¡Liberación!

Cándido fuego que se ha levantado en la mañana, brilla con un sol ámbar de relajamiento y despreocupación.

El miedo era inocuo, te graduaste, te concentraste, lo superaste.

Arde tranquilamente la flama pero ya es una llama fría, eléctrica, de sudores controlados por la curiosidad… y el franco morbo.

Arcadias follables de trenes interaeropuertos sazonados por el recuerdo peripatético del deber ser católico, mientras las manos suben al cielo y te liberas de dolores y acuerdos perdidos.

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Epitafio artístico (ii)

“La ambición sobre las cabezas…”

Aunque es inexacto.

Más exacto decir es: el apetito voraz. Desproporcionado. Iracundo. Que en su autosuficiencia cree que el mundo lo merece y él merece al mundo.

Y aún más preciso, sin blurr ni desenfoque: es desproporción indomable. Pálida. Miserable. Con sueños pero con el placer de la cobardía por nunca tocarlos.

Concluyendo, los dientes torcidos nunca son señal de maldad ni desvío, pero parece que la sonrisa del alma, esa máscara de átomos que enlaza las intenciones y que susurra entre sueños acaríciame, perra de plata, indicaría que tanto deseo vibrante de llegar al cielo en hombros de la sangre de ingenuos ya no es arrebato sino práctica indiscriminada.

Con una mano recibo, con los dedos sopeso, en el ombligo la espada guardo para desenfundarla y en cualquier momento defenderme al tajo de las intenciones -dado que sé que camino pavimentan y que al final de ese camino, hace mucho calor-.

No son tiempos de curia, sino de Guevaras.

Epitafio artístico

Creo que si pudiera definir en gran parte que ha definido mi proceso creativo artístico son las nociones de ausencias.

La ausencia de amor. La ausencia de espacio. La ausencia de tiempo para ser libre. La ausencia de paz para poder respirar. La ausencia de ternura frente a una mujer violada. La ausencia de esperanza frente a un hombre humillado. La ausencia de saludos y abrazos y palabras.


Pero ocurre algo.


Cuando empieza a llenarse la copa de lo recorrido y a deshacerse al mismo tiempo, cuando tus memorias se deshilvanan y se te acerca el otro mundo, el terror te hace levantar una barrera. El terror es tan grande que esa niebla te arrastra hacia la mañana perdida de cada día, por negar las raíces que tienes. El terror te lleva a destruir lo que eres en pos de lo que fuiste y vivir en función de ‘los mejores momentos’… que en realidad nunca son tales.


Si algún día definiré mi trabajo, será tal vez por el tiempo que hemos perdido en recordar y desear lo que nunca ha sido ni fue y el como ese color emocional es el elemento permanente de creación para las personas que han sido en su vida, más viajeros por antonomasia y heterodoxia, que habitantes de este mundo.

Rodilla en tierra.

Desaprendiendo a ser grandioso por imitación y no propia veta
y reconociendo lo ridículo de lo humilde de lo delicado
de lo
justo,
abro estos bytes para que tú también despiertes,
y tengamos el placer de asombrarnos.

P.d.:   Si te atreves a criticar el estado cómodo y mediocre del que se cree suficiente, tendrás todos los enemigos que puedas. Bien. Compleméntalo con un buen trabajo, y verás cómo del humo lo que eran dragones en realidad, son lagartijas.

http://blogs.elespectador.com/lauragarcia/2010/03/senora-fea-colombia/

I. Viento.

Después del caminar, el arar y el transitar

descubrimos caminos, que llenos de polvo,

aún nos pertenecían.

No hay dioses ocultos al fianl del camino de ladrillo amarillo,

pero,

y en esto soy irreductible

solo hay mañana eternas sobre las cuales pueden despertarse por igual bestias, sueños y dioses.

¿Me darás de beber amor antes de que caiga la mañana
o deberé caminar con un nudo en la garganta por no saber todavía como decir

adiós

y

gracias?

El canto se abre como un puñal sobre mi pecho. Quiero caminar y levantarme profundamente, olvidando la experiencia de aquel que ha escrito. Necesito un beso de hielo para calmar el fuego que late dentro de mi corazón. Necesito un beso eterno que me apacigue el ansia de transmutar químicos en líricas. Necesito olvidar y renacer una vez más.

Pero la muerte siempre está en el medio, cabalgando con sus alas sobre territorio abierto.

Aún te espero.

*Posdata al amor extraviado*

Sé que puedes oírme.
Odio que me hayas dejado cuando más necesitaba un abrazo.
Todavía mi espalda conserva una horma en la cual cabe tu alma. Aunque ya no vengas a reclamarla.

Ojalá alguien viniera, porque esta casa ya está cansada de solamente verme a mí pensar… porque para soñar, necesito a dos, se necesita a vos.

Tú en tu atigrada barca

Dicen que las palabras son solo palabras.

Pocas personas entienden que a veces, cuando la vida es demasiado restringida por órdenes del pasado, tu alma solo puede ofrecer eso, palabras. Porque sí, porque no, porque cuadraplégico, porque azul, porque amor amor amor es lo que se queda enfrascado entre los dedos sin compartir.

Yo soy esclavo de mis palabras dichas. Lo siento. Son mías, son como clavículas de papel liberadas sobre una carne metálica. Son, lentamente, los mandatos que dictaminan mi alma: nací cantor y pájaro y a ello me apego.
Tú naciste para otras cosas, ahora lo sé bien. Espero que seas así feliz. Y aún sabiendo esto, debes saber que un giro ocurrió, se movieron las notas entre las constelaciones…

Algún día no muy lejano me cansé de esperar y empecé a caminar hacia mi casa. Está lejos, y para llegar a las estrellas tendré que dejar organizada mi vida…. tal vez morir demasiado y mostrar mis huesos para que jueguen a la ruleta o la adivinación, lo que sea. Me demoré tres años, así que tengo mucho que recuperar, pero así mismo, mucho he aprendido para poder desafiar el céfiro que me va en contra.

Cuando brillen estos huesos y los veas en la lejanía de una noche parpadeante, recuérdame.

Porque brillan con ese mate después de haberse molido en el fuego del infierno. Y de haber tocado centellas y beberlas para embellecerlos. Así cuando los veas a la mano, verlos materializados te hará feliz saber lo que diste para ellos, pues nunca fue baldío o en vano.

Recuerda también la cicatriz en el alma. Recuérdala y supérala. Porque de dientes para afuera dices que hay amor, pero lo que te paralizó el carozo fue el terror a la manipulación y la frialdad del deber ser… ¡cuántas falacias cayeron cuando me dí cuenta que siempre tuviste razón!

Recibe un abrazo entretejido en los vientos del alma. Mi sonrosado aleteo mental te cuida. Dejó, hace ya 4 años, mariposas en tu interior.

De que ellas emerjan, depende tu crisálida, o tu total muerte.
¿Satisfacción? Ninguna. Amor, siempre entregar amor.

Esa, la mayor lección.