Oración celular.

Y cuando fallezca, tengo pocos deseos que quiero que se hagan realidad mientras como ánima duro un poco más entre las personas que habitan esta inmensa fábrica de estrellas.

Quiero que cada una de mis personas queridas sientan que se les quiso. Que los versos fueron veritas, pura, cantada, dura.

Quiero que toda la música y todas las cosas que deseé cantar en vida sean pasados a alguien mucho más sabio que yo. Que mi chispa encuentre dentro de las memorias de los muertos un canal de riego, tan solo uno, para poder alimentar eternamente la creatividad y arte de este planeta, que ahora lo quieren volver un Planeta Prisión.

Quiero decirle a todas las mujeres que no amé y a los hombres que no abracé, que algún día a la vuelta de las estrellas nos volveremos a encontrar. ¡Y ahí sí no se salvan de volverse novas en cuerpo! Reiremos y beberemos el vino del cual se ha escrito en todas las cosmogonías.

Quiero que el perdón que instalé ese día, en el día de mi muerte, como orquestado por un mago adolescente a miles de millas de distancia, con torpeza y pasión, se abran todos los botones de texturas… que los verdaderos colores de otros despierten gracias a ello.

La música es lo que ocurre mientras estás planeando encontrarle ritmo a la vida.

Y se podría resumir así: vivimos por fé, por fe de que algún día esos sueños prefabricados se harán realidad. Que seremos tan altos, rubios y exitosos como nuestros primos del norte del continente -o del norte del otro continente, da igual-; que somos de mejor familia mientras más apariencias y formas guardemos; nuestros sexos siempre son libres y descocados y lo derrochamos estúpidamente durante mucho tiempo y somos tan originales que construimos las mismas autodefensas que nos han de destruir el equilibrio sensual. En esa fe barata los muertos pavimentan carreteras y está bien, la gente del interior no se mezcla con esa chusma de la costa y está bien, los hombres son machos y parásitos económicos, las mujeres son matronas acérrimas siempre al borde de un ataque de nervios. Con esa fe barata se forman otras familias en otros países, pero el odio y la represión se mantiene de fondo por siempre, la mentira es la moneda de compraventa… armas síquicas, armas mentales, invasión eterna de la vida de los otros.

Cuando muera quiero que todo la electricidad maléfica sea convertida en centella. Que las nuevas sangres se conviertan y dancen libres para siempre del dolor de aquellos que siendo grandes, lo livdaron,  desearon ser lo que nunca hicieron: amor, paz, bondad, un cafecito con medialunas a la orilla del enamoramiento de la vida y lo tierno en cada uno.

Una vez bajo tierra, mi mineral será mineral común, tal vez por ello mismo más hermoso.

Quiero ser recordado por el amor de ritmo y el olor de la esencia de mis pensamientos.
Si consigo que respires y añores el olor a caoba de mis pensamientos y dactilares, entonces, solamente entonces, sabré que he volado.

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One comment

  1. L · julio 11, 2010

    definitivamente pipe…eres luz de mi densidad… un abrazo enorme para mi farol

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