salir ya…