Saeta Artísti-K

Lo confieso.

Me aburre el mundo del arte. Me aburre el mundo de la galería, la etiqueta y el vino.

Una época, en la cual pensé que vivía rodeado de iluminados, pensé que las reglas del juego eran claras, ecuánimes, que realmente habían intereses de apoyo y fraternidad.
Mas en realidad, lo más fraterno, la más fraterna de las artes es la música. La música es universal. El golpear de las palmas tiene tanto que ver como el baile de dos vientres tocándose entre sí, el amor de dos personas al bailar una frente a otra. ¡Es que la vida se hizo por el ritmo, por el sonido, la vibración, antes que por el color!

Y todas estas teorías estériles y huecas sobre el arte es esto, el arte es lo otro.

Yo declaro como prerrogativa que si el arte no te toca el corazón, lo que estás viendo es una masturbación. También que para pasar una Academia hay que aprender a vivir dos vidas: en una vida, en lo oscuro de la mañana y antes de que vuelva la parte luminosa del día, guardas para tí tus sueños y pensamientos.  Y finalmente, algo que comprendo con mucha claridad: en realidad no quieren saber nada de tus sueños ni de que cambies el mundo… porque el mismo sistema les aplasta el cuello cada vez que levantan por ello la cabeza.

¿Que si me da miedo salir lastimado? ¡Claro que siento ese miedo! ¡Así como siento miedo la no aprobación, el rechazo, todo ello! Pero algo más ha surgido. Hay una claridad, única, irrepetible, de querer voltear el planeta patas arriba y armar una verdadera rEvolución de la Esfera Artística. Estamos demasiado débiles y separados, trabajamos más por miedo que por amor. Y eso nos hace débiles, nos distrae y separa de las fuentes de inspiración.
Pero ahí te ves.
Bastan las palabras de un académico y el hacerle orden absoluta volteando todo hacia un sí señor sostenido, para que puedas caer fácilmente en la mentira de ‘soy/no soy artista’.

El arte no lo da la Academia. Nunca. Es más: afirmo sin pudor alguno que el arte plástico que aprendemos en las academias es mierda de perro, estéril y llena de toxinas y gusanos… porque no nos permite, en el aspecto mental, evolucionar, sino buscar derroteros que están totalmente desconectados de la realidad.
A la realidad le importa un pepino si eres el mejor maestro de fotografía. Le importa que estés conectado, que seas grande, para atraer GRANDEZA.

Esto es lo que quiero vivir y aplicar, hasta que muera, acá y todos los lados a donde vaya del planeta.

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