80 y 8 veces 8: el poder del Tigre.

No hay forma de condensar en pocas líneas todo lo que fue este año. Gente se fue para siempre. Gente perdió la fe para siempre, otros la recuperaron y abrieron un corazón en el cual plantar semillas. Tantos cambios se dieron que las pérdidas se sienten nimias al lado de los grandes frutos obtenidos. *Este año me ha marcado a fuego, pero me liberó para siempre*. Y aún a esos félidos que hoy no puedo tocarles porque son simplemente irradiantes de otra coloración que no conoce verdaderos amores, son admirados y recordados con la pasión y el respeto que su corazón merecen -nunca, jamás, serán vendidos como tapete de piel barato: dentro del alma están fundidos-. Y dentro de sí avanza fuertemente la llama de un poderoso amor, si se dan cuenta a fondo de ello. Gracias por estar vivos, aunque sea más fácil montarse a su lomo que bajarse del mismo sin ser devorados…

Se vieron muchas falacias, se comprendieron que las verdades del corazón deben ser liberadas para ser verdades dentro del monte que nos rodea ahora y siempre, que nosotros somos los que podemos de una forma u otra navegar dentro de esta selva humana sin necesidad de paralizarnos jamás por lo que haya de sobrar o no sobrar.
Se vieron caer imperios, levantarse héroes, se vio el retorno de los reyes -descastados bastardos que muestran como su poder se vuelve oro-, se vió que la revolución nunca podrá ser televisada (así como lo naturalmente orgánico y lo benéfico no nació con “marca registrada”); se descubrió que las hiedras se pueden transformar en camas de orquídeas hoy y siempre y no ser parasitarias sino alimenticias… como lo es el muérdago para los rituales que armonizan nuestros cantos y los de las fataes. Se leyó dentro del viento anudado como la rabia y la ira no son los elementos adecuados y a veces lo que más añoramos, el retorno eterno al huevo, es precisamente el tiquete de libertad hacia el florecimiento una vez es sacrificado sin piedad alguna en el altar en el que el Cosmos pone lo bueno, lo malo, es decir, los diferentes grados de diferencia.

Ví princesas jugando a putas guerreras rudas y comprendí que algunas meninas nunca dejarán de ser princesas… de canasta barriada de mimbre; pero comprendí también que depende de ellas mismas dejar de agredir, tomarlo todo a pecho, que pueden elevar las manos al cielo y recordar realmente de donde vinieron.
Encontré también que la oscuridad es fuente de catarsis solo si recuerdas que es como unan piscina y que eventualmente, debes salir a beber el aire a superficie. Del resto hace palidecer el alma.
Encontramos como raza humana la necesidad de sacar no solo al guerrero que llevamos adentro, sino de empoderarnos para la gran batalla decisiva que se está dando dentro de las puertas que el espiritu humano está abriendo a través de todo el planeta. Y que afectará a todos los que nos rodean.

Encontré que sólo los débiles permiten que la culpa los devore, bañando en un caramelo de cianuro de ‘cosas superadas’ el fardo de las mismas. Un guerrero sigue el camino de su corazón, y para protegerse de odios y melancolías, bucea dentro de su interior y limpia las perlas y gemas que invariablemente halla.
Por ende, solo los débiles, los que se rinden en el buceo, se paralizan.

Demasiado análisis lleva a la parálisis, hay que alivianarse, pero una vez el cuerpo está limpio de toxinas, debe prepararse para sentirse desbordado por sexos, fuegos, lluvias del propio corazón emancipado y evaporado listo para ser agua eterna de fruto y flor y rana muerta, tres amaneceres en los que Dios habla desde el Sol y como no, la alegría sempiterna de encontrar el Fuego Interno dentro del paquete que traen los que hoy son enemigos… y mañana, tal vez, amigos (o quizá, más).

 

Recordar que somos seres estelares. Que por ser multidimensionales, debemos hacernos cargo de nuestra casa y nuestros cargos, pase lo que pase, caiga el que caiga, muera lo que muera, TODO ES POSIBLE. Recordar, que no somos solo nosotros sino voces en coro y que una vez apoyado uno, la marea limpiará el dolor de todo lo otro.
Dar gracias, gracias, gracias, gracias hasta por la muerte irremediable y sin vocación, asesina de juventudes y violadora de amistades, muerte pálida dentro de los colores que engendra (sorpresivamente) y de las texturas que pare sin cesar hasta y desde al aire hacia la roca imprefecta y saber que esa fe, ese poder, nunca jamás se pierde.

Saber que no necesitas autoría de nadie: tú solo te das las segundas o quintas oportunidades, y forjas con inmenso poder el mañana.

Sintetizas orgasmos. Abrazas y besas frentes de los descastados en autoexilio. Confías en el retorno de los guerreros místicos como vos los has soñado.

 

Te reconoces entonces después de viajar en el lomo de un tigre como el amor eterno que siempre viaja entre las nubes. Materializas, corriges, creas y recreas. Pierdes el miedo y toda fractura solo es una muestra más de tu poder para poder emerger puro y sin tanta importancia. Te reconoces libre y con varios perfumes a la vez, ¡sin saber que podías hacerlo!
Completas el dolor con besos robados y rezas por la libertad de los labios compartidos.
Insertas en tu corazón una placa de amor y con ella, liberas las puertas de los doce universos que hay arriba y abajo, para ser una vez más completo y pasar a una zona nueva.

Y una vez cruzado el umbral, temes al principio, como un bebé, porque es nuevo todo: el sabor, el olor, el blanco fulgurante de las texturas, lo abandonado como nuevas ruinas, las puertas de antaño que han de clausurarse.

Tal vez si no hubieras amado a un tigre con tanta furia, con tanto énfasis, con tanto desparpajo y libertad, no podrías resucitar de forma extrema y comprender que tú también has resucitado y ya no eres momia.

El cambio, ha sido logrado.
Ahora, lo que viene es vendimia, fortaleza, entrar fulgurante en el tiempo maduro apenas despunta el verano,
fértil para los abrazos limpios nuevos y de antaño,
fortaleza consecuente con copones de romero y liberales mentes.
Es ahora que se abren las rayitas de ese animal para acceder a tu gratitud, a tu bondad, a tu comprensión.

La furia, salvaje, disciplinada, lujuriosa y glotona, adolescente eterna, nunca se pierde. Pero hay que mantenerla viva porque es nuestra fuente primeva de libertad y sin ella solo hay etiquetas, solo hay normalidad. ¿Y a quién le ha hecho bien la normalidad, en verdad?
Solo que ahora, así como el Rey de la Tierra,
no tienen un solo color tus rayas.
AHORA, ERES TODAS LAS TONALIDADES DE LAS RAYAS.

 

Abranse los cielos y las lluvias a las nuevas formas del cielo, en el viaje hacia la casa en Sirio, que propiciará el avatar del Conejo.

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2 comments

  1. Julianna. · enero 6, 2011

    Yo también te amé con tanta furia, con tanto énfasis, con tanto desparpajo y libertad. Y gracias a eso combinado con muchas cosas más hoy he crecido tanto. Fuerte y siempre fuerte.

    Gracias, vida.

  2. Julianna. · enero 6, 2011

    Viajar en lomo de jabalí, cocinarle, sacarlo al parque a jugar con la pelota y compartir sus cosas también es algo muy bonito!
    Este año recuperé mi fe cuando me vi al borde de haberla perdido, ¡y de qué manera! Ahora aplico muchas de las cosas que me estabas enseñando y que por temor no quise recibir más. Soy muy juiciosa y he aprendido sobre ángeles y runas 🙂
    Aprendí el verdadero significado de la palabra *Aimlessly*, y la aplico con toda cuando es necesario.
    Me siento y veo mucho más fuerte que cuando me conociste, aunque tuvimos muchísimo voltaje y fuerza para todo lo que vivimos 🙂 ya no me avergüenzo de mi cuerpo ni de nada de lo que traigo encima.
    Y para despedirse: GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR! 😀

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