Sentido del arte

Waiting on the World to Change – John Mayers

A veces me asombra profundamente la diferencia.

Una parte del pasar de los años, de no morir, de que ‘no te toque la cazadora’ [Castaneda], es que empieza un ente a ergirse y a crecer. Ese ente se llama memoria. Y existe también el ejercicio del músculo de la comparación.

Hoy pienso que he llegado al futuro planteado en mi educación y la de mis padres y definitivamente no es lo que me prometieron. Brillantez, limpieza, bienestar y prosperidad para todos: nada de eso ha variado para bien exponencial en Bogotá, en Colombia, en nuestra cultura.

Me entrenaron para ser un yuppie más, me entrenaron para un mundo de colores ácidos y poder convertidos en dinero, lujos y pertenecer a círculos de aquellos que hacen imperios. [1] [2]
Y me pregunto cuántos más estarán en el mismo plan que yo, preguntándose ¿cuánto más? se necesita o se necesitará para darse cuenta de este *mundo de la miseria* que era el sutrato del *mundo de lo sofisticado*. Me da miedo tanta indigencia y tanta pobreza, no porque se pegue ello (como alguna vez equivocadamente sostenía), sino por la ira y el dolor tan latente -son como bobinas andantes que canalizan todo el odio de la ciudad o sitio donde habiten los que en pobreza e indigencia viven-. Me da terror a veces dejar de recordar la década de los ochenta porque cuando lo hago siento el sabor a plástico y hormona de esta época… toda la violencia de los ochenta se convirtió en la misma de los ’01, ’02, ’03, etc. y el mundo tiene una vibración de thrash industrial hiperacelerado y hambriento que no mira más allá del dinero y lo que pueda comer. Y es desgastante a veces el frenar ese PNL de consumidor voraz imperial y guerrerista -con derechos a despilfarrar y nunca equilibrar, es un PNL de otro tipo de licencia para matar-; es una batalla para aprender a no ser un robot sino un corazón con glándulas y músculos con inteligencia propia.
¿Cómo pedirle a alguien más que tenga sentido al estudiar en la universidad si ya no tiene sentido el trabajar para asegurarse un tiempo futuro, si hay tanta maldad sosteniendo la red artificial de beneficios del día a día?

Y creo que por eso amo a todos los artistas jóvenes que se pelan los dedos trabajando y que me enseñan a cantar bien o al menos al querer cantar para cambiar el mundo.
Porque sí. Porque al mundo hay que cambiarlo. El planeta está bien, divinamente está la biología: el corazón humano bajo diez mil capas de excrementos (en sus variantes “Responsabilidades”, “Posiciones sociales”, “Instituciones”, “Sistemas”) es el que hay que cambiar.
El Arte tiene el poder de cambiar el mundo. ¿Cómo así? Si en la academia, en el colegio, en la sociedad y al hablar con otros sobre la religión y la música me dijeron mil y mil veces más que la vida no debe desperdiciarse en esas pavadas, que no valen la pena, que hay cosas más importantes. Acá estoy para decirles que el Arte tiene el poder de cambiar el mundo; pero hay un tiquete que pagar -la grandeza no viene así de fácil- y es servirse en un vasito de vulnerabilidad y beberlo mientras somos testigos de la percepción de otro ser humano, vulnerable también.
Hoy por hoy es doloroso el darse cuenta que no había tal prosperidad infinita sin un contacto con la Madre Tierra y que la artificial, la fácil, la cómoda, la deslumbrante, la ruidosa, ha desrtruido y llenado de dolor y sangre todo fruto de la Naturaleza. ¿Cuántas personas están locas o volviéndose dementes (literalmente) por tumbar esta sombra en su cabeza o por empezar a verla? ¿Cuántas intentarán morir? ¿Cuántas se asustarán frente a la prueba más grande de vacuidad del mismo sistema interno?
Y ese coraje que se siente hay que convertirlo en luz, en poder, en amor para dejar ir la publicidad de lo que sería nuestra vida en algún futuro, para apreciar la que construimos ahora mismo, mejor.

¿Creen que no tiene aplicación?

Ya les traeré las muestras.

*************

P.D.1:   Sobre instituciones y la hipérbole de la paranoia.
P.D.2:  Sobre el cómo usar la rabia creativamente y proyectar claramente a través del arte, los cambios que el mundo necesita.

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10 comments

  1. alejandra · septiembre 8, 2009

    Muchas gracias por las ideas tan lindas que me acabas de ayudar a descubrir… 🙂

  2. aguaynotas · septiembre 8, 2009

    Aleja, y si observas bien, es una posición indispensable para desarrollarse como profesional, esa vulnerabilidad es el tiquete para entrar en el río y estar siempre fresco.

    Un koan dice:
    “¿Cómo mantienes una gota de agua húmeda por siempre?

    Devuélvela al mar.”

    😉

  3. alejandra · septiembre 9, 2009

    el secreto del samsara, amigo mío…

  4. aguaynotas · septiembre 11, 2009

    ¡Así que vimos la película! 😀

    ¡Excelente! 🙂 ¿Cómo verías esto comentado al ser historiador? ¿Es posible?

  5. NekoPau · septiembre 11, 2009

    “El Arte tiene el poder de cambiar el mundo” y en todos sus aspectos…y es tan cierto lo que dices…que quizas haya que ver a los artistas como mártires en estas épocas

    n___n hala, hola, ya te encontre, por cierto….

  6. NekoPau · septiembre 11, 2009

    Ah! y se me olvidaba

    :3 gracias por ayudarnos a ver que…se puede aportar el grano de arena para cambiar el mundo….

  7. alejandra · septiembre 15, 2009

    Es totalmente posible… hasta es un mandato tácito, un consenso -al menos entre los que aprendemos a reírnos de la disciplina y lo vemos todo con ánimo más disolvente…

    Admitiendo la vulnerabilidad y la posibilidad del cambio, uno deja de amarrarse y de amarrarlo todo con cadenas y las transforma en cintas, más livianas… puede discutir y mejor aún, proponer cosas nuevas y deja de pensar en futuros obligatorios.

    por que los futuros tienen un modo
    de caerse en la mitad…

  8. aguaynotas · septiembre 15, 2009

    Esa frase es demasiado cierta.

    Los futuros tienden a romperse al medio, los mañanas son presentes que temimos su llegada, los ahoras a veces son meros reflejos de adrenalina de un pasado.

    Ojalá se pueda mantener esta claridad mientras se va caminando… :O

  9. alejandra179 · septiembre 16, 2009

    Eso queda de tarea… hay que hacer ejercicio de memoria.

    Te confieso algo: extraño las chateadas :3

  10. Pingback: Cinismo y su aplicación extraterritorial. « Torrente de letras.

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