BONUS TRACK: Día de la No Violencia hacia la mujer.

Acuso a mi cobardía de pasarme factura para no movilizar mis células hacia el borde de lo desconocido y no firmar. Lo bueno es que la desgraciada hoy pasó a la caldera… está tostada. Y seguiré con ello en mi trabajo, así hayan mofas de por medio.
Pero no olvidaré nada de esto. No tengo la menor intención de hacerlo.
No hay intención de aflojar en las obras de arte que hablen sobre lo invisible que sostiene el mundo de los hombres:

Tengo la sangre demasiado fuerte y va para rato que no se destiñe.
Así que, acá va.

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Elíptica.

Anoche soñe que las sombras más leves de mi cabeza me enseñaban a amar a los que escuchan las conversaciones de otros para sus propios clanes empresarios privados. Que aprendía a perdonar a los que en lugar de cantar come together y en lugar de enjuiciarlos me movía a enviarles amor y paz, porque sí van a lograrlo con sus propagandas -al menos poner el tema sobre la mesa-, ya somos nosotros los que decidimos si nos unimos o no.

 

Soñaba también en que podía amar a los adictos que gritan por un espacio de imaginación y amistad, cuando sienten que la realidad los violenta tanto que solo deben hundirse en la máscara de la adaptabildiad para ocultar una ignorancia y miedo a preguntar supino.
Soñé que no los cagaba a patadas, sino que miraba hacia el fondo de sus ojos para no ver el ojo de porcelana mate, sino el iris entreclaro.

 

Soné que tenía fuerzas para caminar solo y me aterré de ver mis manos con sabor a sangre y excusa.

 

 

Sobre todo el miedo que me dió fue porque en medio de mi sueño y de esa sucesión de vidas había algo muy particular.

 

Era mi sombra desnuda, acariciando a un efebo vaporoso.

 

Y cuando pude enfocar bien, ví que era solo un espejo.

Canto a una Libra cualquiera.

Como al agua,
caes y caes y te sumerges, en deshielos que cimbronean tu mente anclada.

Como el viento,
extranjera dentro de tí.
Queda ahora un cascarón que intentas llenar con el mundo que te rodea, poroso a los que no te toquen el alma
(hoy lo descifré, tus amigos lo son mientras no toquen tu corazón, por ende, nunca en realidad lo son).

Ausencia de fuego y palidez de almas se extraviaron en una concepción que acojona
que guarda rabia
y curiosidad
engendrando paisajes de máscaras que atraviesan calles empedradas y al pasar frente a catedrales hacen reverencia, como no,
pero con el dedo medio hacen clara señal.

Lo imaginado por sereno
exhala un aire moribundo,
como sueños arrancados a sílfides,
como amores añejados, avinagrados, hoscos, antes de su natural tiempo.

Las dádivas vienen y van, la vida no,
es un completo diluir
y derruir hace (claramente) el amor.
Vives como pajarito de las migas de amor que te sobran ya y con el canto de la mano
las arrojas a la calle para que las muerda todo ruiseñor que tenga hambre.
Mas Dios aguarda tus dados, celoso y puro
y más temprano que tarde
tendrás definitiva entre los dedos que tejen letras y tapices extraños
tu historia contada.

Epílogo, coda, hollín.

El hombre abrió el sobre al frente de la cripta.
Como toda cripta hija del andinismo, esta era otra lápida más, un grandísimo hubo molido entre los vidrios de los periódicos y los murmullos de los que temen a la grandeza.

Dentro del sobre latía un papel que despertaba ahora al tibio roce de las manos. Ese papel contiene las Palabras versadas, como desde tiempos antiguos, en los cuales señores áureos de hermosas frentes hablaban en una lengua infinitamente superior y poderosa a esta que ahora lees, mi caro amigo.
Pero te lo puedo traducir simplemente así.

Tenemos una deuda, tú y yo.

Yo por haber sido demasiado joven para defenderme
tú por haber sido demasiado viejo para detenerte.

Yo por haber sido demasiado tímido y torpe para gritar auxilio y haber roto en el aguantar mis dientes
tú por la imponencia tímida de la madurez que al ceder paso a la senectud, solo deja los músculos secos y las mañanas rotas.

Yo por haber olvidado la fuente de mi verdadera esencia…

y vos por beber la sangre de los unicornios que habitaban todos mis sueños.


Vos por seguirme a lo lejos, como un parásito y una sombra.
Yo por haberme recluido en mi memoria para no armar el rompecabezas que ningún quemón puede olvidar.


Me debes una encarnación, anciano.


Mi único regocijo es que mi voz será de nuevo turpial, protegerá a los sensibles, las niñas y los niños, las embarazadas y las parientes, y sobre todo, atravesará las grandes aguas con serenidad
mientras tú yaces estéril: tu cuerpo un remedo de amor dentro de una vagina de concreto de un rito en el cual no creo… tu alma empujada hacia los amores del abismo, de donde beberás sin parar el ciclo sin fin de los que aullan mientras no pueden romper el cristal de sus vidas paralelas.

Me debes una encarnación y sabrás la definición literal del abismo que te mira, como un espejo de obsidiana, en reflejo de Hela sin compasión ni son ni tonadas reparadoras: caerás entre las estrellas de Medusa y el arquero invertido, soportado todo el tiempo tu ojo sin párpado por el hilo incesante del dolor.

Tal vez lo más importante que puedo comprender ahora es que no hay bala de plata para los antiguos delirios.
Pero esto sí sé, y tómalo claro:
no seré espada desenvainada, rota por un vano ensueño.

¡Revivieron los dibujitos!

Sí srs.

Después de un hiatus de P+++ M++++, volvieron los dibujitos en mi page aledaña. Subiré uno semanal los días Martes, como para desenhuesarme un poco :P, pero ahí los ven.

¡Disfruten!

P.d.: Toda úlcera, con el tiempo, cede paso a comprender que si fuéramos tan diferentes en realidad, no se haría tanto esfuerzo por separar a Keltas y a Mayas y Sufis y Angoleses…

Obsidiana.

Se trata sobre crear.
Sobre que el vacío del corazón se llena con lo que creas y vaciando tu cabeza de lo que crees.
Se trata de volver a las raíces, así no lo veas o creas.
Se trata de acariciar los sueños y de que estés ahí, en el suelo, o en el cielo, volando.

Se trata de que tengo una muesca en el arco que lanza mis flechas y creo que he insistido demasiado en que seas una flecha que no eres. Tal vez tengas el mismo tamaño y la misma forma, pero debo estar seguro, debo asegurarme de que esta cuerda nunca más va a estar rota sino en su flexión entera, porque de lo contrario, siempre serás una sombra de lo que en realidad yo deseo y puedo potenciar con las gemas de mi mente, mis labios, mi pubis, mi espalda.
Se trata de coordinar todas las estrellas para que mi corazón salte y de un solo brinco se abra la puerta que me indique el cielo, no el suelo. La fuerza, no el desgaste. No el suicidio voluntario entre las manos de lo desgastado. Y de no hundirme entre las manos petrificadas.

¿Lo entiendes?
Nadie más tiene que suplicarme amor ni nada más.

Es un resplandor hermoso como un espejo, que refleja todos los tonos del amanecer, mientras las mañanas se levantan incólumnes entre nubes de pensamientos y carreras.

Mientras se abre el nuevo día sobre mis cabezas, mientras tenga que recoger todo lo que era mío, ¿harás vos lo mismo? ¿Te conoceré tres veces más madura y hermosa?
¿O abrazarás amarguras en tu corazón para siempre?

Ahora. Se detiene el minutero y muta el reloj de muñeca en una torrecilla de arena blanca, cayendo sin parar… cayendo, cayendo, cayendo…

granos diminutos de amor que cortan el pasado y abren la libertad del presente.