Break! ¡Pausa! Stooop!

¡Hola gente!



Bueno, este blog ya lleva un pequeño tiempo de prueba.


Como podrán apreciar, acá he hecho ejercicios de escritura que varían desde la narración corta, hasta la poesía o la prosa poética.

He abarcado temas como la violencia, intentos de análisis (y aportes) sociales, amor, erotismo, otros.


Quisiera que por favor, me dejaran sus comments en este post sobre los que uds. piensan que han sido los mejores escritos y por qué.

Actualizaré los días Martes y Jueves.
Los dibujos, aunque de baja calidad, se presentarán de vez en mes (también podrán ver una evolución del dibujo en sí, de su cuerpo estilístico y lo que le representa).


¡Sigan a las letras y a las notas!


En wena onda,


Felipe P.

Desdén.

Eres una flor de loto consumida,
consumada.

Eres rictus de donjuan perdido en el aire en el espejo de tu contraparte
seducida.
Y también colmillo torcido y negación aberrante.

Eres pátina que aparenta frialdad
y permite sal por terrones viajando en el aire,
con sabor amargo y acre de lo una vez entrañable.

Eres odio, desconfianza, celos.
Nudos sobre nudos de gargantas y desconsuelos
y
la negación de la aurora borealis relampagueante
sobre el suelo/hielo.

Desdén es como un animal herido, mañoso a punta de falacias,
que cree que por su comportamiento blinda a su alma
o a los avatares
o a los vaticinios de las tormentas.
Sabes tú a una flor entre el concreto de un edificio en ruinas:
orgullosa por su intrepidez y supervivencias,
pálida y podrida de tanta rabia acumulada,
pálida y seca por temor a lo no-expresado.

 

Es un antena -este sentir- para el desengaño y la codicia:
“Mi armadura, General, así pese setenta kilos y su calor me mate”.

Y hay más.
Es, una varilla que atraviesa los ojos y con oxidado fulgor ciega los ojos al membrudo y nervudo corazón.

Por eso, perdonarte.
Por eso, perdonarme.
Por eso, perdóname, perdonémonos, reconozcámonos.

De las entrañas del que fuera monstruo una luz infinita de luciérnaga ha emergido desprendida, dejando seco y hueco un cascarón monumental y arquitectónico.

 

Ahora…

 

Mas ahora, ahora me consta, que hay que ser primero golondrina
para correctamente hacer los vaticinios,
aunque me odies,
de nuestra primavera.

Gotitas cortas I

Esta noche

viene el abrazo largo del beso nocturno.



Mi cabeza, que ha estado de corazón pesada en su médula fluvial
me ha dicho que la deje descansar.
He estado roto toda una vida, toda una luna…
y ahora que se ha cortado el momento, de forma lenta como la cámara de los huracanes que proyecta en todas las diferencias las hojas cortadas por el movimiento poderoso
de la voluntad exógena (es decir, que viene de afuera de nuestras almas).


Cae la noche y una mente cansada me pide que deposite dentro de tí, pequeño ordenador, mis pensamientos y angustias.

Me ha caído la regla, la tábula rasa de mis pensamientos y noches abandonadas.
Esos excesos, esos hybris generados por pensarnos semidioses y no querer ser responsables…

…y ahora conocer el momento exacto de partida es más duro.
Al igual que es más duro el saber cuál es mi voz y cuál la voz improvisada y cuál la voz heredada.


Rayos de gritos de duda…
¿quién soy? ¿a quién me debo? ¿cuál es mi futuro verdadero, no el planeado? ¿Si viajo, cuáles son las ventajas de hacerlo en este momento y no en el cual las nubes de los 25 se levanten sobre el cielo?
¿Quién maneja, en realidad, los hilos de mi percepción?

Gotitas de retenes.

Correr.
Quiero que te imagines correr entre árboles centenarios. No hay nieve ya, tu cuerpo ha aplastado con tus patas a toda velocidad la nieve que se ha derretido. Árboles centenarios de fibroso y grueso poder te observan desde sus retorcidos y perfectos ojos,

el suelo lleno de sus hijas hojas secas y el cielo observando mientras lates sin parar, corriendo.
Te detienes para mirar el cielo y no hay detenerse en tu interior, pero lo sabes y lo sabes bien:
la primavera no ha avanzado, se ha congelado.
Por más que corres, tus pies poderosos no logran hacerte volar, hacerte hallar el pasto verde y los ojos dorados de tu manada o amada.
Y te preguntas un poco qué pasa, por qué así, por qué...
Revisas tus heridas. Miras tus colmillos rotos, revisas los buenos, revisas los reparados, miras tu piel cuarteada y te preguntas de nuevo un poco de nube y un poco de por qué...

la manada ya no puede protegerte y es más la manada ya no está para protegerte.
Y ahora, ¿qué hacer? Viento y un desfile de numerosas lluvias sin parar te golpean las hojas de los costados mientras un sol furioso aletea lejos, muy lejos de tu corazón y de tu tierra.


Parpadeas. La esclavitud, al fin y al mes, es un estado en la mente y no la latitud de una cédula.



Y se abre latiendo tu corazón a las estrellas.

Gotas de populismo.

El llegó al café.
Pidió una copa y la tomó en calma entre las manos, antes de estallarla con furia contra la pared.

Luego sus miembros volaron en todas las direcciones:
luchó con furia,
luchó honorablemente,
luchó con toda la sangre que tenía,
hasta que entre seis personas le pidieron el favor que parara, que no tumbara más el lugar.

Se enfundó la maleta encaletada detrás de un hueco en una pared: la revisó, estaba entera.

Se secó la sangre de la boca con la manga que no estaba llena de la sangre ajena.

Caminó por las calles, sin querer todavía llegar a casa.

Pensó.

Mano en la barbilla y nuca rígida.

Quiero que me lo digas pavimento. Quiero que me digas qué fue lo que pensó este hombre, qué fue lo que le llamó la atención del día a día y que lo llevó a este sitio, a ese trago de vino-vinagre adobado con una cerveza para su indigestión. Quiero que me digas cemento cuál fue ese sueño roto dentro de su mente, para que no pudiera por ningún momento descansar. Un gaván azul enfundado sobre un jersey amarillo es lo único que como sueño le queda y un sombrero y un deseo de vida lo único que le sobra. Quiero que me des una explicación, una, que sea válida, que no sea la que ya conozco, porque esta es demasiado cruel y desalmada.

Si solamente somos esclavos de nuestros deseos, si solamente somos esclavos de reflexiones vagas, creo que somos caldo de cultivo para cualquier tipo de populismo.

Estos seres bienintencionados a su modo, en sus arenas, que no conocen ni ven ni quieren dejar ver otras son entes peligrosos para la salud, para el orden de los seres vivos, para mi jardín, mis lombrices de tierra y mis caléndulas y mis rosales. Que ni son míos, son prestados y algún día, como todo lo orgánico, inflexiblemente morirán.

Adivino que este hombre observó con más cuidado el desarrollo de lo que pasó a su alrededor entretejido.
Adivino que reconoció sobre su piel a las mareas humanas variantes como la noche y el día.

Hay un alma entre todos, encerrada en el puño de unos pocos. Que amasan el poder a punta de mentiras y decepciones multicolores. Y la decodificación de esta alma, como el mismo hombre de gaván azul puede constatar, tiene que ver más con lo que sostenemos dentro de nuestras cabezas como mundo incorregible, que con un papel y una policía.

Tal vez enfundado en una canción de elegía a Cortázar y en un ruido de trompeta perdida en un subte abandonado de otrora gran ciudad pudo oler y constatar,

que acá y en el infierno, el Diablo siempre debe pagarle al abogado más caro.

Vendrán noches o amaneceres para esta efigie perdida,
pero si una cosa es cierta
es que su mano no está sola y que las paredes y los nudillos y tus ojos lo han comprobado:
aquella fuerza puede golpear tu víscera más interna

puede despertar al lobo, elefante, conejo y golondrina que llevas dentro,

para fabricar nuestra propia primavera.

Dew born of…

Rage.

The beauty of rage is that lies dressed as sadness.
The horror of rage is that is coveted in sweet and educated manners.
The dizziness of rage makes a heart gravimetric in pulse and accelerated in leaps.
The pain of rage fills every space between yer cells,
nurtures demons
and opens channels to the lost shores of the Ancient World
where men and beasts are such because of the intelligence at rest inside their hearts.

Rage is the oil inside the engine of every problem that we accumulate inside our cells over the years
that brings the hideous feeling of decay and sorrow that age brings.

It’s the base, can’t you people see!?

Rage and madness have over and over been there, like a whip of thorns slashing the tender breasts
of our dreams and hopes. We search so much and so hard that we can’t acknowledge it, we treat our Sacred Rage as a fairy tale not worth of out powerful atention.

We do it badly advised, we do it proudly because our daddys did it and we are not even strong enough to let down the shovel and pick up the sword and the flower.

Rage can be transformed into Strength, Power and Juice.

The only thing that you need is to express it, sincere yourself, thank that it exists to show you honestly what you are feeling and what you feel of and in the world.
And then, only then, when it is a wretched, scaly, tall, sharp-edged, claw-armored, teeth-destroying sharp entity that you can recall out of your living nightmares,

search the Path to Forgiveness. Find it. And let it fly.

There is not any problem with a person feeling anger.
Now, if that person doesn’t goes and change the very structure of AIR around it to make sure the aromas embezzled within him, around him, are now instead of charcoal and sulphur, roses…
every mile he walks away from the source is a mile we all walk in a bigger, darker, crueler, home.

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