Las palabras, como anillos de boda

Esto te prometo.

Te prometo vivir la vida que nunca vivirás. Te prometo no tener que cumplir los acuerdos que nunca desearás. Te prometo estar tranquilo, porque me miro ahora al espejo y no tengo que planear una vida de vacaciones porque quiero que esta vida sea la vida que yo deseo tener bajo mis pies. Te abrazaré cuando estés con fiebre, muerto de dolor y cansancio, porque veré dentro de tus ojos cómo se abrieron bajo tus pies las mentiras y porque tú sacrificaste un montón de oportunidades por el simple hecho de refundar algo que no te pertenece… que nunca te perteneció.
Amaré el alcohol, las curvas sinuosas al borde de un lunar y la piel desgastada por el dormir hasta tarde después de una noche de combatir mutuamente el frío, amaré las prostitutas redimidas y los drogadictos que vieron el rostro de Dios y siguen caminando, a los ladrones que abrieron el chakra de color verde y a los señores de la Luz que expulsaron maleficios indígenas dentro de la mitad mestiza que le pertenece a la sangre de toda una nación, un continente. Besaré a los adictos al internet, las pieles jóvenes y las pieles ya con cierto desgaste, los ojos con falta de glucosa y las manos atadas a la espalda de elefantes.
Entonces fuego, entonces juego, entonces los desposeídos y yo seremos uno y ya no seré frugal pero los miraré, pasados mis años y tal vez, si tengo suerte, con una mascota y una planta y una mujer con sonrisa de media fusa por compañía… y entonces sabré decirlo, sí, lo diré.

Diré que valió la pena encontrar el tiempo, hallar el río entre las acciones, perdonar a los que no están. Se pujó, se parió, emergieron en un espectacular flujo inmensas crisálidas y el beso del vibráfono las volvió mariposas que se fugaron a otra ciencia en otro continente.

Porque algo me dice que ahora sí te puedo hallar, te puedo amar, te puedo esperar y sonreír con calma. Maduraré lo que tú necesites de mí, abrazaré lo que continúe, pero yo sé que te estoy buscando.  Así que cada minuto invertido en escribirte, en volverte y sacarte del mar de vibraciones a lo que estos sentidos puedan abrazar, jamás será perdida, jamás será desperdicio, eres mi pira de leña verde de la cual no emergen cenizas sino árboles con el rostro del DiosPadre y la DiosaMadre.

Te beso dentro de las estrellas de los hijos que cantan con maracas de luz en sus manos y arañazos de vientos solares en sus muñecas, mientras de forma cibernética muchos recordaron que lo que venía, era el amor, la muerte, la paz, la gloria.
Soltar la mala leche, la que da la represión, la que da la mentira, la que da la frustración y el dolor de cabeza. La que da insastifacción de lo no cumplido. Y avanzar. Y reír. Y regresar. Y abandonar la ilusión de poder. Y volver a comenzar. La de aparentes renaceres que no son tales porque se duerme en una nube de mentiras.

Es preferible arriesgarlo todo por un sueño, aunque no se sepa ni por donde demonios o cómo va a acabar.

Las 20 manos del azar que dentro del azar se volvieron fuego, ya no son.
La puerta se rompió contigo, el dolor se rompió contigo, el amor proscrito se selló contigo.
Yo te lo digo.

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