Sobre marchar

Marchar es un símbolo. ¿De qué? Para mí, de querer ir de un estado, de un modo de vida, a otro.
No es puro.
No es coherente por sí mismo.
No carece de propósitos, de necesidades de recursos, de gente que los pone, de gente que omite lo que le conviene.
No es cómodo. Y a veces, simplemente no es bonito.

Sin embargo, me parece más bello el fragor de una marcha que la alharaca de querer que haya un cambio pero no apostar nada por ello.

Yo veo a las marchas como algo inherente a una democracia. Algo que necesitamos sentir, algo que necesitamos aprender a hacer para dejarnos tocar por los demás. Las apropiaciones no importan, los apoyos políticos no importan, las representaciones laceradas no importan –estas últimas menos, los golpes de pecho son para la culpa no digerida y así no se va bien a ningún lado-. La transmutación por el estar presente en el sentido pleno de la palabra -sí, incluido el místico- es el que se necesita y eso no lo logras intermediado por aparatos y sistemas haciendo siempre lo mismo.

Minga”. “Minga es caminar tu palabra.”Y como caminar es un esfuerzo, es poner un pie delante de otro, es respirar y darme cuenta que hay un mundo más allá de mi ombligo y que aunque un solo cuerpo es insuficiente para cambiarlo todo, ese cuerpo propio está lleno de conexiones que hacen un cambio posible.

El mar de mermelada, la promesa McDonald’s de una democracia y el mundo de eterno champán, bit y marihuana más otros sin com-pli-ca-cio-nes, solo sirve para alimentar McMafias.¿Y nos vamos a quedar quietos mientras siguen tragándose todo, con el cielo rompiéndose y la locura como modo de vida?

No.

Entonces, minga. Entonces, aprendemos qué es poner un pie delante del otro, así como en nuestra vida alguien con amor nos enseñó a amarrar una línea de tela enrollada llamada cordón una y otra vez, hasta que aprendimos a ponernos bien nuestros zapatos. Y a cuidarlos, y limpiarlos, y quererlos, y…

Eso, es lo que hace una democracia.

El impulso humano de sentarse sobre su trasero y dejar que ‘otros’ hagan y decidan por mí incuba dentro de sí una fuerza muy fuerte que deriva en el automatismo. Ese impulso es lo contrario de la democracia y justifica a las grandes dictaduras, las quemas de libros, la extirpación del clítoris y la sodomía de niños, todo un gran esfuerzo por aplanar artificialmente la piel deelefante, la diferencia y arruga que es el ciclo vital.
Entonces, por eso es que cuando vaya a una marcha, déjese tocar. Juegue. Reclame su derecho a jugar, a imaginar otro mundo posible. Y tal vez, a fuerza de hacerlo tantas veces, caerá en cuenta que se ve tan bello que está caminando con fluidez hacia él. Claro, fluidez no implica que no haya un esfuerzo detrás, ¿no?
Esfuerzo habrá. Lo habrá. Siempre lo habrá.
Y eso es lo bello. Lo que hace todo perfecto.

Eso, es lo que hace que superemos los conceptos y los pajazos mentales y hagamos comunidad.
Caminamos con otros que caminan en sus perfecciones y sus percepciones para abrir la puerta de un mundo nuevo, cada vez más integrado, coherente, erotizado y diverso.

Hay también personas que marchan en el sentido contrario del nuestro, y están ahí para enseñarnos algo, y nosotros necesitamos aprender porque son otra parte de nuestro propio rostro humano. Simple ambición, codicia, ansia de control y destrucción también son facciones que importan tanto como las más nobles. Sin una la otra no puede existir. Pero si al marchar se queda uno solo en el confrontarse con el otro, está luchando contra sí mismo y a menos de que se pueda arrancar el corazón no sirve de nada eso, pues lo oscuro lo lleva también adentro.
Por eso es muchísimo mejor afilar la atención al marchar, para que no sea una mera caminata que no afecte en nada, ni a usted ni al grupo que le quiere comunicar algo de hecho. Se vuelve algo militarizado, algo de guerra, el andar así.

Camine hacia la paz. Vea qué es paz. Sea usted paz. Y esté en paz.

Y en ese instante que ponga los pies en ese movimiento, antes de que sea muerto y estadística, antes de que llegue el recuerdo y la vejez, sepa que su serenidad y alegría y búsqueda de plenitud le darán la inmortalidad que tanto busca.
Es solo una forma más de celebrar que está vivo. Que usted elige cómo habitar su propio tiempo.

Y por esto, por todo esto, es que hay que marchar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s