Rocío sobre las cabezas.

Hoy me desperté con el corazón como un nudo,

viendo a lado y lado

la pupila incesante e incandescente de los que el mal desean, de los que el mal sueñan, de los que el mal contienen.

Pensé, tomándome un zumo de color naranja,

en la paradoja eterna:
queremos ser espirituales pero no tocar nuestro centro
queremos ser completos pero no perdonamos,
perdidos entre los matorrales de juncos y noches ambigüas,
perdidos entre las noches definitivas de las mañanas pensantes hiperbólicas.

Cuánto tiempo debe pasar para que volvamos al inicio verdadero
rompiendo las olas de basura a través de las cuales hacemos surf en la ciudad.
(Estructuras escalonadas que llevamos en el alma)

Cuántos odios y perdiciones debemos desentrañar para darnos cuenta de la maldad y mentiras
que engendran tristezas:
bajan de los cielos del Averno falsos profetas,
sugiriéndote libertad y amor eterno y poderoso sexo a cambio de tu alma, tu propio rostro, tu verdadera identidad.

Perdonar y aceptar los eventos es como el recoger los vasos de plásticos y barrer debajo de la mesa, una vez tu fiesta de cumpleaños ha terminado.


Un pensamiento incandescente como una brasa de diamante me espeta directamente al cerebro:
¿en quién confiar? ¿en qué creer? ¿puedo creer? ¿quiero confiar?

Cartas marcadas por mano cruel y antigua, que con su sevicia ordena la noche desde una mesa partida, corrompida por dientes afilados y parásitos enquistados en el alma; arroja fuera de sí, pues, semillas de odio y desconfianza, dividir para imperar por siempre, diluir la consciencia forjada bajo agua y viento durante miles de sonrisas y abandonar a todos a su suerte.

Los pasos  de gigante se tornan pasos de enano a medida que corren los colores en el fuir incesante de los minutos del mañana que corren en el ahora y viajan hacia el ayer.
Revivimos dentro de nosotros el Big Bang sin parar de sonreír mientras acariciámos una vez más el fluir del amor del cielo.

Reinventarnos en el alma mientras las vigas están caídas, mientras la intemperie y los animales se comen lo que has dejado podrir…
…¡¿cuál puede ser el momento de levantarse, si hasta el amor destilado NO ES SUFICIENTE PARA ALIMENTAR MI SEMILLA?!

Cuando aprendemos a sostener un poco nuestras palabras dentro del breve espacio que existe entre el corazón, el amor y el mañana puede ocurrir todo y ocurrir también nada.

Mano que heredas

las venganzas
los desamores
y los poderes de antiguas medidas de tiempo,
danos una vez más del color angelical que encuentras dentro de la copa sagrada,
eleva nuestra sabiduría para cambiar el día a día,
plenos de luz,
amor,
poder,

y esperanza.

Interrupción de la realidad [parte dos].

Disculpen el atraso de esta actualización…

Agradézcanlo a estos señores:


Una vez aclarado esto… ¡acá vamos!

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Bueno, disculparán el corte con los  anteriores. Mas…

¿por qué en aras de nuestro sentido de seguridad, debemos permitir la invasión de todo aspecto de nuestra vida?

Esta pregunta me la planteo firmemente y con todo la seriedad del tema.
¿Acaso la seguridad no la llevamos por dentro?

Claro, todos *vivimos* bombardeados por la imagen de los todopoderosos Marines, U.S. NavySeals, BlackOps Attackers, Desert Storm Troopers y en el caso de América Latina, su versión tropicalizada con olor a fruta, bigote y miradita perversa e ínfulas de capataz de lechería -por favor, no lo vayan a negar-; cancerberos del bien común que manda más allá del horizonte y la hostia el derecho y deber privado.

En Colombia vivimos un proceso de autocensura muy fuerte, en el cual ya llegamos al punto en el cual si no quieres alinearte en lo conservador, pues te *alinean*. Yo no uso drogas, pero, si tengo el pelo largo, uso pantalones de rayas, escucho a Pablo Milanés y también escucho a Victor Jara y a Björk… que más… soy amigo de homosexuales, lesbianas, negros, pobres… creo que publicar cómics y hacer teatro es necesario para el alma humana…
¿me van a encarcelar? ¿Me van a desaparecer? ¿Deberían hacerme perfil genético para borrar mi descendencia?
¿A quién, realmente, estoy amenazando? ¿Quién es el que se siente amenazado, en el fondo del tanque, quién está buscando excusas?

Oh, bueno.

Un escritor muy famoso de Colombia, llamado Héctor Abad Faciolince -del cual pueden “googlear” su obra y leer trozos de su trabajo y se van a quedar k.o. – hizo una verdadera obra de ARTE sobre la coherencia en el mundo del arte, las drogas, las posturas.
Por favor, léanlo entre líneas y no tengan miedo de comentar. No tomen mi palabra, navéguenlo uds. mism@s.

Esto es extractado de la página web del periódico colombiano http://www.elespectador.com.
Curiosamente, no puedes tener acceso hoy 21-3-08, por ahora, a sus archivos. *suspira* De pronto está escribiendo otra. ¿Quizá…?

Con gran placer, cedo la palabra. (Lo que no entiendan, arriésguense a buscarlo en el mismo periódico)

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Opinión| 14 Mar 2009 – 10:00 pm

hector-abad-faciolince

Columna enmarihuanada

Por: Héctor Abad Faciolince

ACABO DE FUMARME UN PUCHITO de marihuana. Los miles y miles de libros de mi biblioteca, de todos los colores, están bailando conmigo.

Es como si los hubiera leído a todos y me saludan de lejos, moviendo las páginas como viejos amigos. No sé por qué, miro a mi novia y se me parece a Nefertiti; casi nunca la había visto tan bonita. Yo sé que los libros no bailan y que mi novia no es Nefertiti; pero verlos bailar y verla como Nefertiti es una experiencia bonita. Irreal, pero bonita.

Daniel Pacheco, columnista de este periódico que valientemente se declara consumidor de drogas, nos está invitando, antes de que prohíban la dosis personal, a que hagamos una manifestación portando “una dosis de personalidad”. Yo espero poder asistir y pienso llevar una soga. Es la soga con la que podría ahorcarme, pero con la que espero no tenerme que matar. Quiero tenerla a mano, por si me da la gana, nada más. Porque ni Uribe ni Uribito, ni Palacio ni Palacito, me lo pueden impedir.

Prohibir el porte y el consumo personal de marihuana o de cocaína, para que no haya drogados, será tan eficaz como prohibir las cuerdas y el matarratas para que no haya suicidas. Si uno se quiere matar y no encuentra cuerdas, se busca un precipicio o se cuelga de un bejuco. Lo que defendemos quienes defendemos la dosis personal es la libertad. La libertad, incluso, para jodernos la vida, si la vida nos jode y nos la queremos joder.

Hacía años que no me fumaba un porrito de marihuana. Me la consiguió un amigo; empacada al vacío, punto rojo de la Sierra Nevada de Santa Marta. De lo mejor del mundo. En Ámsterdam la venden carísima. Tengo sed; tengo los ojos rojos. Acabo de poner las Variaciones Goldberg, de Bach, tocadas por Glenn Gould. Siempre me ha parecido, estando sobrio, que es una música celestial. Ahora, con el efecto del punto rojo, me parece que he llegado a un paraíso musical superior.

Cojo un viejo libro que me estaba saludando mucho. Es de un autor inglés consumidor de opio. Dice algo muy interesante. Dice que cuando uno consume opio comprende que “lo único real es el dolor”. No voy a probar nunca el opio; no debo. He estudiado y sé que produce una adicción irrefrenable. Si no la produjera, probaría también opio, pero la educación me dice que no lo debo hacer.

No fumo tabaco, por el cáncer. Si Uribe y Uribito prohibieran por completo el cigarrillo, me pararía frente al Palacio (y frente al Palacito) a fumarme un Pielroja, dos Pielrojas, cien Pielrojas. Dice Nefertiti que ella no confía en aquellos que no se toman ni un trago. Algún demonio muy hondo tendrán que ocultar. Si Uribe y Uribito prohibieran el alcohol (con lo que les gusta), me conseguiría una botella de ron de contrabando y me haría encanar.

Cuando prohíban la dosis personal, por la pica, me voy a parar a fumar marihuana en la puerta de la Catedral. Para que me lleven, obligado, donde un policía y donde un psiquiatra. Le mostraré al psiquiatra todos los libros que he leído, todos los libros que he escrito, toda la música que he oído y todos los cuadros que he visto con la percepción exacerbada por la droga. Y si quieren, que me encanen. Si me encanan, llevaré una cuerda. Si me quitan la cuerda, llevaré los cordones de los zapatos. Si me quitan los zapatos, dejaré de respirar. Para qué respirar donde no hay libertad.

Creo que ya se me pasó el efecto. No creo que me haya hecho ningún daño. El que se sienta dañado por mí, que arroje la primera piedra. Adiós, me voy p’al cuarto a dormir con Nefertiti. Bien comprendo la envidia que les da.

· Héctor Abad Faciolince

Colores en la mano.

Tumularios.

Canto hoy de día que apenas arranca.

Me pregunto el cómo vendrá el cielo.

Hoy amanecí con cáscaras de dulces y cáscaras de dibujos y dulces
regados por todo el suelo sin amoblar de mi pensamiento.

Cuando el reloj me indicó la hora,
quise darle rienda suelta al llanto,
pero el minutero y su paso ligero me impidió
llorar a lo ausente.

¿Qué me espera al terminar esta aventurosa tardanza?

Acaricia mi arcoiris.

Los papeles regados por el suelo y las motitas de los sueños caminando entre los dedos.
Las noches regadas entre las personas y las letras
las canciones llenas de nostalgias y preguntas de un nuevo inicio. Nada te ha sido robado, todo te será prestado hasta el final del amor o de la memoria.

Sacudes de tus hombros la carga de los tiempos absorbidos y continúas en un planeo en espiral hacia las mañanas sempiternas de los corazones amados. Colores cálidos te invaden y te continúan desarrollando la esperanza, alimentando ese polluelo bebé con lágrimas que ya no sabes por su temperatura si son de amor, de dolor, de sinsabor o de múltiple color.

Ves el andar de los que nacieron después de tí y nace una conciencia plena de la diferencia y la necesidad de raíz humilde de lirio que necesitamos los hombres y las mujeres que concebimos el tiempo que se encuentra ahora como un *nuestro* tiempo.

Y las velas zarpan hacia el infinito de los futuros prometidos y concebidos,
afanados algunos en ser algo que nunca fueron,
desengañados otros por venderle hostias a los feligreses que nunca hallaron,
potenciados todos por el poderoso desvelo del frenar el andar sin frenos.
Y miras como te nacen de los talones uñas negras curvas fuertes, de a poco, de a una, como a toda águila, pero con paso firme y seguro salen del fondo de tu alma los momentos sin igual y las cáscaras del tiempo se secan y degradan sobre el polvo de la tierra que sostiene el árbol de tu vida. Contempla el fruto del vientre del universo y bebe con suavidad el agua que emana ahora de tu propio corazón, joven aprendiz…

Sin tener que cortar momentos como papel maché, tú ya sientes el moldear de las luces entre las noches de tu alma y sientes estrellas vagar sin cesar por el horizonte tan amplio que es la bóveda del corazón humano.

Extracto sin hiel de Artes

Y los dioses de los profesores levantaron su mano y dictaminaron:

sea el amor a la estética enredado por nuestras palabras hipercomplejas
hiperprofundas
hiperdetalladas.

Y sean los jóvenes el molino donde moleremos corazones e ideas al poder del mercantilismo.

Podría ser un decálogo para poder conocer el mundo del arte que enseñan en algunos lados.
Llevo algunos años intentando entenderme con el tema y me parece más que justo, necesario, compartirlo con los que leen este blog, sean gaviotas lectoras, planeadores como cóndores, o halcones/milanos/águilas lectoescritoras.
Durante algunos años me he dedicado a aprender sobre el arte, pero lo que más me ha sorprendido es la ceguera de los que imparten las lecturas y sus contenidos.
Me aterra la imperiosa necesidad de indicarte un hacer de **ahora**, sin tomar en cuenta que todo presente tiene unas raíces, inseparables, que además no por denigrar el pasado podremos superarlo -antes, todo lo contrario- y sobra decir que mucho de lo que actualmente se enseña como producción correcta (¿correcta pagada por quién?) le falta una transmisión emocional tan pero tan fuerte que es como si fuera producido por una máquina.

En el caso de Colombia, digamos, el problema se puede rastrear y exponer de tres formas: a) obsesión con la violencia, b) precariedad como condición creativa autoimpuesta, c) ausencia de ubicación cultural.
El primero tiene que ver con que la gran mayoría de los temas creativos en Colombia de mediano o gran reconocimiento están relacionados con la violencia. Si se buscan programas como ‘El Siguiente Programa’, o ‘4 extraños en D.C.’, por hablar de dos programas bandera para una población multimedia de hoy, van a darse cuenta que prima sobre todo el machismo, la sangre, el insulto, la deformación humana.
En Colombia el arte está obsesionado pero tan obsesionado con la violencia pasada o presente del país que ha llegado a un punto de esterilización autoinflingida de opciones diferentes. Y desgraciadamente muchas expresiones gráficas como cómics imitan del Manga esa violencia guerrerista y obsesionada con procesos de miseria. Esa es la realidad mental inmediata del país, sobre todo manifiesta en el crisol de un país que es su capital económica y política.

El segundo aspecto del mismo lo relaciono con la palabreja miseria. Cómo es posible que un programa, digamos, como ‘El profesor Super O’ -la única animación colombiana que conozco y que **defiendo** a ultranza, búsquenla en YTube para ver porqué 🙂 – tenga una calidad tan *pobre* de animación, mientras que se siguen trayendo enlatados que no hablan con los imaginarios de acá… es una tendencia a hacer todo con las uñas y sobre todo por una falta de previsión y coordinación adecuada: el imaginario de trabajo de los artistas y otros es el de la Estrella SuperFamosa, no la de un Reino de Competidores. Hay tanta desconfianza en el propio poder y acción que se intenta aniquilar toda competencia -en el sentido deportivo de la misma-.
Así, en Colombia han nacido Fanzines, colectivos culturales, galerías de arte guiadas por los mismos artistas, periódicos y publicaciones web de temas variados, pero la falta de apoyo y de contacto con otras bases impide y deforma el desarrollo total de la misma con una industria no monopolizada.

El tercero tiene que ver con la falta de comunicación con el cómo piensa REALMENTE la gente.
Colombia tiene una situación hermosa (sí, no voy a hacer más énfasis en lo trágico, para ello está el periódico): todas sus zonas están sin comunicarse entre sí. Inclusive en la misma capital hasta la creación de un medio de transporte masivo no empezó a haber una comunicación real entre las partes más ricas, las menos ricas, las más industrializadas y las mejor organizadas/planeadas. Ello implica que hay mucha riqueza por entretejer por diferentes personas a nivel cultural, pues todavía hay rezagos culturales rurales, bolsillos de ciudadanos de muchos países, influencias de diferentes zonas del mismo país y de otros… y a esa heterogeneidad hay que llegarle, sin miedo a lo políticamente correcto pero con imágenes y palabras que abracen y rocen con suavidad la piel de los sueños de estos habitantes -lo que no imaginas, tal vez nunca lo busques para crecer-.
No solamente son ideas nacionalistas y criollas con ínfulas europeas -pecadillo venial de todo país de América Latina-

Cuando entras a una Universidad y una Facultad de Artes, tú tal vez como muchas personas piensas en el imaginario de aprender a pintar, esculpir, dibujar, tomar fotografías…

pero te encuentras con un discurso en el cual
“esas técnicas están usadas, no vas a descubrir nada nuevo”, “no es bueno que aprendas con tanta certeza, ¿o te vas a especializar?”, “pintar/esculpir/dibujar es del siglo pasado, lo in ahora es la teoría”, “el posmodernismo indica que para hacer Arte, con que tengas una idea de lo que quieras hacer aunque no lo hagas, ya ERES un Artista”.

Y tienes dos opciones: lo aceptas o lo encaras. Como el que dice, o lo ves a los ojos o dejas que te muerda.

En mi caso he visto muchas personas ser abatidas por ello. Se exige a los estudiantes muchísimo más de lo que su medio fragmentado es capaz de suministrarle para explicar sobre estética (?), gestualidad (?), lenguaje de los materiales (?), conceptualidad (?). Algunos dirán: claro, para esto está la Academia. Pero, la realidad es esta: ni la misma la explica bien. Después de un año pedirle a alguien que defina cómo y con qué es que va a desarrollar una carrera como Artes es como pedirte en premédico neurocirugía: no * tiene * sentido.

Así, es como para aprehender entre manos un futuro, se te castran los sentimientos reemplazando la verdad con una pobre excusa de mundo.
Vale, les he hablado mucho sobre una parte del proceso. En caso de que quieran que siga con el tema en otro post, por favor, déjenme información en los comments.

Au revoir! 😀

Gotitas de Hiel.

(((Este post no es apto para menores de 300 años. Por favor, no se lamenten después)))

Me irritan los dientes, quisiera escupirlos como dientes de drago y que escalaran las paredes del ladrillo.
Que volaran y en la caída generaran un surco. Que ese surco alimentara todas las puertas rotas y que emergieran por ellas los dioses antiguos hindis y egipcios con sus talones de gato y sus apéndices de escorpión,
para cabalgar sobre las cabezas rotas de los indeseable y romper para siempre la oscuridad que nos cerca.

No soy un ser de tempestades eternas ni me gusta más la venganza que al próximo vecino.
Quisiera, simplemente, poder volar, volar como los dragones con sus escamadas visiones y romper la médula espinal a todos los miserables gusanos que buscan comerse la tierra y sus habitantes. A aquellos que nos frustran el bailado y la caminada, a aquellas que propician y enceguecen la vida mediante la violencia contra sus propios hijos. A todos los que como trolls y orcos sin conciencia violan sin parar nuestra propia mente pero *alegamos* que nos lo merecíamos, porque somos los mejores en un algo inmaterializado sacrificado en pos de un sueño de opio vagamundo.

El aire me parpadea en disonancia y solo veo trozos rotos a mi alrededor.

¿Cuánta sangre más necesitas tú, tú y tú para darte cuenta de que está hecha del mismo material del concreto, que cada cosa que limpias es mejor para tu alma que miles de gramos de… de lo que sea?


El oleaje contenido por siglos activa en mí la necesidad de romper las maderas de tu buque y retomar con fuego lo que tanto has desperdiciado.
Quiera Dios tener piedad de tu cuerpo si permito a un solo archivo divino quedar con tu memoria después de lo que origines sobre esta tierra, fango por mente que camina entre los humanos.

Mi propio marasmo me inspira un relámpago atronado de pensamientos afilados buscando la yugular de mi próxima víctima, del próximo animalito jugando a estar vivo sin procesar lo que ha experimentado, armando una casa sin tomar en cuenta.  Prefiero perder la sangre y salir airoso de este palpitar, comer, fornicar sin cuentas sagradas y con sagradas alas elevarla, que estar pendiente de tus afirmaciones y tus marasmos entrelazados.


Y tú.
Oye como elevo al cielo mi última plegaria hacia tí: que yo también me quemaré con el granizo, por mi lengua bífida, mi rostro perdido y mis manos con zarpas no cortadas,
pero que no te quede duda,
tú también,
te habrás de ir conmigo.

http://www.youtube.com/watch?v=u4-aUiddpUo