Luna en Géminis (ex-Babylónika)

 

 

Sueño con fantasmas… sueño con fantasmas en tiempo real, aquí, ahora, en tiempo real en el cual otros follan con sus esposas o besan a sus niños o extrañan a sus novias en medio del monte.
Sueño con entes perdidos entre la bruma del tiempo que estiran sus deditos a través del vacío para congelar lo que quede pendiente dentro de mi joven, muy joven, corazón humano.

¿Acaso no sabías, caro lector, que como un fénix, cada pluma mía es un mundo de redes, cada abrazo es un momento liberado de hilos genéticos entrelazados pasa siempre, cada borde de ese mencionado abrazo y esa despótica pluma son un corazón y el mío para siempre?

No puedo ser destruido. Algo dentro de mí, vacío pero lleno al mismo tiempo de todo lo que significa ternura y hogar está completamente a la espera del momento en el cual se vaya de este planeta. El momento en el cual, una vez más, pueda yo regenerar de forma definitiva todo lo que he soñado y ansiado… sobre playas de purísimo color y manos blancas llenas de halógenos –mas cálidos- besos… fusiones aquíahorasiempresupraetéreas en las que del agua salimos y al agua volveremos.
Veo dentro de mi interior pieles de panteras colgadas, evisceradas las fieras, puestas a secar para la venta en talabartería improvisada de mis recuerdos. Veo también sin compasión como cada gota de mineral sale de mi cuerpo y es exprimido de mí… como el viejo nogal da paso al nuevo arbolillo que deberá vivir 50, 95, 300 años más como enlace entre lo visible y lo invisible como un puntito más en ese mar de fogueos innombrables que es el vivir.
Estoy descascarillándome, estoy perdiendo la muda de no solo mi piel sino mis colmillos, mis retinas y testículos, mis ligamentos y uñas, espaldas y paladares… ah, sí, tanto, tanto, tanto amor no era posible recibirlo sin que me desbastara como a un vil trozo de madera y me hiciera volar sobre las cabezas todas las astillas viejas. Porque, ¿de qué te sirve una soledad si no es para fragmentarla en dos y en ella mojar el pan que le ofreces a otro ser viviente para retornar a lo simple y poderoso, abrir espacio para que el amor divino se vuelva humano?

 

***

 

Han sido ciclos y eones perdidos entre las marañas.
Me dejé distraer por junglas y por intentar llenar espacios que ahora, inexplicablemente, sé que están llenos, pero de qué sustancia y en qué temperatura, no sabría decirlo, no…

porque hasta mi garganta, esa flor enjoyada de versos que se tomó antes como una filigrana poseída por una mano de cobre que la destruía (¡oh sorpresa!) se ha limpiado.

Me muero por saber qué palabras nuevas saldrán de ella para materializarse en nuevos mundos. Solo espero no morirme en el proceso de la paridera de esas palabras. Creo que hace tanto, tantísimo, que no uso mi verdadera voz, que este nuevo cantar de los cantares va a ser por decir lo mínimo, interesante. No todo es el mundo interno: hay también un tiempo de guerra, puedo oler la sangre de los niños en el celular nuevo y probar su hierro en cada trozo de pan que compro, puedo sentir en mi paladar el calor del vientre de niñas al por mayor y ancianas al menudeo policial de Chiapas o de Usaquén, puedo oler el desespero de las pérdidas eternas de los corbatistas y sus amiguitos piratas y la sorna irreductible de los que se abogan el derecho de elegir sobre la vida y la muerte sobre esta hermosa agua que llamamos Tierra… todos y cada uno de mis sentidos se suman a ello para permitir que esa revolución me indique cuál liebre matar, cómo desviscerarla sin volcar mi frente o mi estómago, cómo salir del pequeño mundillo de la grandeza e ingresar en lo multidimensional de lo grande, un largo etcétera. El punto es que cada vez que continúo algo muere y debo recordarme que solo soltando los dientes por luengo tiempo apretados, crujientes, tengo oportunidad alguna de decir un ‘gracias’, un ‘por favor’, un ‘no te violaré hoy/mañana… sedúceme ahora con toda la dulzura de tu aura, por favor’.

 

El punto es que cada vez que continúo, dejo de usar mi memoria, realmente aprendiendo a decir
adiós.

Pétalo de Akjurïana

Estoy en la mitad de la soledad partida y esto encuentro: no vale la pena.

 

Tantas lágrimas y tantas condenas no valen la pena, tanta tristeza no vale la pena. Solo descansar cuando se debe y amarse cuando se debe, vale la pena. Dejar de juzgar bueno o malo, pero en el fondo del vaso alinearse con lo luminoso más que nunca, vale la pena.

 

¿Para qué empuño mi alma en la solapa, si mi corazón es pequeño y no ha crecido?
¿Qué lo justifica? ¿Poder? ¿Dinero? ¿Sexo (de muy dudosa calidad)?
Siento dentro del alma miles de mariposas con alas de dragones que no están de acuerdo, que respetuosamente desvarían de tu cómoda posición de decirle al mundo qué hacer sin querer tú evolucionar. Hay que soltar, volar sobre los miedos y las cabezas, abrir el alma el sexo y la ropa y simplemente navegar lo que nunca estará escrito…

Quiero porque quiero y creo que creo porque tengo poder para creer. Y economizo mis besos y mis susurros para dentro de un latido hallar otro –cual matrioshka- y así como la mafia más grande está en el Vaticano, así la mafia más grande es un niño débil de corazón con la cabeza lleno de excusas de MTV y una nostalgia por cuando ser ácido valía la pena… en un mundo que lo hace sentir impotente y en bruxismo 28 hrs al día… y yo elijo, sobre todo elijo y con amor palpito, ¿te lo dije ya?, sí, sí… yo elijo, florecer como el loto, desde el limo y lo podrido hacia Antares y Sirius,
hacia mi casa,
porque siempre recuerdo que mi reino nunca será solo de esta tierra,
sino de todas las que en ella rezan.

Arcadas

Yo no beso el mundo esperando que el mundo me diga qué hacer.
Me siento a oírlo a ver por dónde puedo darles besos a los electrones.

Y ya no canto por cantar, ni excuso mi andar, [pasados luengos años y momentos de antaño] ni rimo por rimar.
Paladeo el dolor y el sufrir uno por uno, un vaso de agua por mano, una mirada por momento tañido por los mismos.

Y si quiero cambiar por cambiar, o cambiar por mutar, o mutar y evolucionar, ¿por qué debería cortarme las venas, por qué debería cortarme el cielo, para qué debería negarme a ser un ser completo?

Hay que admitirse completo, hay que desnudarse. Los campos floridos de mentes ascépticas hiperracionales son para los principiantes y para los corazones cobardes . Toma mucho menos esfuerzo bailar con el diablo, pero sí que toma esfuerzo aceptar cuando te toma por la pelvis, te gira y te penetra simultáneamente en un tajante y doloroso Babel…

así como corté con quien bailó con el diablo y se obnubiló con poderes aparentes, hoy vuelo tranquilo sabiendo que estoy solo en mi compañía, girando, acelerando y refinando el sonido duilce de mi motor interno, para poder decirlo una vez, decirlo siempre: “lo que no está bailando en mi cuadrante, no alcanza a vislumbrar las estrellas que he leído entre batería y beso”.

Locura y danza vivo pero de la que integra, no una murga de un ángel de la bicicleta contestataria o uma danza na soleda, es beber el vino que está dentro de la piel transversal a los trescientos sesenta cielos para tener los huevos de atravesar la mesa, la ducha, la calle, el mendigo y la caja registradora para conseguir una zanahoria y una botella de agua y bien desayunar…

¿de qué te sirve seguir intentando cambiar el mundo, si no tienes los huevos de perdonar a los que mancillaron tu jardín con abusos?

No,
sigues siendo
una panterita patética herida con aparentes poderes,
mientras la mañana vuela sin problemas y tú intentas borrarle lo que no te gusta de ella.

¿No lo ves? Son estratos, capas, deferencias de caminares,
y tus oídos sordos solo hacen que pierdas el norte sin parar y en tus giros de medio punto,
calva como una noche sin luna,
te entierres en el corazón palabras agresivas y sin amor
vomitando odio
y olvidando el despliegue de colibrís que solo da el aceptar.
Porque nadie te debe nada, ¡sólo tienes que estar en la zona en la cual puedas de nuevo brillar, pero de adentro hacia afuera, rotando en espiral… l.e.v.i.t.a.r!

Filigrana lunar

La piel empujada desde adentro hacia afuera no tiene las mismas sensibilidades.

Soy una naranja. Una naranja cuyo ombligo no es sólido sino eléctrico y se empuja rápido rápido rápido voraz hacia la periferia de magnetismos salvajes mientras vientos helados la cabalgan y la hacen soñar cae muévete ródate múestrame tu cuerpo hacia las nuevas aristas ahora romas de la misma piel dame la fuerza para subir de nuevo y volar volar volar me estoy ahogando entre líneas magnéticas melancólicas absúrdicas…

 

todo esto para decir que siento un poco como la vida se desvanece como arena mientras levantamos a punta de fotocopias y estimulantes pequeños castillos de nada
que al final del día
la menos insolente de las hojas secas con todo su poder
desintegra en unos y ceros
mientras no haya comprensión de que hay vida más allá de un monitor.

 

El aire está lleno de mariposas metálicas. Intento
desesperadamente
bellamente
patéticamente
proteger que sus alas devoren el oxígeno que necesitan mis llamas malditas
de poeta fracasado
padre castrado
hijo vitupereado [violado, también]
hombre anclado
pero siempre están danzando, pero siempre están en estos tiempos,
navegando encima de los mismísimos tiempos.

 

Y veo en las pupilas ensombrecidas y endurecidas en mi espejo
lo que pensé que debo mirar
lo que pensé que debía creer
lo que pensé y pensé y pensé que realmente era ver,
para darme cuenta que cada habitación cerrada no quiero que se vuelva a mohosear…

hacia pequeños ríos me dirijo, en cada uno mi vasija lleno y con su arena pulo sus aristas agudas para romo volverme de nuevo.
Poco sabía yo que cada gota de agua me limpia catárticamente de abrazar oscuridades sin tiempo sin levedades sin amores y asientos.
Y así, cada uno de nosotros vamos navegando rompiendo el cascarón creado de la vida según el gospel del marketing y el marketing como forma de vida en sí mismo, superando esa sensación de circuito de ratón drogado que corre en un laberinto de permitidas libertades.

Así, vamos tejiendo las libertades nuevas cada luna y cada Venus para refinarnos como polvo de estrellas sobre la tierra, fertilizándola de nuevo superando las paranoias citadinas…

 

Luna en Leo

Es
una bestia bicéfala
hecha de por sí y en sí misma de espejos que luchan uno con otro
por desarrollarse
a la pálida luz de las estrellas, solares o avernales, que nos rodean.


El descubrimiento profundo y elevado
de los potenciales reales de las cinco puertas -o sentidos-
que para bendición o maldición nos entregan desde el momento en el cual podemos volar, reptar, nadar, hacer estampida y parpadear
al ser paridos desde el amor de esta tierra
y que se terminarán al pedirnos nuestra madre que volvamos, a su casa,
un metro o más, bajo tierra.
El hilarse entre la sombra y la luz, lo liso y lo rugoso, lo púber y lo senil,
encontrarse una y otra vez dentro de un cuadrado sencillo y hermoso,
fabricado con las cerámicas de nuestros huesos y carnes, alimentado por los minerales perdidos y despertados durante eones para poder volar como un grifo
sobre las melancolías aciagas
sobre las arpías desganadas
y caer, lleno de potencial y presencia, dentro de las manos abiertas y bellas
de aquellos que deseamos extraviar
o
deseamos decir un simple ‘adiós’ y quedar con los labios humedecidos
pero el cuerpo saturado de agua fresca.


Lunas que sirven como testigo y fuente
de las manos abiertas, con garras o no,
con insectos y escolopendras venenosas
y machos cabríos cuyo placer late en la violación de toda superficie hermosa,
desgarradores de hendiduras y ventrículos,
¡asesinos de flores!…
bueno, esas lunas han visto florecer
una
dos
trescientas veces
las mañanas olvidadas en alguna galaxia remota -que está aquí a tu lado o allá lejos, está todavía por saberse-
y así
comienza el retorno de los que verdaderamente
tienen dentro de sí sangre de realeza
y empuñan las alas y joyas que los demonios temen.


Así como nace dentro de cada uno el poder para elevarse y levantarse lentamente e imperceptiblemente
como un girasol abierto,
así los vitrales construidos entre un adiós y un hola,
con el palpitar del color del querer de por medio
nos trae una vez más y otra vez sí
al meollo del tema:
en el vacío, con ángeles por cornisas (con resplandeciente carcajada y sonrisa)
Dios moldea en lo infinitesimal de nuestros corazones la realidad,
cada vez que eleva
dos en éxtasis natural entramos.