Gotitas de despedidas.

Muchas veces dependemos de un amor o una noche cualquiera durante días y días para seguir adelante

solamente queremos mentirnos y negarnos que los hechos nos superan cada día más,

porque la noche es solamente las cosas que nosotros extrañamos

las cosas que queremos hacer o dejamos de hacer: sol de recuerdos que sin parar no hemos vaciado del ayer.

El trabajo de vivir se vuelve el trabajo de mentir el trabajo de extrañar el trabajo de postergar. Sobre el trabajo mucho se ha escrito pero poco a poco se ha construido cada día, un poco, un velo más. Muchas veces nos preguntamos cómo es que las personas estamos cada día y cada compañía más lejanos de lo que le pedimos al cielo y nos preguntamos cuándo es que nosotros podemos hacer las cosas que deseamos hacer.
El cielo se vuelve dentro de cuatro paredes un color estucado, el dolor del dinero se vuelve el olor del pensamiento y el único reducto del cambio. La huida no es solo inminente sino el sabor que exige el alma.

Se viene encima el dolor de la noche y el saber que no hicimos lo que queríamos. Que hay un lugar dentro del prisma del hueso que nos envía sin parar hacia otros círculos, que le huimos, y que el amor, para algunos, huele a tierra fresca antes de despegar. Aroma de aeropuerto con desinfectante y del vacío pasajero.

Como este asunto de las letras, en las cuales muchas veces nos sometemos a un ordenador para poder escribir con las teclas lo que con la mano realmente queremos escribir cada día o noche

sobre la vida

sobre los aciertos

sobre las familias que perdimos sobre los momentos de despedida que vienen no solamente con una edad, sino con las responsabilidades de sobrevivir y como decían algunas personas, con tanta liberad desperdiciada en el acá, en el presente.

Muchas veces pensamos cada noche en el retorno al huevo en el volver y salir, en volver a vivir  con intensidad.

Pero si tenemos la red rota cómo podemos salir a volar sin fracturanos las alas, se preguntarán algunos,

bueno, eso es algo que depende del colorgamatonokromo del cielo que veamos, en ese

breve momento en el cual cerramos los ojos, aleteos ondeantes al respirar.

Si el color es un vibrar que sabemos que nos va a llenar de amor, de olor y luz, de poder,

entonces podemos estar seguros que ese cielo es el cielo de azules bermejos y poderosos rayones

que nos va a ayudar a cada día más

continuar la vida que dejamos a un lado al pasar al otro lado del espejo.

Las uñas se vuelven largas y los dedos se han anquilosado de tanto esperar el despertar, y duelen cuando lo vuelves a usar, mas su savia es real y hay que apreciar cada sorbo de ellos. Esa sensación orgánica de pensamiento y naturaleza, no se encuentra en el espacio virtual, no se encuentra en el deleznable y detestable sabor a asepsia que produce un ordenador…

se da en el tejido perdido en la mano abierta.

Cara amigo

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2 comments

  1. momo (monica) · julio 11, 2008

    LAS COSAS Q SE ESCRIBEN NO SOLO CON UN BUEN LAPIZ, SI NO CON EL CORAZON Y EL ALMA ENTERA SON LAS LINEAS MEJORES PARA PODER LLEGAR AL CORAZON Y ALMA DE TODO EL MUNDO… ES HERMOSO LO Q DICES Y OJALA SIGAS ESCRIBIENDO ASI DE LINDO PARA PODER HACER Q LA GENTE LEA Y HAGAS Q LAS PERSONAS SIENTAN ESAS LINEAS TAL LINDAS RECIBE UN ABRAZO GRANDE DE TU AMIGA DE MEXICO MOMO (MONICA) 🙂

  2. ameliepoulain11 · julio 22, 2008

    Que voy a decirte hoy?? es como si cada vez que leyese algo tuyo me mirase al espejo; nada que objetar, ante esto solo se me ocurre callar 😉

    Saludos, a ver con que me sorprendes la próxima vez que te lea

    Besitos. Amelie Poulain

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