Introspectiva antártica (i)

Cada vez que levantas las manos hacia el cielo, ahí están. Grandes y pequeños, hermosos y pudientes, son ojos escarlatinados o enjoyados
que anuncian cada día más y más libertad.
El abrazo fuerte de su perfume permite distinguir el abrazo maligno del benigno. Permite también el elaborar de nuevo pendientes internas de curiosidad, sanación, emancipación y movimiento.
Son robustas flores que explican el verdadero nombre del mal detrás de todo lo que nos rodea.

*OBEY*

Y nos empujan a volver a casa. Cuando volvemos, nos encontramos con esos fantasmas alimentados y cebados por treinta o veinte o si acaso diez solsticios y equinoccios, parcelas del tiempo diseminadas a través de nuestra vasta alma, siempre en busca de fruta, agua, alma, paz.
Se reencuentran en el proceso tejedoras de palabras con el cesto lleno o casi lleno, nuevas tendencias de luminosidad y también al mismo tiempo y por ello padres de la inquietud. ¿Qué vendrá? Solo lo sabemos al llegar a casa, como indiqué al principio, y al ver esos fantasmas gordos alegándole el tiempo a los pálidos… basta un toquecito en el hombro y pronunciar las palabras que hemos jurado olvidadas para que toda maldad y toda mentira se desvanezca y se solidifique aquello que ya sabíamos, que las mentiras se sostienen mientras la casa no está abierta.

Las ruinas del alma son descubiertas por antropólogos voraces que, sin piedad u olvido, escalan fuertemente y rompen con afán desgarrador todo recinto blando de memoria/agua/construcción/fertilidad. El afán es penetrar, empujar y, seamos claros, explotar… pero devorar la placenta, dejar a la luz del cielo la semilla para que se pueda volar sobre las cabezas y terminar lo que está pendiente porque al florecer esas semillas ya no son semillas sino joyas, ya no percibimos la linealidad del adoctrinamiento de Pedrito y sus Manzanas mas lo que ocurre es un parpadear de almas que en su aleteo vuelve huracán lo que era un pequeño beso al aire.
¡Y hay tensión! Tensión por capas, tensión por kilos, tensión por ropas, tensión por clítoris dormidos y desenfundadas reprimidas, tensión por el miedo a la sangre ser maldita, tensión por *querer* que la propia sangre sea maldita, y así.

La tensión se libera permitiendo un derecho sagrado.
Es recuperar el poder del cosmos en su exhalar universal.

Recordar que un orgasmo implica los 7 sentidos y aterrizar las malarias. Descomponerse para renacer como flor abierta al cielo. Aunque no sea temporada de girasoles -en apariencia- lo es de las flores que resisten el invierno. Rosa, madreselva, romero y tulipán, sus colores evangelizan el ambiente de lo atacado. ¡Cuánto parásito, cuánto odio y cuánta parsimonia, cuánta mentira y embaucación existe! Pero también cuánta comprensión, cuánta libertad de eje y cuántas implicaciones de libertad para todas las naciones, si nos levantamos en almas y encarando al viento, ofrendamos nuestra mierda para que de la misma, salgan las pequeñas gemas.
Esas que en un ahora que es mañana, las g*e*m*a*s*  son  f.l.o.r.e.s. .

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