Cazador (i de algunos)

El descendió del autobus con inquietud.

La mañana marchaba como siempre.

Y en la librería, las vendedoras le coquetearon como siempre.

“Su colonia lo invade todo”, pensó. Te lo digo en verdad, que poco a poco empezó a formarse en su cabeza el conocimiento de que no había momento del día en el cual no tuviera la disposición del conejo al perro callejero hambriento. En el cual sus manos no se tensaran con el pensamiento ardiente que tiene la flecha al romper y penetrar la carne de lo vivo. En el que su mente no calculara rutas de escape, posibles códigos, invasiones a intimidades.

Cuando iba a comer un helado, siempre había dentro de sí una voz de crueldad, una voz de soledad, pero siempre esta voz nunca le decía ‘mira, haz esto, pensá lo otro’. Le decía ‘¡ALGO!’, es decir, le deformaba las cavernas internas a punta de grito, lo volvía mina a cielo abierto sin magia ni amor disponible.

Una mañana buscó entre sus pertenencias personales algo que le dijera la verdad.
Algo que le explicara el por qué había llegado a donde había llegado.

Y ya no quiso saber más del tema, de más temas de otros temas.

Se refugió y se dió licencia,
regurgitando como las arañas pensamientos perdidos en la oscuridad de la emoción anquilosada
durante años, décadas, lo que se sintió como milenios.

Dicen, los que mucho han diluido del calor de la batalla,
que cuando un guerrero vuelve en sí, ha renacido y siente que ha vivido varias vidas, en una sola vida.

Esto también se podría aplicar acá.

Una mañana cualquiera el volvió. Volvió a despertar. Y lo que soñó anteriormente lo dejó aterrorizado, asustado, asqueado y cuestionado.

Pero lo comprendió tardíamente.

Mirando un reloj en un celular sus memorias empezaron a fluir con incandescencia.
Mira que las paredes, la madera, el reloj grande, el sonido eterno, las luces a medianoche, las paredes alfombradas con los gritos callados de desespero, los halls eternos y los compañeros que ni la luz de la vela más grande puede romper su oscuridad flotante, agresiva, satánica…
que el dinero debido y el dinero puesto, que el pensamiento aplastante y las flores humilladas, que la Madre Naturaleza como simple semillero y sementera y la noche como el preludio a una nueva tortura.
El puño apretado en alto y la mano rota de tanto rogar y de tanto mendigar amor, compasión, fin de la tortura, fin de los alegatos, comprensión del nuevo mundo que podía y debía y terminaría por nacer.

¿Sabes?

Creo que él lo entendió.

Su ostracismo se volvió una enciclopedia de minutos, su bestiario mitológico dejó de parecerse a un afiche de Iron Maiden y empezó a parecerse a los cuadros antiguos de las religiones védicas.

Y la serpiente del rencor que se muerde la cola porque vuelve todo mapa y todo país un recuerdo de la necesidad de ser libre de su presencia maldita, abre un poco la boca y del cielo llueve maná en forma de estrellas, clarificando lo que antes era sangre como agua y volviendo la vida a las decisiones del caminante.

Mismo caminante que reconoce en su andar por la ciudad entre montañas y Muiscas el miedo a ser catalogado, perseguido, dominado y acosado
por esa máquina genética que
alguna    vez    llamó
‘padre’.

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Palpitares


Un color entra, dos se van.
Cuando abrimos las persianas por las mañanas y quemamos de nuestra cabeza en un papel, con un oído de madera o uno humano, cuando abrimos las persianas te digo y se queman las ventanas del ayer,  es que continuamos con la búsqueda del amor y el dinero en el día a día.
Vivir para comer, comer para morir, morir para renacer.
Morir y nacer entre ladrillos y casas de cartón, nacer y vivir entre las mentiras y las acciones de los que fueron nuestros superiores cuando éramos enanos y el mundo no paraba de girar como si todo acto fuera el último. (Y lo es, lo es en realidad).

Cuando veo estos edificios iluminados que no conocen ni la noche ni el día, el sino de estas mole eternas, no me cabe más que preguntarme, ¿hacia dónde van? ¿Por qué los erigen con tanto afán? ¿En qué momento, tal como construimos nuestras vidas, construir un edificio se vuelve sinónimo de construir sobre una mentira? ¿Este no es acaso un cacareado material de pésima calidad?

Muy frágil es el paso entre la niñez y el adulto profesional. Pero su cédula tal vez sea más significativa: es la mentira.
Mentirnos no tanto en decirle a todo el mundo lo que quiere oír.
Es negarnos a ver que tomamos decisiones y que estas nos han llevado a cierto sitio y aprendemos a taparlo todo.

Y la política. La política. De tanto odiarla, creo que nos obsesionamos con ella y nos volvemos un político más.

Una persona decía que aplicara lo que se leía de ella y esta misma decía a continuación que los politicos con seres con un tremendo complejo de inferioridad… que solamente denota que en realidad, son inferiores.
Y eso te puede impulsar a arrojar luz al alba, pues…

…tal vez la sangre de nuestras venas no sea tinta aria ni hermosos valses, mas no tenemos que rompernos el cráneo para buscar cómo gustarles a otros, buscando el sol ciegos.
“Lo estamos haciendo para ser libres… “. Libres. ¿Libres? ¿libres nos hará de qué? ¿Libres de nuestra condición mixta, con muchos sabores adentro? ¿Libres de qué? ¿O *para* qué?
Si llevamos amor en el corazón y sabemos que hay que conformar y transformar lo que sabemos del mundo a través de nuestra propia historia, son más grandes las personas que no hacen políticas sino que hacen tradiciones humildes y estéticas, vengan de donde vengan… tal vez hecho esto sin tantas pretensiones de ‘darle una lección a la posteridad’.

Y al ver esto podremos entre todos tejer mejor lo que significa ser urbanos en cualquier ciudad de habla hispana,
al final del tie
mpo del capitalismo.

Conspiranoia.

La luz abre las ventanas, separa las tinieblas y aparta de mi mente los temores y los procederes extraños y extranjeros.

Hace ya unos años un hombre preguntaba a un auditorio, lleno de miedos por mensajes directos, subliminales y no encubiertos, todos hacia la violencia, preguntaba hacia el auditorio y hacia el cielo abierto…

“…¿qué puede oponerse a la voluntad de Dios?”

Yo pregunto ahora

¿qué puede oponerse a la voluntad de la Realidad, más conocida como la Verdad?

Desconfío de mis palabras y ellas me han aliñado en vicios y en tormentas,

pero también he podido conocer personas de una gran corazón y ver resurgir una pureza no-ficticia, real, completa.

Es verdad y eso no he de negarlo que el mal habita en este mundo desde hace muchos, muchos más años de los que un solo ser humano puede recoger en la palma de la mano.
También esto sé: no estamos solos.

Vivir es algo abrumador. Dicen que Kant hablaba de lo sobrecogedor para darle a entender a las personas la diferencia tan alta que hay entre la voluntad del cielo y el poder de manufactura del hombre.
Mucho se ha escrito ya sobre lo que el hombre puede y no puede hacer y todavía existe la arrogancia de pensar que podemos hacer las cosas totalmente solos, totalmente ciegos, totalmente sordos y que eso no modifica ni afecta a nadie más. Pero el planeta es una sola red, un solo vibrar, no hay bala ni maldición que ello pueda modificar.

También hay un dolor muy grande en la mente del hombre, a mi parecer,
relacionado con el abrir las cajas de creación del Universo y luego, aterrorizado y sobrepasado, intentar tapar, tapar, tapar, ignorar, ignorar, ignorar…

No es útil.

Todo esto es parte de la existencia.

Conspirar, rumiar, masticar, nos va debilitando.
Aún cuando fuera cierto todo esto
todavía tenemos que lavar la loza, hacer abdominales, aprender a expresarnos para conocer el verbo amar.
Si somos capaces de crear fantasías tan sublimes como muertes instantáneas, gobiernos superpoderosos, armaduras para pequeños hombrecitos grises, polillas de 7 metros de altura y hombres lobos generados genéticamente a partir de la mutilación de animales acordadas por políticos inescrupulosos desde la década de 1940 y eso explicara todo lo que nos está pasando ahora…

si tenemos toda esa potencia para desdibujar…

¿en qué momento debemos empezar a crear un relato de limpieza, superación, concreción de lo bello en nuestro planeta? Con ansias y miras a que sea una realidad.

Me da vértigo y asco pensar que a alguien le podría parecer chistoso todo esto.
¿Qué podrían ganar? ¿Acaso las ramas de sus almas están tan secas y vejadas ya…?
No lo entiendo. La guerra no es un estímulo sano. Y entiendo que el temor te da adrenalina e impulso de movimiento.

Solamente que no creo que para ello debamos inventarnos, tanto en el mundo real, como en nuestra cabeza,
toda esa cantidad de entuertos y muertos.

En el fondo se trata sobre impotencia, ¿no?, sobre el tener a un papá malo encima tuyo, que siempre te puede dominar y tú no puedes hacer nada al respecto.

El día de hoy no estoy triste, pero me he dado cuenta que el mundo que alguna vez conocí por cierto -el mundo de los hombres- está sostenido por demasiadas mentiras, siempre temerosas de que les arrojen luz.

Texturas en la boca.

Cajas de música.

Encontré de mis versos manos. Dos manos rotas, de yeso vencido,
entre cajas y giros de camiones sus frágiles tendones corroidos.

Abrí un cajón, moví la persiana,
salieron serpientes con cizaña y palmeras podridas
para sentarse a mi lado, sobre mi almohada.
Sentí el golpe seco del recuerdo en mi cara y perdí el conocimiento.


Cuando me desperté, me enjuagué la boca de sangre. Tenía hambre. Mucha hambre.
Así que, lentamente, desenfundé mi dinero, bajé hacia un abarrote y compré un poco de felicidad en forma de chocolate.

Subí contando los peldaños, giré la llave, me senté de nuevo en el medio del silencio.

La habitación proyectó en mí su rechazo. Y no la culpo: gruñen siempre las paredes de los nuevos años e igualmente las de las casas que durante un tiempo no han tenido quien ame en ellas.

En mi mente ha pasado otro año más a pesar de desperezarse recién el minutero electrónico de su letargo nocturno,

cociéndose en un fuego albino todos los momentos que dejé pasar,

resarciendo con los pedazos de amor los tiempos faltantes.


Y hoy siento haberme encontrado un color indefinible a cemento dentro de mi pupila, de ojos grandes e impulsos sin parar, hoy he sentido un parte, una décima, pero esa décima suficiente para hacerme vibrar las notas y suspirar.
No, no estoy hablando de ella -ya sabes que de ella no me gusta hablar, de ella no te iré a hablar-.
Estoy diciéndote que a cada paso de este palpitar la enterré entre las nieblas de mi mente pensando en que era un espejo perdido de mí mismo, esos nosequé que nunca nos gustan ver demasiado tiempo pero nunca dejamos de admirar. Ojos púrpura, cielos al amanecer y un abrazo fundido sobre las cabezas fueron las voces de la orquesta de ese tiempo.

Hoy me siento árbol convertido en papel que por segunda vez será picado para volverse pasta indestructible y destructora de soledades
entre los hombres, los humanos.

El día de hoy tuvo un sabor dulce a victoria.
Pude recoger tus saberes entre las letras y dulcemente los cocí a fuego lento dentro de mi pecho, hasta que ebullieron y me rompieron la boca, terciándola como una copa rota de vino…

pero, ¿de qué se trata el encontrar una relación, una conexión, si no es de encontrar la parte que te toca?…

ii. Calibración


Espirales.

Veo espirales mientras camino por el apartamento.
La niebla es fría y las calles son mordaces, como son todas las calles mordaces en esta ciudad.

A lo lejos escucho el beso intranquilo de una excavadora. Faltarán unos minutos para que el aire se despierte y pueda morder el placer de caminar y correr, como nuestros antepasados cazadores acompañados de canes y piedras en la mano.

El día transcurre.
El poder solar es un contrapeso en mi corazón de las calles finitas, los edificios anquilosados, la memoria abierta y la revolución eternamente aplazada que se pasea rampante por mi soledad, mientras un sorbo de hoja de coca me anima a despertar y a palpitar, a poner en pulpa y carne viva estas letras mientras otros danzan sin cesar.
¿Tus labios se adelgazan? Los labios se adelgazan, cuenta un sabio inventado entre los paneles de mis neuronas, porque las palabras no pueden beber el aire, y entonces se lo roban, ultrajan, raptan, devoran, a los labios que anteriormente eran sus señores y amos.

Como adolece de calor el corazón frío de Buenos Aires.

La mañana es rara para los de eternas primaveras o eternas brumas -no solo el nacer sin estaciones afecta tu sensación de paso del tiempo sino la misma posibilidad de ciclicidad y posibilidades dentro del mismo-. Los pullovers se adecúan a tu garganta, recorres pasadizos de cuentos escritos para leer en la palidez de la eterna adolescencia y brotan tus hormonas que juraste a un dios olvidadas cada que acaricias una página que no conocías de una ciudad o pisas un pavimento con tus héroes predilectos.

Hay un muro que debo escalar, que cada mañana me adormece.
Ahora, solo ahora,
viene mi sangre purificada noseenqué tetera y mi alma de bolígrafo
a invocar esos amores que no eran amores sino sombras de la china entre los pliegues del número 20 al pasar los años.

Como una maleta solitaria en un rincón,
he sido mudo testigo del desplazarse, el perderse, atiborrarse, extrañarse, someterse al olvido y alumbrar la memoria con el candil prendido del presente.

¿Estaré maldito?

i. Dulce, seco, rojo.

Si mi amor está confinado a los trozos de objetos que he guardado durante lo que haya vivido,

¿qué dice de mí que siga en un espacio habitado por esos trozos adueñados de mi sofá, de mi alfombra, de mi recámara y mi alcoba, desvergonzados, vírgenes en su poder?

*****

Destruí las fotos,
maldije los videos,
hice brujeríasanteríaalablanca con todos mis compañeros de juegos

pero eso no me ha restado una duda, salvado de un espejismo, abierto un canal al otro lado del señuelo.

*****

Soy tierra. La tierra pare papel. El papel hace cuentas. Mis cuentas no cuadran. No me cuadra el alma. El alma estaba cuadrada: ya la liberé de lo mismo. La mente no se da por enterada que la misma cosa y la cosa misma no son la misma materia. Perdí las materias al amar a mujeres perdidas y soñar lujurias despiertas. Desperté en mi recámara después de ser arrastrado como de un sueño, lentamente perdiendo velocidad por el desgaste. Los vientos han pulido y sacado de su veta el grano que contenía mi propia casa interna y ví mi maloka como algo más lejano.
No me alcanzan los pasos para andar sobre la tierra,
así que decidí devolverme sobre los mismos y volver a casa.

*****

Mi mejor amigo tiene corazón de estopa.
Y los hombres de él se rien.
Culpa suya es que pierda en mi boca
los dientes que con razones y por notas acumuladas se me caen a miles.

Ella toma un vaso serenamente y espera mi redención mientras el tiempo de los demás firmó mi condena…

*****

Odio el paso del tiempo, como odio el traslado de la vejez plenipotenciaria a la niñez coartada.

El reloj es para mí lo que el vino al alcohólico y las putas al político: diversión temeraria, fanatismo obsesivo, contrariedad barata para los demás pero para mí totalmente cara.

No hay ley que escriba que debemos ser nuevos peores enemigos después de cierto tiempo, pero… ¿en qué nos convertimos cuando cierta mañana empezamos a soñar con el paso de los momentos, con el agua que se va, a matarnos en vida?
¡Contéstame noche, contéstame día, contéstame orquídea rota entre mis manos!

******

Las paredes se me caen como se cae la libertad y se declama la poesía, envuelto en un mar de dudas y superioridad
comprada en esas nuevas tiendas chinas. El amor de ella y de él me hacen extrañar la temperatura tibia y los mejores momentos. Pero no, esperen, surgen preguntas sobre cuáles fueron en realidad los momentos y cuáles los que nos inventamos para tener un respaldo y objetivizarnos siendo algo para mostrarle…
¿a quién?                               ¿Importa?                             ¿A quién le importa en verdad nuestro nasciente inicio, si lo que quieren es algo nuevo para consumir para la posteridad?

*****

Cuando era chico, soñaba constantemente en el día que me convirtiera en un chef famoso, para así poder demostrarle con amor y empeño a mi padre que la comida dada a los hijos no se quemaba ni se comía con miseria, sino con amor glamour y arrojo.

Ahora que no soy tan chico entiendo algo: mi buena sazón no será la salvación de mi padre, mas será la iluminación de mi alma. Pues de padre, poco tiene el papá. Y la comida cuando no es una extensión de esa bolsa tejida que llevamos en el corazón, no vale la pena probarla.

*******************

Una vez alguien dijo que ser joven es ser parte de la clase media.
Media estúpida diría Mafalda. Media y media, dicen los políticos en Puerto Madero. Medio cabrón me llamaba un amigo. Media vida y el resto decaimiento me comentaba un taxista. Plenitud perdida en la juventud guardada.

Pero entonces,
a quién le pedimos cuentas,
con quién exorcisamos nuestros demonios,
cómo nos lavaríamos las manos de ser responsables en esta hermosa barcaza de piedra cristal musgo y sexo
que es la tierra
¿si la juventud, totalmente dormida en drogas legalizadas y naturales, no nos permitiera eso?

****

El primer día sobre la tierra había pasado hace ya muchos años,
la noche traviesa se había vestido con todas sus dudas sobre su alma.

Pero hay que percibir y limpiar la copa para poder beber más vino entre las mareas rotas.

Libros y placeres, mujeres y danzas y unas rondas entre muchas manos que por un vistazo fugaz, fueron los mejores amigos que una persona podría desear sobre el tiempo: amados, amables, permanentes en la sangre por el ejemplo.

¿Saben?
Con mucha desesperación he invertido tiempo y sangre en amar hasta conseguir entre palpitar y palpitar una luz, una señal, un estallido. ALGO que me saque del alma el tiempo desfallifo y desaparecido por el orden excesivo de las reglas del amor para algunos.

Y,
la verdad,
que fuerte venir a darse cuenta de ello mientras poco a poco levantas ladrillo sobre ladrillo lo que será una casa con amores y ventanas, pero esta vez, de verdad y en verdad, proyectada sobre la victoria y hacia una memoria diferente: la que va desde el ahora hacia el pasado como una flecha pero avanzando sin parar de crear su historia…