BONUS TRACK. Bordando un relicario.

¿Qué decir?…

Hay tantas, tantas cosas, tantas cosas por nombrar como un niño de pecho por primera vez en el campo o en una sala cuando adquiere el poder del habla. Yo quiero decir algunas que desgraciadamente nunca pude decir por la distancia entre los dos. Distancia que alimentó mi timidez y mi falta de desempeño social, dimensionada además por tu posición privilegiada entre los semejantes mortales.

Así que acá va.

Debí haberte llevado esas flores blancas. Debía haber entrado y habértelas dado aunque me hicieras pataleta y me echaras aún más de tu círculo exclusivo de aquellos nacidos protegidos por la dignidad de la casta. Quise decirte que cuando digo que no importan las raíces y las familias es porque esas letras no son nuestras raíces y las personas alrededor tuyo rara vez son tu verdadera familia. Quise decirte que entiendo que hay un mundo en el cual viven muchos aferrados con las uñas a esa sensación de pertenencia entre personas del mismo apellido porque la realidad se ve desoladoramente afilada y sin piedad… que por ello mismo aprenden todos a actuar así y si uno muere el otro llevará el estandarte por un momento caído de la superioridad. Quise decirte que tienes una bendición enorme del cielo al haber inspirado a otros ternura, amor, respeto, admiración, querer defender tu honor a toda costa, querer pertenecer por una fracción de segundo a juventudes con privaciones emocionales pero lujos y posibilidades que a una cigarra como yo, nunca le han cabido en la cabeza… nunca como vivencia real. Eso vale.

Quiero que cuando estés uniéndote con esa última gran llamarada ocre que es la tierra,
la única que conoce nuestra hechura y nuestros secretos… quiero en ese momento que me dejen a solas con vos. Quiero llorarte un rato porque me produjo ternura algo dentro de tí. No me importaron tus millones sino me impactó tu garbo, esa tendencia a tener una sombra cómodamente cortada a la medida en Francia u Holanda, que hacía que verte sentarte y hablar con esa seguridad (claro, claro, también con soberbia de 10 del seleccionado argentino) fuera un verdadero placer. También porque contigo se queman en el éter recuerdos de la infancia y al pasar eso, claro, se agita el animal dormido y eso raspa por dentro, duele un poco.

Me imagino que muchas personas irán. Irán por crear rumores de solidaridad, otros por intentar investigar por la fuerza del clan social y sus herencias. Otros irán movidos por una sociabilidad pegada por *babas*, sintiéndose perros descarriados ahora sin el amo que les perdonara las patanerías y les regalara un huesito por piedad con una cucha nunca limpia.
Yo solo puedo ir hacia tí, hacia los tuyos -que me detestan algunos y lo tengo claro- con el corazón bordado dentro de los boxers, del codo, del cuello de la camisa, en cada pupila. Siempre he detestado ese parasitismo llamado quedar bien y los abrazos de hombre golpeados que no significan en realidad nada, ese amor diluido que no se mira a la cara… así que eso me hace dudar si ir al evento principal o si debo esperar a que todos se hallan marchado, para no hacer de mi despedida un espectáculo. Yo solo, repito, puedo ir hacia tí y hacia los tuyos, nada más. Puedo sentarme y llorar, puedo volver a sentir el peso de la soledad abatiéndose sobre todos y cómo la melancolía avasalla la razón sin parpadear durante un tiempo, día tras día, en los ojos y dientes de los que más te conocieron; puedo hacer lo mejor posible por despedirme de tí y aceptar con paciencia fría de cirujano que soy un loco y un descastado más de una población caída en desgracia que no ha sabido levantarse en almas para ser próspera. Todo eso lo entiendo y más. Y no me afana, no me mata.

Lo que me duele realmente va ser querer abrazar una mujer de la cual tal vez hayas estado muy orgullosa.
Y que tiene el corazón tan dormido que cuando sus hijos se lo despierten, vertirá flores de dolor por cada inconsciencia adquirida al no saber abrazar y decir un te quiero sin nación económica detrás.
[Es muy fácil amar cuando el amor tiene receta, mas cuando no lo tiene se vuelve un poder y un adiós que no termina.]

Desde acá, donde estés, por esta noche, te deseo nada más que el bien. Al día siguiente, que el verso se expanda y te abrace de nuevo. No nos une la sangre. Ni me unen los intereses materiales a tí. Procura usar las luces de colores buenas que veas y sé muy, muy feliz. Danza todo lo que quisiste danzar mientras contabas monedas, si estás de humor para ello.

¿Y yo?
Bueno, un lobo como el que te escribe, todavía tiene que transitar,arar,besar la tierra.
Con la cabeza hacia las estrellas.


A Mery Rodríguez, con muchísimo amor y respeto.
Requiescate In Pace, Amen.

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