La frustración del campo artístico (xi de xi)

El beso de la muerte a la carrera académica de haberse dado cuenta de que no es solo cuestión de compromiso artístico, es cuestión de sinceridad con el nivel de radicalismo y el nivel de comodidad propio, el nivel enseñado, el nivel imitado… y el nivel que necesitaremos para en paz llegar a buen puerto.

200 gms de bicarbonato de sodio para exfoliarse la piel, el alma, los dientes y el intestino en pequeñísimas dosis en vasos de agua.
Peso del amor.
Evolución.

Una vez le oí decir a una persona que no estábamos listos para el cambio. Que eso lo haríamos para dentro de veinte años, para dentro de treinta, cuando la sociedad no estuviera tan inmadura.  Que por más que golpeara la puerta, la gente cambiaba cuando estaba lista a cambiar. Y punto.
Eso me recordó el cuento de la piñata y los niños pobres:

“En una fiesta de unos niños ricos, todos bailaban sin cesar. Afuera, un grupo de treinta o veinte chicos miraban con el estómago crujiente la comida tan rica que caía de las fuentes, las piñatas, todo lo que se inventaron para la alegría de estos privilegiados, desde la vista de la venta que regalaba un viejo árbol de mango.
Un chico rico, conmovido, convenció a sus padres y amigas de que pusieran una piñata afuera en el árbol. Colaboraron con toda la fuerza que tenían. La piñata estaba rellena de pasteles de carne y de tortas, de juguetes y dulces, era realmente un gran árbol de navidad con colores tropicales esperando a ser compartida.
Los chicos que estaban afuera se alegraron y se reunieron y rieron durante horas debajo de la gruesa rama por la noche. Con esa imagen en mente, el chico que cumplía años se regocijó y se regresó a la fiesta.

A la mañana siguiente,
un grito agudo y dolido lo despertó. Salió de su propia casa, pero pronto parte del barrio empezó a registrarlo también por igual. Un coro de preguntas y llantos le hizo buscar a sus padres y, con el miedo típico de la ternura, buscar la fuente del dolor.
Encontró al asomarse a la calle rostros compungidos, digiriendo la situación.
Y halló que debajo del árbol habían veinte o treinta niños muertos de hambre. Todos con los ojos clavados en la rama y lo que colgaba en ella. Todos con el desespero de no haber podido.
Todo porque estaban convencidos, viendo la facilidad de lo que pasaba adentro en la fiesta, de que la piñata se abriría por sí sola.

Pero una piñata no se abre sola.
Tienes que tomar un palo y reventarla.”

Me acuerda mucho de cómo las personas piensan que un país prostituyendo a sus mujeres y vendiendo selva como si no importara la inmensa vida que contiene, va a ser desarrollado. Claro, la imbecilidad que estaba en potencia ahora es un hecho: romperse los dedos hablando de arte político mientras no se ha trabajado de campo fuera de una gran ciudad en este país es como hablar de prostitución y violación y trata de blancas sin haber tocado de frente el fenómeno… no aplica, no va, no se dimensiona justamente.
La novedad se ataca, me dijo una mujer una vez con ojos de topacio clavado en verde. Me dijo también, que por
ello se intenta destruir mediante la confusión de la percepción del encierro propio del que se le narra el relato.

Una virulencia sobrenatural, como espasmo de clímax, me arroja a la maleza de miles de datos que confirman lo que he sabido desde hace 14 años: la guerra del cambio se avecina, y no estaremos listos. Qué lindo es ver que se busca una salida espiritual a todo el proceso; que mal que se abalancen tantos estéticos sobre el tema como mercaderes de mesías.
Querer parar. Darle sentido a la inercia enorme que me arroja a los brazos de la misma acción de ingerir ese veneno.
Ver noticias para comprobar los tiempos de la locura.

Eugenesia y un breve amor al orden homogéneo, para tapar la podredumbre que heredaste y que si no abandonas, no puedes comprender tu identidad.
Entonces, ¿cómo me vas a venir con que estoy demasiado pequeño, o no sé de lo que hablo, o es un sueño de adolescente? ¡Pues claro que adolezco, tu indolencia me causa esa llaga con forma de flor roja en el pecho, la idiotez sin filtro me la fumo mientras esperas la excusa de la violencia como única forma posible de sostener tu relación con el mundo!
No va a funcionar porque ahora necesitamos otra respuesta. Recorro con los dedos las plantas en BrasilBolivia y en Bolivia misma y en ArgentinaBuenosAiresMardePlataBarilocheNeuquén y el olor de VillavicencioBogotáPopayánYopalSanAndrésChía y el olor a despedida que no cesa es el mismo.
Ilusión de separación. División. Pasaporte. “Mi país es mejor que el suyo”. “Le funcionó así a mi abuelo con la gente, ¿por qué a mí no?”

Se vuelve confetti barato el talento cuando ya no hay nada para alimentarlo excepto títulos y sesudos análisis, mientras hay allá afuera un ritual masivo con mi nombre y el tuyo esperando que recuperemos la línea para integrar lo que ya existe.
Nunca me sentí interesado en el cuerpo humano de las medidas como tal. Quise durante mucho tiempo poseerlo, dibujarlo perfecto, representarlo con esa voracidad enorme que da el realismo, pero la pared que surgió fue: ¿qué hará eso ahora, cómo funcionará, qué logrará desarrollar en los demás aparte de cierta admiración figurativa?

No quiero más que las violaciones de mis abuelos y abuelas determinen mi porvenir.
Quiero un día ver a los artistas de este continente reciclando el Eje de los Acuerdos que desearon pero nunca tuvieron nuestros abuelos: cuerpo sano, mente sana, lengua sana, espíritu volando.
Y quiero verlos girando en el espacio. Los quiero ver alejándose de sus identidades. Desafiando con tesón, con valentía, la basura mental regada por nuestros padres sin reciclar.

Yo quiero ver a más artistas enfocándose en desmilitarizar sus cuerpos. En recuperarlos para sí. En recuperar la posibilidad de ternura y delicadeza y calentura tibia que da la confianza, en lugar de tanta represión barata que no hace más que dilatar todo el miedo que están sintiendo hoy en día todos los que me rodean con su supuesta fertilidad increíble pero con esa falocracia con pies de arena tibia y contaminada…
Vivo en un mundo en el cual, hoy por hoy, es más fácil ser fascista que aceptar la sexualidad propia y del otro. Si me reconociera como Jano, con dos caras, con dos tipos de genitales, con dos tipos de labios, con dos necesidades eróticas complementarias, ¿podría trabajar, hacer amigos, vivir en el medio que me rodea? La respuesta es profunda y es negativa… y yo no tengo en este momento debilidad para ser mártir.
Labia. Vulva. Frenillo. Glande. Asterisco del ano. Dilatación del orto. Piel nueva. Piel curtida. Piel ajada. Piel deshecha por los viajes y las manos ajenas. Piel regentada por las dietas. Piel mal nacida.

Y es más fácil decir que es mentira, pseudociencia, afán de figuración o un añoramiento por el mundo hippie. Yo no sé de lo último. Pero algo sí puedo asegurar: no vivo en un mundo feliz y me da pena ajena la debilidad de tantos artistas que salen a la plaza pública sin poder desarrollar el miedo, el dolor y el placer que sienten por no poder recibir un manojo, o lo que es peor aún, por vil chantaje a perder el que con esfuerzo han conseguido.
Rasguémonos las vestiduras, ¡pero en serio!, porque la fórmula ya perdió su eficacia y este mundo flúor-ácido-extremo de los noventas dió paso a un mundo 8bit-liseínamescalina-yagé-cristal drugs-redRedrEd en el que la diferencia nos hace sentir dinosaurios en la propia piel… rasguémonos las vestiduras porque no tuvimos los cojones de asumirnos completos y ahora lloramos porque “está estancada la escena artística”… ¡pero cómo no lo va a estar, si necesitamos un enema en el alma todos!

No me vengan con que hay una diferencia entre si es institución pública o privada, que llevo 11 años viendo cómo se cae a pedazos todo y los que ayer pelearon porque el trabajo corporal era demasiado influenciado por una estética gay son casi los mismos que por usar gafa pasta y hablar con un acento porteñizado juagado en una lejana Quilmes se asumen completos parangones del progresismo total.
Tal vez si fueramos sinceros, un punto de Tao necesitamos, nada más, para retornar.

¿Qué es el dibujo? ¿Qué es la pintura? ¿Qué es la performancia? ¿Qué es lo que late dentro de mi interior?
La demencia senil de seguir el planteamiento de padres y hermanos como fuerza única posible para la punta de la lengua desenrollar.
El grito de caer en vertical cuenta de lo que ocurre y ocurrió dentro de lo que se divide al medio.

Ver a personas creerse animales de mito navegando entre palmoteos de aprobación de dioses y no ser más que puros potros en el establo dando coces, solo ser efebos para cualquier ventisca, Ganímedes desechables ante cualquier peso impuesto de ‘realidad’.
Oficio de ingratitud que te encierra a la primera entre paredones de mierda y miedo, con dolores anclados en el medio del pecho que nunca te dejan respirar de tanta vertiginosa información que se sigue desplegando en tu andar.
Manifiestos. Labios ajados por la cafeína, el azúcar, la marihuana, la cocaína, el tabaco…

La locura sempiterna de recordar lo que hemos sido y la angustia de querer ser algo que no se puede, desoyendo a cada paso el beso eterno que da el hecho contundente: que ningún hombre o mujer se negará jamás a su hora, pues en esta late el beso completo de lo que ocurrió y la caricia cercana de lo que será.
Los dedos chasqueando pidiendo respuestas, invocando memorias, evocando paisajes emocionales que ya no están, ya no fueron, ya no vuelven.

Un beso desvanecido entre las olas que pasan y las que se pierden.
Desgaste.
Cansancio.

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