Sueltas (iii)

Es laboriosa.
Es detallista.
Es dadora de dádivas, de perdones, de volver a empezar, de paciencias, de brújulas.
Es todo lo que alguien podría pedir de ella y más, pero tiene un gran defecto.

Ella no es libre. No es ella, nunca lo ha sido y nunca lo fué. Le robaron  la voz a trancazos a una edad muy temprana y su sangre derramada atravesó como pátina de insensibilidad su primera juventud, su segunda juventud, su madurez. Ahora que se encuentra en el inicio de la vejez cronológica, intenta acercarse a sus semejantes, vivir alegre, compartir un pulso que delgado como un dedo y pálido como una peña de hielo
quiere conocer el sol primaveral.

Y yo, como lobo crecido y compañero de viaje, aullo con desespero a veces a los sáucos cargados de flores,
entre tristeza y melancolía por verla florecer
como en primaveras de antaño
escritas antes de que en esta memoria terrena suya naciera el primer beso.

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One comment

  1. alejandra179 · julio 28, 2009

    A todas nos enseñan a dejar de ser para lograr una existencia “mejor”… el problema es que esa promesa no se cumple y empezar a ser a veces es difícil….

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