Besos al caballete… y manotazos

Queridos profesores de plásticas:

 

 

Por favor, respeten nuestros deseos. Deseamos cambiar al mundo. Deseamos cambiar la forma de validar la existencia. Deseamos potenciar y expandir los límites reales de la libertad humana. Deseamos y con claridad y pasión trabajamos para que esta realidad sea también nuestro hogar, no solamente la realidad que nos venden a través de un dispositivo celular.
Estamos esperando que ustedes lo comprendan; pero, y no seré el único que se los haga saber, no se sorprendan cuando en pocos momentos saltemos a la calle en masa, exigiendo que dejen de decir así es esto en lugar de admitir lo que en el fondo sabemos ustedes y yo: que tienen miedo de perder su subsistencia, porque también han sido invadidos por ese parásito mental, emocional, corporal y sexual que se desarrolla a través de nosotros.

 

Por favor, sacúdanse la modorra. Emancípense en almas para poder llegar a un destino que sea bienaventurado. No esperen, en medio de un vaho y de realidades tozudas, atraer algo diferente de la posibilidad de encuentros fortuitos con la sinceridad y coherencia propia como única regla y sostén de las actividades externas. Sí, sabemos que hay que desconfiar del lado oscuro de cada persona; pero también sabemos que cada uno de nosotros puede levantar sin ningún problema el velo de lo concreto para entrar al reino de lo posible y así materializar lo que puede cambiar al mundo.

Las utopías, señores, se hacen para caminar hacia ellos. Las utopías, señoras, son las que hacen que cantemos sin cesar cuando nos levantamos por las mañanas. Es lo que hace que vibremos hacia un cielo sin fin de una manera concatenada, evitando el pajazo mental y reemplazándolo por el hambre plena del que comerá y pastará hasta que llueva vino del cielo Rojo. Por favor, dejen de pensar que todos estamos cortados con la misma tijera: ustedes y nosotros no somos diferentes, o tal vez, sí… tal vez nosotros conservamos todavía el potencial de liberarnos del cinismo que ustedes, en un supuesto trueque obligado por la realidad navegada, se niegan a usar para llegar a una zona mucho más amplia de potencias.

Apreciadas personas que comparten con nosotros el proceso de navegación, no lo olviden, no se dejen empañar por el mundo, reconstruyan y fortalezcan su realidad. Tal vez muchos de ustedes vivan desencantadas, en su día a día, de su profesión, de lo que eligen enseñar, de las opciones que el sistema da; tal vez algunas de ustedes estén con el alma más paralizada de lo que creen y quieran ahí para siempre anidar.
No lo sé. No me interesa.

Pero una cosa les voy a decir, y no en tono de amabilidad.

Si no son capaces de nutrir las ganas de reconocer el cambio del sistema de parte de los que vienen después de ustedes cronológicamente, quítense del camino. Si están estudiando como forma de subsistencia sin hacerse responsables de las formas nuevas que debemos elaborar todos para alcanzar mayor paz y destino fluido, quítense del camino.

Por favor dejen de allanar al camino de las felicidades que tenemos que encontrar. No las artificiales, no las de sabor a sacarosa.

Las reales, las poderosas, los vinos densos.

Ahí te va.

Abrácennos ahora, que dentro de muy poco tiempo, todos seres cadáveres en vida o en alma seremos… y la responsabilidad de ello, en parte gruesa, bailará sobre sus hombros.

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