Conspiranoia.

La luz abre las ventanas, separa las tinieblas y aparta de mi mente los temores y los procederes extraños y extranjeros.

Hace ya unos años un hombre preguntaba a un auditorio, lleno de miedos por mensajes directos, subliminales y no encubiertos, todos hacia la violencia, preguntaba hacia el auditorio y hacia el cielo abierto…

“…¿qué puede oponerse a la voluntad de Dios?”

Yo pregunto ahora

¿qué puede oponerse a la voluntad de la Realidad, más conocida como la Verdad?

Desconfío de mis palabras y ellas me han aliñado en vicios y en tormentas,

pero también he podido conocer personas de una gran corazón y ver resurgir una pureza no-ficticia, real, completa.

Es verdad y eso no he de negarlo que el mal habita en este mundo desde hace muchos, muchos más años de los que un solo ser humano puede recoger en la palma de la mano.
También esto sé: no estamos solos.

Vivir es algo abrumador. Dicen que Kant hablaba de lo sobrecogedor para darle a entender a las personas la diferencia tan alta que hay entre la voluntad del cielo y el poder de manufactura del hombre.
Mucho se ha escrito ya sobre lo que el hombre puede y no puede hacer y todavía existe la arrogancia de pensar que podemos hacer las cosas totalmente solos, totalmente ciegos, totalmente sordos y que eso no modifica ni afecta a nadie más. Pero el planeta es una sola red, un solo vibrar, no hay bala ni maldición que ello pueda modificar.

También hay un dolor muy grande en la mente del hombre, a mi parecer,
relacionado con el abrir las cajas de creación del Universo y luego, aterrorizado y sobrepasado, intentar tapar, tapar, tapar, ignorar, ignorar, ignorar…

No es útil.

Todo esto es parte de la existencia.

Conspirar, rumiar, masticar, nos va debilitando.
Aún cuando fuera cierto todo esto
todavía tenemos que lavar la loza, hacer abdominales, aprender a expresarnos para conocer el verbo amar.
Si somos capaces de crear fantasías tan sublimes como muertes instantáneas, gobiernos superpoderosos, armaduras para pequeños hombrecitos grises, polillas de 7 metros de altura y hombres lobos generados genéticamente a partir de la mutilación de animales acordadas por políticos inescrupulosos desde la década de 1940 y eso explicara todo lo que nos está pasando ahora…

si tenemos toda esa potencia para desdibujar…

¿en qué momento debemos empezar a crear un relato de limpieza, superación, concreción de lo bello en nuestro planeta? Con ansias y miras a que sea una realidad.

Me da vértigo y asco pensar que a alguien le podría parecer chistoso todo esto.
¿Qué podrían ganar? ¿Acaso las ramas de sus almas están tan secas y vejadas ya…?
No lo entiendo. La guerra no es un estímulo sano. Y entiendo que el temor te da adrenalina e impulso de movimiento.

Solamente que no creo que para ello debamos inventarnos, tanto en el mundo real, como en nuestra cabeza,
toda esa cantidad de entuertos y muertos.

En el fondo se trata sobre impotencia, ¿no?, sobre el tener a un papá malo encima tuyo, que siempre te puede dominar y tú no puedes hacer nada al respecto.

El día de hoy no estoy triste, pero me he dado cuenta que el mundo que alguna vez conocí por cierto -el mundo de los hombres- está sostenido por demasiadas mentiras, siempre temerosas de que les arrojen luz.

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