La fractura de la espera

Ha pasado el tiempo, sí. Y te miro y miro dentro de la burbuja que construí mientras soplaba corriendo en los parques y no te ví sino que ví un caleidoscopio de mentes dentro de la tuya, hablándome a una distancia enorme.
Qué fuí, qué fuimos los dos, ya no lo sé. No sé por qué desde ayer estoy con un destello tan rojo, tan imponente, sobre mis parietales y mis dedos, que ya no quiero fingir más.

Me desgarra el alma extrañarte. Me desgarra los ojos el extrañar la ilusión… sobre todo, la ilusión, de verte y abrazarte, que daba. La ilusión, que de construir y volver a vivir daba. ¿Acaso es el momento de decirle a esa ilusión adiós, despedirme de ella y de sus remanentes para volver a caminar en limpio?
¿Qué nos quedó para terminar?

Esto no se va a cerrar mañana. Y uso tu voz como excusa, porque una sola pregunta me retumba hoy y también mañana.
La pregunta es si ‘¿vas a vivir con alguien más?’
Y a hoy no lo sé, no lo sospecho, no tengo forma de comprenderlo bien.

Me siento como orquídea de invernadero entre plantas silvestres, pero terriblemente extraviado de mi casa en sus gamas de color.

Ya sé, ya sé… mientras estuve contigo, ví dentro de mí la posibilidad de volver a salir y crecer fuera de esta prisión… mientras estuve contigo, por una fracción de inmensidad pude pensar que estaba listo para llegar al otro lado. Que tonto fuí, que iluso, que débil.

Yo ya no sé si solamente el combustible del dedo de otra persona me va a dar la libertad de abrazar un tiquete para no volver jamás. No es mi sueño vivir acá, o estar acá, o despertar todos los días acá. Así tuviera el dinero para hacerlo, ¿para qué?… yo acá no tengo familia real, no estoy hecho para acá vivir, tal vez el miedo de sacrificar mis comodidades por el tamaño de mis sueños… no lo sé, lo que sé es que pronto  y ahora se finaliza un ciclo, son las tres de la mañana, tengo una articulación rota en el pecho y me voy a acostar buscando que si te atraviesas esta noche, al menos me confesés como hago para olvidar el cielo y no me reduzco solamente a ser esto.

Porque sin un tiquete en la mano, me condenas a la mediocridad y la soledad en este sitio, a lo vulgar.
Y ya no puedo con más vulgata. Solo quiero tu paz dentro de mí.

¿Me oíste, Sara Horizonte?

Te quiero dentro de mí.

http://www.youtube.com/watch?v=vLibfwLbjK8&feature=endscreen&NR=1

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