Mi Dama del Sáuco

Para mí siempre vas a ser un árbol plateado, renacentista, florecido, con volutas de miles de electrones entre hoja y hoja.

Para mí, siempre vas a ser las caminatas largas y el beso en la mejilla que acariciaba ensueños y la creencia de que vería el sol sin parar un día sí y otro también.

 

Para mí, vas a ser el corazón abierto que me regaló su mano para poder confiar en que no hay sueño imposible, por más reñida que sea la tarea, el amor sale adelante.

 

Para mí, eres esa hoja dorada que albergó con paciencia y confianza la maldad y oscuridad que una vez expulsada, me permitió ver lo realmente hermosa que eras, a pesar de mi incipiente sordera.

 

Para mis manos fue un honor palpitar al lado de las tuyas, una nota clara sí y la otra también, una nota cómoda sí y la otra también, un abrazo profundo en sí, el poder olerte no hecha de memorias sino de vida también.

Yo tengo que recordarte siempre como alguien óptimo en mis canciones. Yo quiero que sepas que estoy anclado en nu mar de nuevas sales y tus abrazos fueron rocas donde lo único que veía sólido en ese inmenso mar era el paladar oscuro de los nuevos cielos.
Texturas aterciopeladas, tez de aceituna y soñar con que tus 3 hijos son felices al final del día.
Mi hermoso arce blanco, tus flores nunca morirán. Ya no las veré con los ojos de este mundo, pero no te voy a olvidar jamás. No comprendo realmente cuál es el mecanismo con el cual se tejen o no los sueños de araña que llamamos vida, pero, ahí están.
Ahí están…

 

Tomará tiempo, pero, no me detendré.
También deberé beber de muchas fuentes, para al fin saber.

 

Pero visualizo con claridad todo y así te digo,
cumples la profecía, el hechizo, más antiguo que conozco:
eres la gota que siempre estará húmeda, porque volviste al mar.

 

[Para G. Valencia]

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One comment

  1. mena · octubre 24, 2011

    Esto está completamente tierno y profundo. Me hizo llorar, hermanito!
    De ella quedan muchas muchas cosas, pero lo que más cuenta es su corazonzote, su amor, que sé que supiste atesorar. Gracias por hacérmelo sentir esta vez con el colibrí, con el inmenso firmamento, con tu dulcísimo corazón.

    besitos

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