Entrañable.

El color variopinto de mi sangre al estallar el vaso en el suelo y rasparse mi mano
va a fluir con el vidrio molido
derramado periféricamente alrededor de mi miseria y bajo la luna barata
que el humo derramado engendra en cualquier café.

Los edificios huelen a adobe civilizado sobre las mañananas frías del ‘qué querés’,
mujeres y hombres pensando y pensando, pensando, con el corazón caído y cansado de tanto soñar
y ver que la realidad los elude y los asusta sorprendentemente.

¿Cuándo, cuándo más?
Vemos los cumpleaños pasar entre las ruinas de las aceras, susurrando un amor de un tiempo pasado y que con facilidad dice al viril átomo en desbandada, que arrastra polvo y basura ‘¡mírame!, ¡mírame, que fuí grande y y mil veces grande más…!’, y una mano incierta y ajena a todo destino que no sea el gratificar inmediato pasa por tus sienes, compadeciéndote, sanándote del horrible derecho a recordar la mimesis de vida que allí se instaló.
¿Cuántos, cuántos más?
Hombres conformados sin paja y sin momentum al filo de las palabras abiertas entre las manos de paloma de dos pensamientos, dos bocas gemelas, dos mellizos lujuriosos de paz. Un relámpago de pronto cruza, como fusta desalmada o botas de espuelas, el horizonte, y te ves abocado a defender tu memoria por un leve segundo, mientras el condicionamiento pare de nuevo los segundos que has de desperdiciar… los hombres nuevos que ya no verás -pues el comercio de sueño te ha sacado los ojos-.

Los edificios huelen a adobe civilizado
y la sangre es pálida mientras te maldicen muriendo los inútiles que permean tu identidad… ¡toda hipérbole conocerá el límite, toda ancla besará un fondo, toda curia estallará en guerra!
¿Cuál es el verdadero sabor de lo patrio, cuando lo patrio se amarra al vientre violado con un cilicio color cartón?
Sí, al igual que los que acá llegaron de esas tierras. Hay plantitas raras, esas plantitas que crecen en todas partes, que sale más barato quemarlas que usarlas, digamos, como el condimento nutritivo que son… y que siguen invadiendo lo permitido, ¿no es cierto?, el qué dirán y el mire usted de aparente civilización ¿cierto, cariño?,
que al final del día ahogan la máquina y el maquinista, que loco de babaza intenta decir esto no es conmigo,

siendo que el ver que sus sustancias enloquecedoras son las responsables
podría verlo hasta un muerto. Un muerto ciego.

Luna en Escorpio.

Se entreteje el costo de la libertad. El espacio en el que nos movemos solo puede darnos frutos si tenemos opciones de obrar de una forma u otra, hasta de no obrar para nada. Para construir necesitamos obreros; ¿qué tipos de obreros construyen una mente a punta de balas? Las cosas que entendemos no siempre las volvemos conocimiento, pero ordenamos las cosas en pos de algo más que nosotros, para determinar un pasaje a un futuro soñado.
¿Y qué son las fantasías sino aquello en lo cual se refleja el anhelo íntimo de libertad, movimiento, poder, arbitrio, organización?

Cada paso que doy está rodeado del transitar y arar de los corazones desenvueltos dentro de las mentes que buscan un sinsentido. No son un mundo primero. Son un tercero según los libros que les venden los del primer mundo, dicen. Y ese sabor da a ciudad llena de mentes buscando desesperadas volver al campo, además… que no pueden volver porque se exige su continuidad de renta hacia unos pocos, dicen. Pero ahora que se busca una cohesión, ¿qué quedará, qué sobrará, cuando se levanten las mareas de preguntas de sentido común sobre nuestras cabezas, mientras un terremoto nos incita a bailar los pies y regresar a casa?

Y llueve.
Que largo, bello y fuerte llueve…

Quickie estudiantil.

Entonces, voy camino a mi casa después de almorzar, ¿correcto? Correcto.
Y me encuentro sobre la avenida que vivo una tanqueta gigantesca (el cruce entre un tanque y una camioneta :P, usada para fines de ‘pacificación de marchas’ [nota curiosa: las importa Mercedez Benz]) recostada en una esquina.
En el lapso que yo me demoro en tomar un teléfono para hacer un par de llamadas, encuentro a un grupo de personas laaaargo caminando por la avenida. Estas personas iban de corbata, faldas, trajes bien vestidos, con el ocasional +20 en seguridad que da un montón de policías con bolillo y escudos de acrílico.

Me acerqué a hablar con uno de los estudiantes. Aparentemente, la idea de educación del Gobierno colombiano es parecida a la de los lecheros que hacen trampa, vendiéndole diez vasos más de leche a las personas luego de haber mezclado el litro de leche con tres de agua.

Adorable.

Por estos días… no importa que tanto *no* lo busques, +el sol te busca a tí+.

Límite de la palabra.

Decía el comediante norteamericano George Carlin que no hay nada más deleitable por su estupidez que lo políticamente correcto, esa lavadura del lenguaje que pretender hacer quedar bien a todo el mundo mientras oculta detrás de la capa una daga afilada con la cual dar la puñalada trapera. [Para referencias, buscar en Youtube].

Acá está materializada. Esto es sobre la posición del medio informativo más poderoso de Colombia, con injerencia real en el Ministerio de Defensa de Colombia (via familiar puesto ahí), frente al siguiente hecho escueto…
toman plata de un programa para desasnar el desarrollo rural colombiano, se lo dan a dos tipos de familias ricas costeñas: a) familias que financiaron la reelección de álvaro uribe vélez (sin mayúsculas, no las merece); b) familias que se beneficiarían de la eventual presidencia de andres felipe arias (llamado Uribito, hagan las sumas). Y el desarrollo a posteriori de todo el asunto.
Lo copio textual, por si lo matan de la web.
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Claudia López

Reflexiones sobre un escándalo


Se preguntaba Rudolf Hommes en su columna de la semana pasada por qué unos temas se vuelven escándalos y otros no. Sugería que se requiere que el grueso del público tome conciencia y que haya un instigador. El cubrimiento que EL TIEMPO le dio al escándalo de Agro Ingreso Seguro (AIS) ofrece una oportunidad para reflexionar al respecto.

A diferencia de los demás medios escritos, EL TIEMPO no profundizó sobre el programa AIS sino sobre los efectos políticos del escándalo. Tomar ese ángulo era una decisión periodística válida dado que sus socios de la revista Cambio ya habían hecho el resto del trabajo. Sin embargo, más que un cubrimiento, lo que hizo EL TIEMPO fue una fabricación inducida para apoyar su interpretación deseada de los efectos políticos del escándalo.

La fabricación sesgada empezó con una pregunta en un foro en el tiempo.com, siguió con una nota que destacaba lo dicho por los foristas y concluyó con un supuesto artículo de análisis. En el foro se indagó a los foristas si creían que Arias debía renunciar por el escándalo de AIS. No sobra recordar que a EL TIEMPO nunca se le ocurrió preguntarles a sus foristas si Juan Manuel Santos debía renunciar por el escándalo de los ‘falsos positivos’. En el caso de Arias sí se le ocurrió. Culminado el foro, publicaron una nota titulada ‘Indignación y rechazo genera Andrés F. Arias por caso de Agro Ingreso entre lectores de eltiempo.com’, en la que destacaban que “la mayoría de usuarios le pide al ex ministro que renuncie a su precandidatura” y que “hubo muy pocos que defendieron a Arias”. Luego del foro inducido y la nota destacada, remataron con un artículo cuyo título sentenciaba: ‘Andrés Felipe Arias sale debilitado y Juan Manuel Santos logra ventaja en medio del escándalo de AIS’.

Es obvio que Arias sale debilitado, pero no es nada obvio que la consecuencia sea que Santos “logra ventaja”. EL TIEMPO asegura que el traspié de Arias “llevó a Juan Manuel Santos a convertirse en un ganador neto esta semana”. ¿De dónde saca EL TIEMPO que el espacio perdido por Arias fue ganado por Santos? ¿Hicieron una encuesta? No, pero a falta de encuesta el periódico usó su foro para lanzar la pregunta, inducir la respuesta y construir de allí sus conclusiones.

Aunque Arias no está compitiendo con Santos, sino con Noemí dentro de la consulta conservadora, el supuesto análisis ni siquiera menciona que una de las posibles ganadoras del desliz de Arias es Noemí. Además, el análisis se inventa un hecho para reforzar su argumento. Afirma que una de las razones por las cuales el fortalecido es Santos es que “los conservadores, además, tienen que someterse a una consulta interna para buscar su candidato, mientras ‘la U’ ya lo tiene: Santos”. ‘La U’ no ha escogido candidato presidencial. Lo único que le han ofrecido a Santos en la U es la jefatura del partido, no la candidatura presidencial. ‘La U’ es el promotor del referendo reeleccionista y si es aprobado es de esperarse que sea Uribe, no Santos, el candidato presidencial de ‘la U’. Supongo que esos hechos dañaban el “enfoque del análisis” y por eso fueron desechados.

“No será fácil que Noemí merezca el respaldo de Uribe, después de que ella lo ha acusado de ‘comprar’ el referendo y amenazado con ‘derrotarlo’ en las urnas.” Esta frase, casi transcrita de declaraciones de Santos, trata de presentar como periodística la versión de Santos de que él, a diferencia de Noemí, no es un traidor ni quiere derrotar a Uribe. Cualquiera que conozca medianamente la carrera de Santos sabe que cambiar de bando ha sido la constante de su ascenso político, al igual que de Noemí, y cualquiera entiende que ambos quieren suceder a Uribe; sólo que Santos quiere hacerlo sin que parezca una traición, agrego yo.

La calidad periodística de EL TIEMPO está cada vez más comprometida por el creciente conflicto de interés entre sus propósitos comerciales (ganarse el tercer canal) y políticos (cubrir al Gobierno que otorga el canal y a su socio en campaña) y sus deberes periodísticos. Este tipo de cubrimientos sesgados en nada contribuyen a resolver periodísticamente ese conflicto; lo único que logran es evidenciarlo.

N. de la D.: EL TIEMPO rechaza por falsas, malintencionadas y calumniosas las afirmaciones de Claudia López. La Dirección de este diario entiende su descalificación de nuestro trabajo periodístico como una carta de renuncia, que acepta de manera inmediata.

Claudia López

Casa Editoral EL TIEMPO

BONUS TRACK: 12 de Octubre.

…y recuerdo.

En el colegio en el que yo aprendí mi primaria, me enseñaron sobre todas las cosas a quedarme quieto respecto a los indígenas: hey, Colón, vino, vió, violó, venció. ¿Qué había que discutir o conversar?

Pues, resulta, que no.
Que no todo gira alrededor de los indígenas. Que el 12 de Octubre llegaron también moros, moriscos, judíos, holandeses errantes, rumanos, galos, checos, eslovacos… llegaron personas de todos lados de Europa a hacer contacto con esta zona.
Y que si es el día de la raza -claramente llamado en España el Día de la Hispanidad-, pues, no nos aclararon, ¿qué raza? ¿cuál? ¿Solo indígena + europeo? ¿Y entonces, los negros y los que no son negros qué, donde van en el cuento?

Si algo me da pena es el criollismo patético y ramplón de ‘esto es lo nuestro, y qué’.
Nunca ha sabido producir buenas ideas -o buenas comidas, de hecho…-.

Feliz día a los racistas. Yo sigo buscando más en el espectro total de la sangre de todos los seres humanos.

Y a modo de guiño…

Cinismo y su aplicación extraterritorial.


Cinismo, ambición y codicia.
Por menos fue rota Gomorra, o por lo mismo, da igual, que ahora la balanza
que enseña con su luminosidad metálica a ver por igual
a vivos y a muertos
a los niños como grandes y a los adultos como pequeños
nos indica que viene un animal grande: ¿cuál será?

Considero más que necesaria la canción para entender estas noticias.

Palabras sembradas que obligatoriamente manejamos a diario como formas incólumes, que a veces creemos eternas sin serlo, y que tienen no solo salidas dentro del pensamiento que crees certero sobre el orden de las cosas, sino que explican un poco, un demasiado, un mucho, el porqué hacemos lo que hacemos y para qué buscamos manipular un planeta misteriosamente seductor y avasallador, superior a todo intento de ir más allá del espacio vital del hombre mismo.

Como les comentaba en post anterior, es necesario que recordemos qué tenemos de herencia artística formateándonos las ideas, pues esto es una base fundamental de aprovechar la pregunta ‘¡¿y ahora qué hacemos?!’  para comprender las posibles reacciones propias, no las ajenas, y hallar dentro de sí el espacio suficiente para proponer lo que se necesita, sin estar guiado por el pánico a perder marcas, productos y diferentes ‘calidades de vida’.

P.d.:   Un ejemplo como para enmarcar. ¡Grandes, chicas! Y por otro lado, esto es un ejemplo de lo importante que es revisar cómo las palabras son distribuidas entre un grupo de personas.