Flores…

1.

Por los viejos malecones que no conocí excepto de nombre se cuelan enredaderas de ladrillos que sostienen
viejas pesebreras de borracheras, tiempos de carretillas, borricos, mantillas y misas de domingo.
Por las calles empedradas se desplazan algunos buscando la libertad y el borde periférico de la seguridad de lo bien hecho y bien dado. Sin saber aún que le depara al futuro, todo centro se mueve a paso de tortuga mientras las excavaciones destapan los antepasados guardados de las viejas ciudades.
¿Será eso lo que despertará el sueño de los gigantes que cuidan las frías noches con mano amplia y suave?

__________

2.

De un tiempo para acá sueño con inundaciones.
Sueño que viene una marejada multicolor, que el agua se manifiesta viva como en tiempos que van más atrás de las memorias que reposan sobre las cabezas de los bytes y las teclas con tinta,
que el agua lame sin parar el concreto y el amor de las calles.
Sueño con que el granito entiende el significado incesante de la erosión del maradentro.

_______________

3.
Si soy perfumista, si me desvelo por encontrar
el color perfecto, en la flor perfecta, en el sol perfecto,
para no volverlo letrina sino volverlo anticuario hermoso y libre,
¿Cómo hago para desencantar mi pecho y sentirme libre y hermoso, por qué no soy capaz de amar a las flores como las parió la naturaleza y no como el prefabrique de sueño me dice que deben ser?

¿En qué momento se ancló en lo profundo de mi ser una respuesta violentamente contundente a rechazar las flores opacas pero vitales y hermosas, a apocarlas y martirizarlas porque no eran suficiente para mí? ¿Por qué necesito flores fantásticas matéricamente cuando solo su respirar magnético puede serlo, y la combinación de un rocío de alegría mas cierta luz mas el que llora contemplándolas sonriendo y el piso que las huele con devoción, porque digo, necesito esas fantastiflores?

_________


4.

A veces temo por mi sanidad.
Como ondas de iones entre las columnas espiraladas un humo entreverado
se maduró demasiado joven
pero el embrión no se desarrolló.
Y a veces temo que esté tan en el huevo
que cuando sea el momento de verdad, la hora de saltar toros corriendo (como en San Fermín)
las piernitas de garza de bisagras dobles se quiebren como balso quemado
sucumbiendo yo al dolor y el castigo…

no ayudan, además, sombras de monstruos, figuras fantasmagóricas raras,
hijas todas de la televisión y las películas que, ¡qué miedo!,
me adoctrinaron contra la soledad o el comer a solas o a solas leer.

Los ojos se aguan pero no puedo irme a dormir, no ahora, sin decirlo.

¿Cómo seré libre, cómo será libre mi mente si yo no soy libre?

¿Estoy sano como el ojo de una aguja, o está la aguja errada por no enhebrar mis ideas?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s