Veta (ii)

Yo vi una flor que decían que era de plata

pero en realidad es una hija de fuselaje de latón que arroja trocitos de migas, digo, de vidas

al mar.

Leí vorazmente a un lector, para esconder mi lujuria, porque temo que si florece mi propia mañana me encuentre abocado a la destrucción del alma de alguien más.

¡Tanta imbecilidad es capaz de inventar un hombre!

No creo que ninguna mujer pudiera levantar en relato el hecho de ser contaminada, corroída por el ácido de la violencia de muchos hombres y elevar

esa cantata al mal

como un acto supremo de amor y delirio que se justificará porque al fin y al cabo se puede, sí se puede, llegar a decir que es placentero lo más doloroso porque son ondas que se entrechocan en el infinito.

No, no lo veo posible.

Mientras más veo la flor veo que sí es de plata, pero ojalá fuera de platino, ojalá fuera oligoelemento…

No sé.
Solo sé que hoy estoy algo aburrido de ver en el lomo de cuero del hombre la letra sin frenar del hombre que habla sobre todo con una arrogancia de hombre
sin comprender una sola pica sobre el abrazar, el entretejer y el entrehilar que tiene lo que no-es-hombre y que abre como mujer.
Y también lo sé que ahora comprendo sin parar que no hay suficiente odio en el mundo para repudiar, pero también hay suficiente amor en todo el planeta como para limpiar. Sigo buscando como limpiar el olor de las espuelas, las picanas y la sonrisa dorado-plástica del mañana que nunca *es*… y como voy encontrando te voy indicando.

Todos estos eventos son tensores metálicos en la piel.

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Luna en Tauro

Es como una rueda. Una rueda metálica, que inicia ígnea y de láser siempre, que termina pesada y dentada al final.

Se abren las puertas. Digo, esta vez sí. Esta vez, se oirá. Esta vez, se comprenderá.
Elaboro con las manos. Elaboro con la cabeza. Elaboro y elaboro y entrego. Tal vez no se vea mucho, tal vez no sea la cantidad que quieran o simplemente, tal vez sea demasiado entregar; pero no es suficiente, nunca es suficiente. Mi historia es demasiado larga, mis cuentos demasiado inútiles, no estoy conectado con los demás.
Extranjero y con semillas por dar, mi corazón está algo arreglado, porque se aburre de tanto esperar. Y me está entrando la sospecha que de tanto enviar palomas, un día se me volverá gárgola si no lo controlo ahora, y devorará las pocas alondras que a armar nido de amor y cisnes se lleguen a acercar.

La rueda empieza ígnea.

La mañana arranca llena de promesas y termina perdida. Perdida en la inmensidad de una promesa, una sola: algún día, sin tener que presionar, encontraré alguien que valore lo que le puedo ofrecer de amor, de abrazo, de intensidad. Algún día, podré amar a alguien que me ame en su totalidad me abrase en su totalidad me comprehenda en las fibras que tengo.
Algún día encontraré mi raza y me dejaré de sentir solo, con un corazón soplado por, como lo decía cruelmente -sí, con crueldad de esas que engendra la verdad- ilusiones ahorradas en mi alcancía personal. Algún día encontraré la mano que besará mi corazón de arcilla y le hará estallar las miles de amapolas, tulipanes, rosasmarías y romeros y lilandras y volveré y seré millones, seré relampagueantes chasquidos de amor entre las venas del cielo, volando, flotando…

No sé si ese beso solo me lo dé la muerte antes de irme a dormir, pero, si es así, me pregunto si la Muerte se aparea con humanos o humanas para parir hijas, porque las estoy buscando para poder dar ese abrazo puro. Es mi estúpido devocionario, es ese relicario de brillantes que guardo entre lágrima y lágrima, que solo dos o tres han amado en realidad y aunque digan que lo pienso demasiado, no tienen y jamás tendrán idea de lo terrible que es dejarse a la deriva para que… para qué. Así o más claro.

La inmutabilidad de mi corazón me da para poder abrirme al universo. Me cansé de vender, me cansé de tener que vender para que me amen. ¿Qué es esto, a quién le debo excusas? ¿A quién le debo rebajar amores de agua? Solo yo me agoto mientras a los y las demás, claramente no les importa en lo mínimo. Van a su tono, van a su ritmo. Yo voy solo con el pecho en ángulo de 45 subiendo y bajando como marejada mientras los castillos se derrumban. Creo que atrás quedan los sueños de protección y un lugar feliz mientras siento como se abalanza sin piedad la indiferencia como un jaguar famélico.

Perteneceré a otro tiempo, pero al menos, me viviré un tiempo decente.

Al menos condensaré la mayor cantidad de mudas en un solo hombre y aprenderé a ser flexible entre las jornadas laborales que unos pocos llaman vida.
Al menos esa condensación será agua de rocío para alimentar con fuerza un bello mañana, con o sin cuerpo que come, folla o llora de por medio.

Veraz, metálica.

Es un pulso desconocido.
Quisiera ser un viajante ya maduro, recorrido por las décadas de las vetas que debo abrirme entre pecho y espalda. Pero hoy, eso no soy.

Hoy me siento como un ave medio cortada, un pajarito desperdigado sobre las sobras de un huevo de oro… me siento una minúscula parte entre una minúscula gente. Me pienso persona entre miles de automóviles de células pálidas, que aparentemente, carecen de alma. Me siento voz y control aciago que lucha por derrocar su naturaleza párvula, dominante y tiránica. Me pienso animal desfasado, que ‘debiera haber nacido 8 años después para ser realmente, como todos, del grupo de los felices’. Me veo animal confundido, atemorizado, con la nuca rígida y visto como un animal más de caza. Me parloteo débil, con media asta oyendo el dulce sonido de los tambores de guerra, insuficiente para las batallas… sean de amor…. sean de guerra….

Hay un amor de color violeta y naranja al cual no le puedo poner el dedo encima y estoy buscando un fósforo para romper el cemento en mil pedazos, abrazar al cielo, superar el cantado y la prepotencia y llegar al centro del color, del vidrio mismo, de sentirme ave rara mientras todos son ave nocturna y yo falté a todas las clases posibles. Sí, yo elegí, mil y mil veces yo elegí… ¿por qué ahora me tiene que arder tanto mi elección?

¿Qué puedo hacer yo con ello?

Y
¿cómo puedo volver a mi ‘casa’ con la mochila llena de elementos que desarrollen el poder de los nuevos y ricos vientos?.

Recorrido.

Hoy, no.
Hoy lo siento, pero es así.
Sucede que me entra una gana brutal de amar y ser amado, como un palomo que transita las grises ciudadelas de cemento e ilusiones con solo un ala, la otra mordida por las fieras de la soledad en la infancia,
acariciando con el pico un canto bello, hermoso, solitario, sin menudeo. Esperando que la elegida y el elegido lo oigan para enterrarse a esa ave dentro del pecho por amor, solo por amor. Solo.
Si hay un dios de color celeste y plateado, que me llene cada diástole de olvido para con el corazón lavado pueda hallar el relumbre de metal que me pertenece, esa chispa preciosa y corta que es la sonrisa sentida, nacida de los ovarios o los músculos, hinchando las velas de la natividad.

Apokalyptica Ola Dos: Natale

Como estamos en Solsticios, te voy a regalar un pequeño canto.

No es una época para quedarnos cruzados de almas y con los puños cerrados en alto. El hombre ya no es un hombre sino que su rostro de lobo negro ha salido a flote y está devorando las primaveras sin cesar.
¿Qué quieres, pequeño animal con colgandejos entre las piernas? ¿Hacia donde corres?
Si el caminar tuyo está acá y ahora, ¿por qué quieres correr a un futuro lleno de basura? A donde, vida mía, a donde quieres anclar tus palabras si no es a los palacios que nacen de lo excelso del alma humana, al amor y poesía que te puedan ofrendar en cualquier momento el niño como mineral en veta y el talentoso musical técnicamente perfeccionando…

¿Qué quieres ser después de Febrero, cuando cambian los colores del año y las mentes se dicen a sí mismas ‘así debe y va a ser el año, porque es lo mejor que podemos esperar’?

¿Quieres ser lobo, para ser devorado por otros lobos, como siempre, como antes? (pues siempre hay un lobo más grande que uno mismo, no cabrás en duda)…
¿Quieres ser fierecilla contenida en un trabaje, un labure, un modismo hueco que no alimenta nada…?

Y ¿qué me dices de la Navidad, que no es sino memoria de la capacidad de alumbrar la esperanza, en cada vida, por parte de la Madre Naturaleza?

¿Cómo justificas que en lugar de amar a esa madre la llenes de tus cucarachas comeplástico? ¿Qué me dices a eso, con qué lo sostienes? ¿Ah?


Sé que dentro de tí también renace una chispa al cerrarse de extraña manera la época del burro e iniciarse la de la lira…

así que haz como muchos, levanta tu copa al cielo, dí gracias, bebe un sorbo, besa los demás sorbos.


Y ten el retorno a tu originalidad.

Apokalyptica: Ola Uno.

Compréndelo.

Tú no sabes que hacer con todo el poder
del amor
de la humedad
de las pestañas sin parpadear
y de los velos sin quemar.

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Si la carne fue soplada y dada vida, te lo aseguro
que no fue en un Adán que tiene solo cien nervios mientras ella tiene cien mil
para recrear los átomos y que se insufle cristalina vida.
Son más, seguirán siendo más
y más y más se desmarcan de lo que nos han enseñado a esperar…

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Esta es ella. No la comprendo, la entiendo un poco.
Le debo demasiado, pero no la vida, la vida la da la Naturaleza,
que como una mujer aún más compleja, con sus ritmos y variantes me corrige
en el amar
en el tejer
en el hablar
en el cantar
y en general, lo que me involucre caminar.

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Evolucionaron, te digo.
Ya no son un objeto. Están empoderadas y yo sé que eso asusta,
pero tu canción no es la correcta
porque los textos sagrados que buscan imponer
son sagrados para el que toma su té endulzado con sangre
y limpia su sudor agregándoselo a las lágrimas de otras
y otros.

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Compréndelo ya. Así quieras o no quieras, ya no vencerás.
Así quieras o no comprendas, ya no vencerás.
Así quieras y nos balees a todxs, tu estirpe no pasará.
Necesitarías demasiadas cosas que no tienes, como dominar
el corazón humano y su chispa de sentido común
y déjame recordarte que hombres con mayor masa que tú lo han intentado
y ahora el Averno es su residencia eterna.