Po [o El tiempo de la Desintegración].

Abrí el mazo de las cartas viejas
y una sola sobresalió entre la multitud.

La que dice que crea en tí y vea en mí las venas de otro. Otro espacio, otro ser, otro tiempo, otra vida que ya no es.

¿Eso es, acaso, lo que implica que la casa se ha caído completamente y solo tienes una pequeña estructura por quitar para volver a volar?

¿Qué es en realidad el amasijo de nervios en el estómago sino otro cerebro más que vuela sin cesar en caída abierta hacia el cielo? ¿Desde ahí vemos algo que no sea luz y sedimento marciano?
Es decir, ¿cuál es el efecto realmente de esas chispas de divinidad una vez hemos vuelto miles de pedazos las estructuras? ¿A qué sabe ese mármol?

Lo que sí sabes es que el olor a madera vieja ya no da la melancolía paralizante de antes.

 

“Confía en tí ¡pero CREE EN MÍ!”

Me pregunto si eso también se arropa alrededor de una oración para congelar el trazo de una bala, unas prendas rotas y un muslo magullado, una infancia de espejos simultáneos sostenidos por la supervivencia diaria, la destilación de sueños en baratos cobres de ministerios. Me pregunto eso mientras camino hacia las brasas reblandecidas y esa flor me raja las huellas digitales.
Sonrío quedamente -pero a profundidad de un milímetro, no lo dudes-.

Estoy seguro que sí. Primero víctima, luego superviviente, luego ciego, luego presdigitador.

Qué colores tan raros los de estos tiempos dentro de mi sien…

 

saben a marco de ventana que nunca en sí parió paisaje.

Oh bueno.

Siguiente…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s