Fragmentos de discursos (I)

Ambos se miran con amor, con delicadeza, con miedo. Con potencia.

Y finalmente, él aparta la mirada de ella.

Apoyados como están en el barandal de un sexto piso, el toma aire hondo y lo suelta lento. Y lo dice.

-Sabes. Es surrealista. Después de los cortes, después de las pérdidas, después de quemar la fábrica, después de no poder volver nunca más a visitar las academias so pena de muerte.
Y ahora…

Su voz se quiebra.

Espectador, compréndelo.

¿Quién es tan valiente de botar a la basura, su vida que ha sido hecha de locura basura?

Y observa un poco más, porque si esa basura es lo único que sienta que le queda real, ¿cómo, cómo, cómo…?
¿Cómo la va a botar?

Sin ese mugre au alrededor, ya no tendrá recuerdo de una vida que quedó conservada en cenizas volcánicas, que inevitablemente, está atrás.

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