Elb.Rhu Xiocatlán se muerde la cola

SOUNDTRACK (porque vale la pena despedirse de unas habitaciones como si fueran unas putas mansiones todas juntas… una casa es la superposición de los planos de sentimientos y existencias con la que la pintamos *más* la nobleza de sus materiales construida… ni más… ni menos).

2012:

2011:

2010:

2009:

2008:

Después de besar a una mujer con olor a plata y noche, ¿se puede besar de nuevo a otra mujer? Después de besar a una mujer con olor a tablas y contractura, ¿se puede besar a de nuevo a otra mujer? Después de conocer el significado de “fuego”, “sagrado” y “poder” dentro de los ojos ámbar de un tigre siberiano, ¿se puede besar de nuevo a otra mujer?
¿Quién posee las respuestas sino el silencio y el inexorable paso del poder?

Fuego, cielo, cristal, plástico siendo comido por las hormigas y las potencias en las que habita el corazón del cielo dentro de silos nucleares… simplemente dándose una vuelta como en el tango: pecho fijo y bello desgarre al centre con un beso liviano.
El resurgimiento de las lianas genéticas que son mensajeros entre tanto mar de oscuridad.
El sueño perdido de toda una nación.
Ahí te va.

Del techo de la cabeza donde se apoyaron los astrónomos pre-toltecas, se desgaja en espiral las líneas rizadas que dan cuenta de los innumerables tiempos en los cuales podemos volver a retornar a las voces del cielo que nos cantan desde Orión. Y que pocos son conscientes de que ya no están separadas de nosotros, sino atravesando el cielo en tiempo real.

Entonces, sueño con los besos de piedras que solo he visto en fotografías, rodeadas de los inmensos arcos de lajas en los cuales antiguos señores con sus estilográficas de cuarzo hicieron la cuenta que le transmitía el caparazón de las tortugas de los dioses.

Lirios y estupros.

Mirarse al espejo. Saber que lo que va, viene. Haberse ganado la madre de todos los karmas. Buscar la paz necesaria y temer todos los días de la vida que lo que se hizo lo haya vuelto aún más débil. Buscar cómo terminar con todo esto. No correr. No dudar, no fallar. Retomar la confianza en los abrazos rotos. Dar gracias por no ser denunciado. Comprender el placer de poseer a la fuerza a alguien más como un acto clásico de debilidad y pésima autoestima. Saber que se va uno a la tumba sin que nadie más lo sepa… o que si alguien más lo sabe, solo espera la muerte y la cárcel.

Saber que la única opción para el cambio y el perdón es el aceptar el tamaño de lo que se hizo. Mentirle a ella. Caminar por la calle con el peso de eso en la espalda. Preguntarse qué demonios lo llevó a uno a hacer lo que hizo y cómo detenerlo. Soltar las justificaciones y comprender que el precio pagado fue muy alto. Tener esa energía a disposición siempre, saber que se tiene esa alma de vampiro y que se debe materializar la estaca, o se corre el riesgo de perder lo que se pueda amar… siempre.

Rezarle al cielo para que la culpa cese.
Rezarle al cielo para que nunca más hayan personas en silencio por lo que pasa y que aprendan a reaccionar y a liberarse. Rezar, también, por la luz suficiente para volver a un mundo en el cual no tenga uno que ocultarse sino asumir que le tiene por el cuello la correa a ese demonio… y que lo tiene bajo su mando, pues si sale, puede matar. Y no se le tiene todavía la perilla exitosa puesta.
Rezarle al cielo por el poder comprender qué se hace con eso… cómo se puede afirmar que una persona es buena después de hacer ello.  
Rezarle al cielo por el poder suficiente para regresar en el tiempo.
Rezarle al cielo por la búsqueda de la nueva memoria.
Rezarle al cielo por perdón.

Aprender a dejarlo ir.

Lanzas desenterrando

[Oír mientras se lee]

Soy un cielo escarlata bajofondo, recuperando dentro de mí las memorias aciagas de mis padres, con preguntas sobre mi corporeidad y sus mutaciones, aceptando las fallas de la gran apuesta y comprendiendo hoy, día a día, las necesidades inmensamente concretas que implican el ser impecable hasta el fondo con el devenir de esas palabras.

Te hallaré, cristal dentro de mi frente que implanté a los catorce años. Y con una mano limpia, te tocaré y pronunciaré las palabras claras de cambio. No parpadearé en el momento de encontrarme libre de esta ilusión de futuro y esta proyección de pasado: moriré a lo perdido, para poder adquirir rienda y maestría sobre lo que se abre como un abanico de viejo mármol.
Mármol y hierro, arroz y espasmos, erotismo vaciado de contenido por el bien de una casta que a la final es basura… pues todos llevamos ya una gracia por dentro inscrita en nuestra genética. Lo que necesitamos son enemas, ayunos y orgasmos, en pos de la serialidad fluida que nos hereda la naturaleza, en pos de adquirir el verdadero poder del canto.

Veneno espúreo invocado por mis enemigos, tres veces tres te miro a los ojos y sin miedo desarrollaré tus nombres, para tonificar mi alma y los muslos de este sentimiento antiquísimo de existencia, toda vez que se abra al cielo lo que la bóveda profunda de la tierra ya delimita.

Humillación y tres mil cantos. Hora de echarle llave a la nevera, al computador y a las frases viejas, y buscar con las garras abiertas el poder para evacuarse del alma el dolor viejo en cada mañana.
Humillación: la sonrisa lateral que promete nuevas sensualidades pero con la cornisa de los músculos de la quijada torcidos… con esa mandíbula de tiburón en ciernes, nos quedamos atados a las imposibilidades y a las resignaciones que nos han vuelto lo que somos en nuestras zonas más débiles.
Humillación: intentar que la puerta se abra y una vez abierta alejarse cada vez más de las estructuras enjoyadas del inframundo.
Humillación. Dejar de tener la mesa servida no lo es. Buscar con ansia la salida, no lo es. Limpiar la herencia maldita de las únicas formas posibles de trabajo, vida y eficacia, no lo es. Despedir el dolor inmenso de la ingratitud y el estupro, no lo es. Aceptar que si no se suelta el pasado, lo inevitable por el roce social es el anquilosamiento, no lo es.
Pero todo lo demás sí lo comprende, lo abarca y lo sostiene.
Humillación. Concretar las limpiezas como formas de vida y las nuevas formas de vida como universos abiertos a nuevas luces… aún cuando el mundo real se esté desintegrando… aún cuando se acabe de perderlo todo para tener que ganar y empezar de ceros con un nuevo algo.
Humillación. Es buscar entre los huecos del aura la salida roja y azul para, con un poco de nieve, bajar al infierno y aplacar a los dioses ofendidos pero también aplacar a los demonios invocados que se alimentan del sufrimiento y de la raíz bifurcada todavía, es tener que bajar cabeza y aceptar las derrotas pero buscar la fuerza en los arcos abovedados de la Alhambra y de los templos donde se habla hebreo para nunca más volver a estar roto.
Humillación. Es tener, verse obligado a.
Humillación. Es el tener que admitir el beso de la muerte de ángeles invertidos como una posibilidad de replantearse las propuestas planteadas como posibles.
Humillación. Vivir dominado por el miedo a ser descubierto y ser juzgado y ser petrificado por lo mismo. Estar condenado a un círculo vicioso en el cual las fracturas son incesantemente continuas y nunca se puede materializar la libertad de elección sino la de supervivencia, mientras el mundo baila sin cesar en alegría, libre de dolor, libre de soledades, libre de angustias.
Humillación. Temer perder todas las llaves de toda la casa y quedar reducido a unas pocas… ver cómo se viola la privacidad y la maestría y se queda de nuevo reducido al dolor de un par de momentos viejos en los cuales nadie ni nada nos garantiza volver a estar completos. Es incesantemente estar teniendo que demostrar que se puede cargar más, se puede llevar más, se puede ser más alto, se puede ser cada vez más y más hombre, intentando borrar el dolor o renegando de la existencia concreta de un pasado.
Humillación. Es el terror nocturno que se despliega, me quita el sueño, me engendra gastritis, me cohíbe y daña para impedirme la resolución definitiva de abandonar el nido antiguo, aunque este no sea más que un coctel de arañas.
Humillación. Es buscar la salida con una escafandra dentro de un mar de tapetes, tubos y maderas que condenan fuertemente a aquel que piense diferente.
Humillación. No poder soportarlo, no poder aguantarlo, tener que comprender que nada de lo que quedaba estaba bien, porque soy un simple tapete al cual le pasan por encima y no hay nada que perder.
Humillación. Querer ser el mejor, tener que ser el mejor.

Y una raja en la raíz que lleva a la tierra dentro del alma nos indica que la posibilidad de la lucha, no ha terminado. Que la búsqueda de lo normal es solamente la búsqueda de la felicidad de nuestro condicionamiento familiar. Y que nunca debemos o podemos olvidar engendrar nuestro rostro, a como de lugar.

Necesitamos invocar las muertes que tengamos al alcance de las manos, para resurgir rotos los enlaces y realmente conociendo las posibilidades nuevas que abren las despensas dentro de nosotros de hilos y libros sagrados.

Bocanadas de electrolitos

Algunas noches uno tiene en la boca del estómago una sensación perpetua, concreta, muy definida, de que se va a mover un mamut. De que algo en tu vida se ha roto.

Tal vez es el caer en cuenta de, por más que lo hayas  leído y por más que creas que sabes qué hacer con ello, nadie ni nada te puede dar una solución para aceptar que la edad pasa y algunas cosas y algunos códigos pasan y algunas oportunidades se fugan. Estoy aligerando todo lo que tengo en las maletas, descargando y botando pensamientos. Siento miedo, siento un terror impresionante prorque todas esas cosas que me han enseñado que es ser un adulto o ser una persona desarrollada no me sirven, no me convencen y van en contravía de todo lo que he estado elaborando durante años. ¿Qué debo hacer? ¿A quién debo confiarle mi corazón? ¿Con quién compartir mis sueños y mis momentos futuros?
¿Cuándo voy a tener el dinero para irme de fiesta como yo quiero? ¿Qué debo hacer? ¿Debo renunciar a todo lo que yo soy para tener dinero y ser “feliz”? ¿Alguien me querrá aunque ya tenga algunas arrugas y algunas señas de estar algo más viejo?

¿Sobreviviré el año que viene? ¿O moriré en la calle, loco y asesinado?

¿Qué me depara el futuro? ¿Por qué he soñado con las estrellas malignas de noche? ¿Por qué tengo el buche lleno de tantas preguntas que no alcanzo a saborear una sola respuesta?

 

¿Qué diablos hago con todas estas ganas de irme, viajar, romper con todo lo que me rodea y empezar una vida donde nadie me conozca? ¿Qué debo hacer para que Dios me conceda esa realidad y deje de torturarme con mi pierna picha y mi mala suerte perpetua?

 

¿A qué horas de la mañana estarán repartiendo respuestas en este chuzo universal?

Caracoles modelo 2008.

¿Qué realmente voy a decir, o puedo decir, de lo que tendré que abandonar?

Voy a extrañar la libertad creativa. La posibilidad de explorar y desarrollar miles de átomos de fuerza cada día, buscando llegar al momento en el cual el éxito sea sentir: sentir ganas de levantarse solo a pintar, a dibujar, a escribir, a cantar, no sentir ganas de más, que sea algo más fuerte que la comida o el sexo mismo, que esa pulsión no acabe y nunca pueda acabar de despertarse en mi interior, que sea un eterno presente dinámico.
Voy a extrañar la libertad de vivir en un taller, de que mi cabeza sea puesta en pos de esa libertad y esos colores que sabía anidaban en mi interior pero que nunca podían desarrollarse por falta de compensación y estimulación del medio -huelga decir, de falta de sincronicidad con el tiempo que era adecuado para ello-.

Voy a extrañar la libertad de estar solo, de compartir espacios desde el ser solo, de haber vivido durante cuatro años en una isla de posibilidades, regenerando delicadamente y haciendo el esfuerzo inmenso de nunca rendirse para llegar, algún día, a poder abrir las puertas internas de cielos que no fueran imaginados, sino aterradoramente reales… como los que hoy navego, como los que veo que pueden aplicarse a mi alrededor.

¿Qué voy a extrañar?

Voy a extrañar que al fin pude llegar al espacio de poder desplegarme y ser fertilidad, y justo cuando ello ocurre es que se debe terminar el uso de este sitio, para llegar a otro destino más. Se ha sacrificado tiempo, salud, dinero, posición social y recursos económicos. Se ha desperdiciado y derrochado recursos, se ha cerrado y cercenado aún más posibilidades de recuperación, se cerraron puertas pero se abrieron curiosas ventanas, se ha recuperado (también) de forma increíble la potencia que nunca se había creido posible recuperar excepto en el reseteo bello e inmenso que nos concede a todos esa pequeña puerta plenipotenciaria que yace en el beso de la delicada muerte, se ha habitado más de lo que se creía posible lo epitelial…

Va a ser memoria el querer que llegue la gente que quiero o aprecio para poder abrazarlos y ser con ellos como quiero en este espacio. El mundo que quiero crear en el cual todas las personas son recibidas y no me importa su tabulación social ni su edad sino su contenido vibracional… eso lo tendré que sacrificar para poder trabajar con otras personas y ser aceptado en lo social en el día a día. Esa necesidad no se me puede borrar.

[[Da miedo un poco, andar entre tanta mentira+supuesto y terminar olvidando que se deben extirpar las mismas patrañas dentro de uno para dejar de acolitar tanta miseria confundida con introspección: da miedo el olvidar la naturaleza sabia del lobo para ponerse mal el traje de puta oveja.]]

Da un miedo fuertísimo el abandonar las ilusiones inmaduras para concretar los sueños con impecabilidad, respetando la sabiduría sagrada de ese corazón sin cicatrices que poseemos cuando somos jóvenes y que nos intentan encorbatar en melancolías y proyecciones basura, para que no interrumpamos el sueño de los justos, caimanes vestidos de hadas que navegan las calles (un día sí y otro también) sin parar; eso que nos dicen que debemos olvidar para ser algo o alguien… claro, cómodo para alguien más, no para el corazón propio.
Da un miedo, también, haber cercenado ya todas las opciones posibles de vuelo y quedar atrapado para siempre en lo que no se ha deseado de país, de tierra, de circuitos. No preocupe el caro lector, pues hay un pacto claro consigo mismo, y quedan 3 años para abrir esas puertas. Al final del cuarto año si nada hubiere en realidad cambiado, ese beso hexagonal de las moléculas químicas será muy atractivo [e inevitable]. Oh, y definitivo.

¿Qué dar a cambio, qué retribuir? ¿A quién? ¿Quién realmente tiene potestad para afirmar que apoyó y ayudó, quién puede negar la presencia de lo que se es ahora porque le incomoda y irrita, y qué tanta reverencia se le ha de pagar? ¿Cómo abandonar las proyecciones infundadas para poder, reseteado, tener acceso al poder pleno de una diferente etapa, sin atar ni comparar? ¿Vale la pena, en realidad, un futuro proyectar? ¿O es más válida una utopía y abrazar ese viento cálido y con olor a fruta que sale del horizonte cuando se camina hacia ella?
Esa respuesta está demasiado cruda y solo el desarrollo la dará. No el tiempo. El desarrollo.

Esto de la normalidad y la casa lujosa ha sido una jaula dorada, ha sido una mentira y una humillación constante sobre todo para las posibilidades de emancipamiento: ha sido un recordatorio de física no-libertad y una lucha para que las sombras que posee no me lleven al siquiátrico. Pero me enseñó a luchar contra viento y marea, a nunca rendirme, a confiar en mi instinto y a acordarme de algo: con los años, lo que más pesa es hacer la misma idiotez año tras año y esperar algo diferente… así que eso es lo que cansa. Mientras uno más cansado se sienta a medida que pasen los años, eso es lo que debe tomar en cuenta: las vacaciones, los espacios de soledad son para regenerarse por dentro… pues la vida humana puede ser larga, pero los procesos son manejados tan aceleradamente que la vitalidad se encoge y acorta. Luego la muerte de lo posible. Luego tragedia. Luego el vicio. Luego el desamor y los crímenes en nombre de las buenas intenciones, bajo un cielo abierto que quiere que te perdones sin más ni más.

Quién sabe.

A lo mejor,
esta será la mejor oportunidad real que tenga en mi corta existencia.