Fragmentos pre-tesis

Me tatué a sangre y fuego sobre los hombros
“no olvidar de donde vienes”
y
“no perdonarte si pudiste haberlo hecho mejor”.

Y acá respiro.

___*___

¿Qué soy? ¿Qué queda?
Comprendí que no es mi corazón el que se está rompiendo,
es el mundo a mi alrededor.
Y solo estirando la mano puedo hacer lo que quiero, cuando quiero, como quiero,
aún cuando ya no quede nada nuevo o amable en ese montón de cemento roto.

___*___

No estoy pasando por la noche negra del alma: tengo el alma un poco negra porque aún no deja de ser noche.

Estoy gritando porque mientras estos niños, con papá y mamá, con sus amores y cuidados, continúan avanzando,
yo tengo que fumarme tener un espíritu de estrella de rock, un espíritu de shaolín y dragón centenario,
condenado a un cuerpo que no puede levantar sus cosas por sí mismo e irse
lejos
donde no lo tenga que tocar el vaho asqueroso de una persona que es zombie desde hace 16 años, pero no se ha dado cuenta de ello.

Estoy gritando porque no puedes verlo, encerrada entre papeles, encerrado entre negocios turbios y el poder de generar abusos sexuales:
porque a tí lo que te interesa es que te pague a tiempo y te pase las cosas,
porque te quieres deshacer de mí (o al menos, eso espero, terror siento de que me ancles
y me impidas partir lejos).
No ves que estoy pagando algo, estoy pagando un pasaje a la libertad,
siendo el costo mi propia sangre y huesos,
siendo el precio la muerte de todo el perdón acumulado que alguna vez te pedí y dejaste para ‘luego’.

No puedes verlo y no tengo que decírtelo, pero ciertamente no voy a callármelo
por miedo a que me señales con tu patético dedo.

¿Qué eres tú para afirmar esto y aquello? ¿Te has visto al espejo?
Luego, ¿qué eres?

___*___

Concentración, condensación evaporación, liberación.
Corre, corre, corre tiempo, pero no dejes de conmoverte.
A las cosas que a muchos les parecieron bellas, a mí hoy me parecen mierda. A las cosas que pensé que eran pura mierda, hoy por fin comprendo su belleza.
El mundo donde vive mi memoria y amor no cabe dentro de las hazañas perdidas
de dos o tres niñatos jugando con las balas perdidas.
Me acosté y soñé con el amor dentro de un beso de fuego
y encontré tu muerte hacia el nuevo tiempo.

Camino dormido por sueños extraños y sin embargo,
estoy aquí,
llorando,
riendo,
pidiendo una oportunidad para liberarme de todo ello sin pensar.

__*__

Quiero gritarte en la cara
lo estúpido que fuiste
lo mucho que me abandonaste
el dolor que tuve que arrancarme de los ojos y el intentar cambiar el mundo
buscando que tú me escucharas
que tú me dieras una respuesta de por qué tanto y tanto estupro
en medio de un pantano de justificaciones de cuándo y cómo hacer las cosas bien
mientras el cielo se me cae a pedazos y tú tienes que volver a tu tumba
y yo a un espacio descubierto.

Duele el cerebro de pensarte amable, cuando no eres más que un vil renacuajo.

__*__

Dale tiempo al tiempo, dijeron.

Ahora solo siento que estoy en mi tiempo, pero que mis oportunidades no hay llegado al verdadero tiempo.

Recuérdame cuando dormíamos tú y yo, pincel, lado a lado, mientras los amores pasajeros se volvían fuego y lana
dentro de la casa que nunca habité por no ser un “vendido”.

Sentir la ira de ver la vida elíptica, rodeado de animales, mientras ellos caminan tranquilos
y yo me devanaba los sesos buscando ser querido con ellos
cuando lo que importa es lo que yo pueda abrazar sin volverme espina
y todo lo demás es secundario, superfluo y sin significado alguno.

__*__

Ha estado definida por muertes.
La del invisible. La de la atropellada que me juzgó por acostarme con su amiga. La de la que se deshizo frente a mis ojos mientras apreté los puños. La de el que escribía los garabatos que le susurraban las Fuerzas Geométricas que rigen este mundo, caligrafía para bellos enanos y sublimes elfos.
No sería raro que el final de mi carrera estuviera marcada por su descenso, presa de sus propias cadenas su alma, condenado al mismo destino de todos los que rompen el cielo con sus manos.

Lo que quiero decir realmente es que siento que no vale la pena pelear más con ello: mi reflexión sobre lo vano que es este mundo se aprendió a golpes de pala, horno crematorio y velas.
Y eso debería haberme hecho caer en cuenta de muchas cosas.

 

__*__

Lo único que aprendí de mi carrera de plástica, es que soy un excelente escritor y un ansiado músico.
En el resto de cosas me considero brillantemente medio, viendo todo como si fuera una curiosidad y no una razón de vivir la vida.
Y en el día de hoy, año de nuestro señor romanizado Emmanuel, solo puedo decir: no me estresaré más por ello, esa es la realidad con todas sus comas.

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(r)Evolución bajo los nuevos colores solares

Me volvieron un tanque.
Paralizado. Pesado. Aparentando seguridad y culpa para evitar el hecho de que tuve que hacer minería para recuperar después de todos los años y todos los miedos por repetir todos los daños, hallé una caverna propia bajo tierra,
donde crece abedul, parra y lirio azul,
y desde donde les voy escribiendo esta historia, pues el ciclo de estalagmitas de azúcar y esmeralda
me hace entrar y salir de ella no pocas veces. Pero acá va.
Doy un respiro, pongo la lengua en el paladar y miro las teclas negras y a mis dedos respondiendo a mis señales como si fuera una prueba de una sonata cualquiera en un piano venido a menos… y empiezo.

Escucho la canción de los sueños y las ventas y los hijos y me pregunto hoy por hoy, amantes y amados, si realmente tenemos dentro de nuestro cuerpo el tamaño adecuado de silencio para ser reales. Y escribo y escupo estas palabras porque tienes que levantarte en almas y colonizar lo que no se ha colonizado del medio, medio que tiene sueños húmedos pensando en cómo penetrar esa chispa pequeña que te caracteriza como único y desde ahí hacia adelante lo comprendes: “nada para mover signfica todo para perder”.

No se trata de no querer madurar. Se trata de saber dentro de sí qué es cercano a lo que uno considera florecer -o no- en relación con eso mismo.
Chicas hermosas por doquier. Todas intentando ser cosmopolitas, todas intentando que las lleven al próximo mejor orgasmo, todas con juicios de valor, todo en un mundo cada vez más fluido de juventudes y mentiras: la juventud, aparentemente, tiene el mismo tipo de valor e intercambio que un gotero de psilocibina.
UN color lima limón dentro de mi paladar hacia el borde de mis dientes con calcificaciones nuevas. UNO SOLO.
Olvido a los amores que me intentaron destruir -dos- y miro que estaba huyendo de mi verdadero centro.
Subo y bajo de peso.
Este nuevo mundo…

Siento que comprendo un poco lo que me decía esta mujer con la piel pálida y claros… diciendo “cada cual, encontrará tal vez, su propio cielo en estos tiempos de amores descubiertos”. No podrás ocultarte debajo de las faldas de la marihuana, no podrás justificar tu amor a punta de ayahuasca cuando todo se vuelve una ilusión más, no podrás transformarte en algo mejor si no liberas esto que comunicas de tí mismo porque a través de tu mente pasa, porque es un juego que no es perfecto, nunca será perfecto, nunca dejará de tener cierto sabor a grava.
Esta tarde, cálida, sencilla, de piel abierta y mano franca, es un día hermoso de pensamientos rojos de una galaxia tan totalmente traslúcida que me parece estar viviendo un sueño lejanísimo, que no hay forma de reencauzar sin perder cualquier límite humano y deber es, el mío, comunicarle a otros que el mismo existe.

No hay maldición familiar: hay, sí, errores que repetimos a veces por sangre, pero, ¿sabés algo? No hay que tener miedo, porque si ella te ama, si él te ama, ten la confianza y deja que el amor te lleve a deformar y romper el acero del dolor común hasta que puedas ver de nuevo las líneas del saber.
Porque nací con los ojos abiertos y hoy he dado el ciclo, te lo digo.

El que se rinde es el que caduca. El que envejece, el que cede. Y yo escribo desde estas horas de paz y armonía que he forjado recordando lo que llevo adentro que necesito hacer salir… y te digo ahora, hermano, hermana, amante negra, bailarina porteña, cocinera guahiba… que te recuerdo y en el corazón de abrazo, que la revolución está acá. Tal vez, no queden supervivientes de ello, de su andar despeinado al final del pan de centeno con keroseno que estamos comiendo.
Yo sé, como lo dice Pier Paolo Pasolini. Yo lo he vivido, lo he mamado, es más, ¡ahora hay personas que piensan es lindo vender este Estrés PostTraumático de los noventas como no-sé-qué-valor-agregado… ¡como si esa no fuera nuestra cárcel, como si esta no fuera nuestra falacia andante?
Yo lo sé. Yo lo he visto. Yo conozco de dónde salen las leyes que imponen, dónde y cómo va el cemento en una ciudad. Sé, qué y cómo se justifica la construcción de una nueva forma de vida porque son mafias, mafias que ya no ven la necesidad de hacerse las idiotas para poder aplastarnos a todos, sino que necesitan decírtelo en el cara que dice: estamos acá, estamos acá, ciertamente estamos acá, necesitamos volver legal el dinero ilegal y tú estás para que a ello lleguemos sin parar.
El hecho de que hagamos un reboot no tiene que ver con no comer Skittles o oír esto o lo otro.  El hecho de que hagamos un reboot no va implicar tampoco estar atacando todos los medios cuando en la realidad los medios están encima de nuestra nuca desde que nos acordamos. Porque a las personas que piensan que esto es buscar ser la Madre Teresa o Gandhi están más que ciegos, pues es la búsqueda de ser sincero y los trozos de oro que hallas en el camino y ver cómo se siembran esos para ser maíz quinua maní chocolate y vida: si no te humedece los genitales tal vez pensarás que es postura, a mí me humedece el cuerpo calloso y suaviza la piel, así que tendrás que buscar con alguien más tu fantasía edípica de vida sin arrugas en el mantel.
La muerte nos implicará a los que la hemos visto durante tanto tiempo a la cara
como una forma clara de transformación y de convertirnos nosotros en el nuevo petróleo para una mejor existencia.

La revolución no será televisada.

O míralo así:


Intermezzo: Jano en todas partes confesado a la 1.45 am

Este es corto.

Extraño
las manos de niño
la risa de la que no encaja
y las piezas que no encajan de los ojitos que perciben la mitad del mundo.

Y no extraño tus berrinches
ni tu impaciencia
ni el que a veces, pensaras que no te tomara en serio
cuando te tenía tan alojada en parte del miocardio
siendo consciente de que los dos estábamos rotos no solo anatómicamente, sino desde el fondo de nuestras palabras hasta el borde de nuestras mentiras que, nos decíamos, eran nuestras autoestimas.

Y entonces no cesa de ser raro
que en los días que invoco el beso de Isis
sobre mi frente
tenga que salir a la calle y sospechar que algo en tí me está latiendo
porque en el rostro de todas las mujeres que me sonríen por gusto y no por desgano
o descaro
veo la curva hermosa que se deslizaba sobre tu rostro.

Maldigo un poco a Neruda por ponerme ese espejo al frente
antes de irme a dormir.

Porque dicen que cuando un hombre no tiene idea de lo que está haciendo, es que puede hacer lo imposible, lo máximo, lo indecible.

Tantas canciones de amor y un azul desesperado
y acá sigo con alas nuevas
pero en ventanitas como hoy…

La frustración del campo artístico (xiv de xiv)

Hay gente que vive del misticismo, otra de la mentira, otra de arrojarse al fuego para transmutarse en lo mejor que ellas mismas pueden ser.

Yo llego tarde, leo en demasía, hago poco ejercicio y pienso mucho.

¿Y saben a qué conclusión he llegado?

Que no hay nada, pero NADA, como el sabor de cerrar una puerta detrás de uno cuando no hay nada más que hacer en ella.

Decírselo en su cara: “tu odio morirá contigo” Y esta vez, saber que es verdad.

Tengo derecho a no sentirme como una bestia por errores de mi pasado y a juzgarme completo, con herramientas hacia un futuro más brillante si asumo, con toda la presión social que eso implica, el que parte de mi trabajo artístico tenga que pasar por esa sección: soy un hombre, tengo derecho a decir que he percibido a los niños que crecerán siendo hombres haber sido violados, y quiero que eso pare. Y cada centímetro que tienen para expresarse estos seres los hace ir mucho más allá que lo que un hijodeputa en Planeación Nacional pueda afirmar.
No por el hecho de ver lo que hay en la calle, soy menos o más que nadie. No soy calle, no soy un gamín o un chirri, no estoy jugando a ver quién es más desechable y quién más importante por su plata.
Quiero que sientan la belleza de este mundo… aún, la belleza interna de su inmenso y desgarrado dolor.

Tengo derecho y tengo el poder de decidir si me paso la vida intentando ocultar mi caja de gusanos de mi familia y amigos o planto esa posición frentera: a mí no me va el que no se sane la historia sexual de una familia y se pida que viva en paz con la superficie. Esa es una posición que engendra neurosis, miedo, esquizofrenia, ¿y saben qué? Para afectos falsos la mano, el porno y la mala cerveza. El amarillismo hace que uno lea lo que quiera leer al decir esas palabras, ‘familia’ y ‘sexual’. Y debeíamos usar esa irritación como punta de lanza para sanar mujeres, abrazar hombres que crecieron sin padres, hacer estallar talentos que se quedaron dormidos esperando la piedad a la vera del tiempo, un largo etcétera de pañuelos anudados en ello.

Tengo derecho a decir que por ser hombre no quiero ser parte de esa cadena. Que “El Sistema” con sus bancos y sus PRISM y su Catatumbo no me parece tan terrible como el hecho de que sea una buena persona mientras no diga en voz alta que no quiero tener hijos para no someterlos a la posibilidad de una violación por parte de las personas que más las aman, que más las cuidaron, que más las tuvieron a la mano. Que gran parte de nuestras enfermedades vienen de ahí y ahí retornan, y no hay nada que podamos hacer al respecto excepto sanarlas: más de la mitad de los artistas deberíamos asumir nuestra sexualidad como algo meditativo, para retornar del punk por el punk al que nos limitaron los afectos.
Con falda corta o tacones dorados en voz gruesa, no me importa, esa es nuestra primera y única república independiente: ¿realmente hacemos lo que podemos con ella, en ella?

Quiero poder irme a dormir con la mente clara, porque no tengo dentro de mí ya los recuerdos definitivos de haber estado presente viendo las sombras que se deslizan de un lado a otro. No hay paz, no hay apoyo, solo te dicen mentiras… y cuando te dicen que eres un mentiroso cuando ves cómo se adueñan del cuerpo de alguien más, el nivel del daño es inconmesurable y a estas personas que destruyen la mente de los demás diciéndoles mitómanos lo único que les corresponde es la muerte cercana o propia para equilibrar la balanza: es lo más doloroso del mundo ver qué le hace eso a la autoestima, la mente, la salud física, a una persona abusada sexualmente.
Quiero que sepan que esto no lo hago por moral, no lo digo por moral, sino por cerrar un ciclo y no repetir lo que tantas veces he visto como normal… nadie debería vivir el invisibilizar la violencia sexual. Un hombre debe tener el derecho de decir ‘a mí me violaron’ y no ser reducido por sus pares, sino engrandecido, porque decidió seguir vivo para transformarse en loto, no se quedó en la mierda. Y todas las mujeres, también.
Quiero que les crean, que nos crean, a las personas cuando manifiesten/manifestamos que esto tiene que cambiar.
Quiero poder hablar de ello sin sentir miedo de que me digan pesado. Quiero poder decirlo en voz alta: está mal.

Quiero ir hasta el final.

Y poder decirle a mis afectos, con el corazón sano: y mañana, va a ser mejor.