Marchando una orden de fritas, dos tiquetes y una nueva médula…

Será por haberte hallado entre tantos rostros grises y sí, gracias a ti poder pintar a cada momento el espacio entre mis huesos y músculos con una sal de amatista diferente mientras cocino humildes berenjenas un día cualquiera cantando jazz.
Es decir, por haberme hallado a mí.

Y he reclamado mi rostro como propio, y mis errores como propios, y propia es mi genética y mi liberación. La carga que lleve sobre mis hombros será por mi propio espíritu: no será por el toque violador de un padre o la castración alimenticia de una madre… será por la amplitud de corazón de volver a vivir, a nacer, a ser libre y feliz en tierras que no hablen mi lengua.
Es triste la carga del hombre que exiliado de su propio hogar debe buscar un camino efectivo a su casa. Es triste la carga del hombre que esperó y esperó hasta que se secó su paciencia el amor amplio de sus familiares. Parar de sufrir, volver a la vida, completar todo lo que está ahora sobre la mesa es lo imperativo. La distancia duele y el oírse en otro momento del ciclo vital, solo duele. Extirparse del alma las fibras anquilosadas que ansían reconocimiento, las fibras de luz que desesperan y entristecen. Pero no quiero otra cosa y no quiero un pase mágico hacia el infierno de la angustia. Al final, si para todos es igual… entonces que la muerte dentro de mí me haga Tabula Rasa, entonces que el caminar andariego del andén de cualquier calle entre Bogotá y Buenos Aires me dé los ojos de perro totémico para hacer lo mejor de mí, lejos de todos. Como no quería, pero como, más allá de mi pequeña voluntad, ha de ser. Y va…
Todo toma su tiempo, su ciclo, su dolor. Todo lo tumefacto emergerá eventualmente, así que no tienes tiempo para pequeñeces. Tienes tiempo para estar en ti y contigo. Tienes tiempo para volver a nacer. Tienes tiempo para reír y gozarte los equívocos de tu programación,  pero nunca olvidando que no es un juego el ser adicto a este casino de almas educativo, porque es tu percepción y su filo lo que apuestas para ser una bolsa de mierda más o algo reciclado…
La inocencia y la fuerza del corazón de un niño no es que te devuelva la vida, pero te permitirá anclarla. Y es por ello que tal vez no, tal vez es mejor quedarse quieto y no reproducirse, sin haberse dado a luz primero, sin haberse cerciorado de liberarse de tantos dolores y equivocaciones primero. Sin haber renunciado a las etapas que no se han podido cerrar primero.
Desaparecer guiado por las nuevas vetas, querer generar nueva sangre, abrirse a las posibilidades de ser uno, el otro, el mismo pero Unplugged y así palpitar livianamente por las facultades de todos los cielos que nos pertenecen, habiendo enhebrado, uno a uno, los infiernos que pueden habitarnos. Romper el mito de la superioridad para acceder a los ritmos: comprender que no solo se conquista el mundo joven, es que solamente manteniendo la juventud se puede uno liberar de todo lo que nos ata. Y este cielo, este bello mundo de tonalidades turquesas debe ser honrado como tal de ahora y en más, por siempre… porque el mar ahora es el cielo y el cielo, aunque muchos no lo sientan, ya es el mar. Las ballenas ya no nadan y los delfines ya no son solamente compañías, son seres de sanación eterna.
Ahora reconocemos al borde de un cristal sin ahumar que hemos sido ira y desde ahí buscamos, sin cesar, que nuestros pies se mantengan en el camino a casa.
Estallar, y desarrollarse, y perder. Y comprender que se ha dado una vuelta circular, que es cierto, “nuevas vidas nacerán, otras más terminarán y todo se repite en un ciclo infinito”. Buscar dentro de sí la raíz para visualizar con claridad qué es lo que se pierde, o se gana, o se derriba. Hay tanta delicadeza. Tanta bondad. Tanto amor y liberación por quedar al aire que solamente al revisar e internarte, al entender que así tu voluntad no lo quiera, naciste para semilla de cristal dentro de un parlante, naciste para emisor de fiesta brava y liberación andina y nativa y metálica y fibrosa, naciste para vocablos de color azul melódicos… comprender que naturalmente cuando volvemos a ver nuestra casa estelar es que estamos en lo correcto de nuestro oficio una vez más.
Abrazar a los cielos, que ya nos dijo Herman Hesse cuál es el secreto rostro en el corazón de Abraxas que tú y yo compartimos.
¿Por qué empeñarse tanto? ¿Por qué son tan inseguras? ¿Por qué se niegan el potencial del mismo cielo? ¿Acaso no es claro que la depuración y la aniquiliación de los fantasmas bizarros del ego son el único camino para el verdadero amor?
¿Acaso el punto en sí, el más afilado de esta lanza, no es sino la liberación total de las muertes que hemos vivido por el hecho de estar incompletos?
Y en consecuencia, jugar a ser algo que no se puede ser: porque sí, porque no se puede jugar a hacerle hostias al Diablo y panecitos de chocolate a Dios todo el tiempo… ¡acaso no somos mestizos?, ¿acaso no somos resultado de mezclas impolutas, la más del tiempo? Verbo y gracia en flor, que siempre va a vivir en constante guerra como bien entendían nuestros antepasados derrotados en una lengua que mi mano desconoce, mientras al filo del nuevo devorar de silicio se antojan compras y demandas en un cielo sin valor o mercado
Ser hijo de mezclas, de cruzas, ser parte del ganado humano y de su desarrollo complejo y sempiterno, que bajo una misma luz de cielo puede perder una flor antigua o una montaña roja.
Memorias y pasados, momentos perdidos. ¿Pensamientos? Quizá, quizá es el cielo el cual se nos abre sempiternamente mientras nosotros queremos , deseamos y esperamos volver a hallar bajo una luna nueva el potencial para abrirnos hacia las corrientes nuevas. Liberación y renovación de servicio, para hallar nuevas potencias a las cuales servir dentro de este altercado geométrico que llamamos realidad.
Bajo un cielo vinotinto dentro de una pequeña esfera, un mapamundi entero se debate entre los trescientos y sesenta puntos que podemos hallar dentro de una semiesfera, estilizada su presencia por el espacio donde sostenerle para su contenido beber.
Púrpuras que laten al filo de un orgasmo o un beso estilizado en labios ajados de tanto contactar a otros.
Girar en el vacío. Girar y desarrollar. Girar y potenciar.
Girar.

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