Astillas múltiples de corazón. (Too Much Feeling)

El problema no es a veces si se puede o no,
sino el *si**te**dejan*.

El problema no es cuestión de amor y salud.

Es exceso de color, exceso de amor, exceso de poder realizar y reescribir la historia de las personas a nuestro antojo,
a leer mariposas de Velas de Barcos en pleno smog de la Calle 45 con Universidad de cualquier país.
El asunto también es el exceso de letras, de sangre, semen, mierda, sudor, lágrimas, piel rota y dientes pulidos, es el desborde de informacion contenida a la fuerza por la prudencia, no por la ausencia de presencia sino por el exceso de Gerencia. ¿Me entiendes, o no me tienes paciencia en tu sapiencia?

Es curioso.
Mira, pero no toques.
Toca pero no pruebes.
Pruebes pero no tragues.

A veces, ¡lo que más me aterra de Pacino, es que cuando él juega al Diablo, LO ENTIENDO! ¡TOTALMENTE!

Falta libertad para diez mil cosas.
Es increíble, todo sobre las reglas y todo sobre las reglas de las reglas para las reglas de las cosas.
Faltan en cambio miles de miles de pesos en pianos para que mis mano puedan tocarte cuando me de la pinche gana.

¿Acaso no hay cuenta de la necesidad de tenerlas, pero menos rígidas?
Siento demasiado calor en las venas para ponerme en ese cuento de comerme todo lo que nace en cada flor nacida de cada colibrí -no al revés- cuando abro un libro, beso una planta o amo una garganta.
Es pasión por el laberinto y ser laberinto y ser los dientes renacidos y el momento de nacimiento de todas las personas en un fluir eterno de caídas, a veces hacia arriba, a veces hacia abajo. Es el sentir el sabor de la madera mientras esta se acomoda en tus pupilas, lejos del parecer y aparentar las mentes brillantes de otras épocas.
¿ACASO NO ES MOLESTO, QUE TODO TE MOLESTE?

Carajo, solamente una vida y dar vocería de elípticas voces altas y manos en alto es lo mejor que se puede hacer, no suspirar por lo que no se pudo vivir dentro del sueño de las mentes perdidas, mentes fanáticas de fatalismo, del ya casi se acaba el mundo, esa mente común que nos dice que el borde de la tierra de los sentimientos es el inicio de la hecatombe. Sin equivocarse. Para ella la hecatombe, claro está.

Por más que se cante de lo contrario sentir demasiado corazón es el mejor motor para exponer lo que nadie quiere, sus venas en un plato pero brillantes de colores esmeraldas y fucsias halógenos y hasta alucinógenos. No tiene final porque no hay forma de predecir el desenlace mas se siente futuro porque mientras haya sabor habrá quién abra la boca y saque la leeeenguuuaaaa…
y es como la música, que la sientes en la punta de la pelvis o no sientes nada al respecto, eso no se puede enseñar, esas estreallas birllan de verdad a través de las noches en las cuales tenemos que ponernos máscaras y luego olvidamos cómo son y doblamos los labios hacia adentro para no tener que sentir dolor o para aumentarlo pero no dejarlo salir.
Qué tontos hemos sido, dejándonos engañar por una falas promesa de aceptación.
Si, al fin y al cabo, hay demasiada vibración como para esconderla en una sola canción.

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