Quickie estudiantil.

Al estudiar artes debes enfrentarte no tanto a las copias, si tienes comida o no, si tienes sexo o no, a si vives con tus padres o no, o ni siquiera si a en un futuro podrás ser parte de una élite famosa -al menos acá en Colombia ciertamente reducida-.
No…

acá el principal interés es conocer la raíz de todas las ignorancias metidas en tu sistema.

Cuando juegas tú vs. ellas, no falta el que las materializa en clase con el suspiro que dice ‘ay, ¿por qué no se calla?’.

Y luego se preguntan por la salud mental de los artistas y sus desvaríos….

Oh, y de paso: ¿¿¿DISNEY COMPRANDO MARVEL???

Definitivamente “es el fin del mundo como lo conocemos”. [R.E.M.]

Fragmentos de discursos (I)

Ambos se miran con amor, con delicadeza, con miedo. Con potencia.

Y finalmente, él aparta la mirada de ella.

Apoyados como están en el barandal de un sexto piso, el toma aire hondo y lo suelta lento. Y lo dice.

-Sabes. Es surrealista. Después de los cortes, después de las pérdidas, después de quemar la fábrica, después de no poder volver nunca más a visitar las academias so pena de muerte.
Y ahora…

Su voz se quiebra.

Espectador, compréndelo.

¿Quién es tan valiente de botar a la basura, su vida que ha sido hecha de locura basura?

Y observa un poco más, porque si esa basura es lo único que sienta que le queda real, ¿cómo, cómo, cómo…?
¿Cómo la va a botar?

Sin ese mugre au alrededor, ya no tendrá recuerdo de una vida que quedó conservada en cenizas volcánicas, que inevitablemente, está atrás.

Sueltas (iv)

Después de atravesar las grandes aguas, me dí cuenta de que solo había llegado al borde del lago.

Ya sin hambre, ya sin sarcasmo, ya sin curiosidades,
con toda la voluntad del mundo de volver al inicio de las tareas programadas hace eones
es que ahora empuño en mi mano la lira y la cantimplora,
mientras vacío mi corazón sobre las hojas caídas a lado y lado,
mientras el alma se deshoja como una margarita.


Perdí mi cara mientras buscaba mi vida,
recuperé mi vida cediendo la empuñadura de mi voluntad al alba.
Al alba, repito, a esa damisela loca y plena, que como un orgasmo lumínico trae el poder
del nuevo día.

Relevancia.

Nunca pensé que viviría para conocer la máxima expresión de la corrupción dentro del corazón de un hombre o una mujer.

Me toca.

Mis amigos, caminantes ciegos hacia el limo del consumo, se devanan los sesos por ser lo que son, porque ‘el tema no es con ellos’.

Pero ahora que lo miro, que odio el fasto color militar, una parte de mí solo se pregunta: ¿cuándo me han de llevar?
¿Cuánto tiempo más tendré prestado? ¿Cuánto tiempo más tendré disponible para leer, hacer el amor, beber un zumo, cantar a las redes de música de los niños?

El tiempo que nunca valoré ahora me dice… ¿cuánto?

¿Me despertaré un día y viviré ya, sin tapujos de democracia o amagos de igualdad, esta dictadura que se llama Colombia?

BONUS TRACK: Sueltas (iv)

De las miles de preguntas una se mantiene en el fondo de la olla.

¿Por qué me traen a este sitio durante horas y horas y horas y horas y todos hacen el acuerdo de reconocerme como un ser válido si vengo acá, pero está prohibido intrínsecamente preguntar?

Creo que ni la Esfinge de Tebas con sus poderes podría darme la respuesta.

Ahora, el para qué es muy claro.

No me debo venir acá para aprender, sino para enterrar en el olvido la búsqueda de sentido de todas las cosas humanas.

Sondeos.

1980’s.

Se sienta al rincón de un salón embalsamado por la pátina del sudor abandonado al derroche pueril de ser de clase media. Hay juegos afuera, hay invitaciones y curiosidad por el mendrugo sedimentario materializado leyendo ahí, día tras día, en la única jornada de aburrimiento compartida durante ocho horas entre astronautas pequeños.

1990’s.

Desde una mesa carcomida, rodeado de paredes porosas a medio hacer, palpita en sus sienes el lector galopante y el inquisidor, deseando encontrar algún día ese sueño ya no en obra negra sino completo. Aún con disertaciones o divagaciones, completo.

Final 1990’s.

La inocencia se destruye y se entierra en losa fría.
La ingenuidad permanece.
Los rostros de las malas compañías emergen de la niebla de lo normal, lo común, lo corriente.

Ah.
Y las señoritas, los prefieren brutos.

2000’s, parte I.

Dientes quebrados.
Malas proyecciones.
La maldad sale al fin a la luz y se ve en todo su esplendor el señor oscuro que se yergue desde el pasado y con su manto avasalla todo potencial de futuro.
Y los oídos se cierran para masturbarse en fantasías materialistas de final de milenio.

2000’s, parte II.

El sueño se ha roto. La realidad, también.

Ha perdido su piel de humano cada día que pasa y las estrellas le hablan ahora en la misma cadencia y sintonía.

Entonces, pequeño, que sigue igual a como era en los ochentas, es usted la ÚLTIMA pieza que le falta a mi rompecabezas.

No le destruyeron las maldiciones. Las condiciones. Las represiones. Las militarizaciones. Los desplazamientos forzados o voluntarios y la red de requisitos para ser amado o deseado entre los que nacieron en el mismo año que vos, en la misma loca cosecha convulsionada.

Y ahora yo, pequeño transeúnte en su viaje al mar, le pido que me oigo, ahora es cuando le necesito para bruñir mis rocas y brillar más que Venus,
si usted quiere,
si usted me lo permite.

¿No me cree? Ahora, dejando de lado toda sonoridad, o aparente sobriedad: te suplico que emerjas para destruir las rocas del camino con tu ímpetu, y dame para siempre el poder brillante que has guardado solo para las hadas elegidas y has temido que te roben los mortales…

estira tu brazo y traza esa onda brillante en el lago. Yo acá, te espero.