La frustración del campo artístico (xiv de xiv)

Hay gente que vive del misticismo, otra de la mentira, otra de arrojarse al fuego para transmutarse en lo mejor que ellas mismas pueden ser.

Yo llego tarde, leo en demasía, hago poco ejercicio y pienso mucho.

¿Y saben a qué conclusión he llegado?

Que no hay nada, pero NADA, como el sabor de cerrar una puerta detrás de uno cuando no hay nada más que hacer en ella.

Decírselo en su cara: “tu odio morirá contigo” Y esta vez, saber que es verdad.

Tengo derecho a no sentirme como una bestia por errores de mi pasado y a juzgarme completo, con herramientas hacia un futuro más brillante si asumo, con toda la presión social que eso implica, el que parte de mi trabajo artístico tenga que pasar por esa sección: soy un hombre, tengo derecho a decir que he percibido a los niños que crecerán siendo hombres haber sido violados, y quiero que eso pare. Y cada centímetro que tienen para expresarse estos seres los hace ir mucho más allá que lo que un hijodeputa en Planeación Nacional pueda afirmar.
No por el hecho de ver lo que hay en la calle, soy menos o más que nadie. No soy calle, no soy un gamín o un chirri, no estoy jugando a ver quién es más desechable y quién más importante por su plata.
Quiero que sientan la belleza de este mundo… aún, la belleza interna de su inmenso y desgarrado dolor.

Tengo derecho y tengo el poder de decidir si me paso la vida intentando ocultar mi caja de gusanos de mi familia y amigos o planto esa posición frentera: a mí no me va el que no se sane la historia sexual de una familia y se pida que viva en paz con la superficie. Esa es una posición que engendra neurosis, miedo, esquizofrenia, ¿y saben qué? Para afectos falsos la mano, el porno y la mala cerveza. El amarillismo hace que uno lea lo que quiera leer al decir esas palabras, ‘familia’ y ‘sexual’. Y debeíamos usar esa irritación como punta de lanza para sanar mujeres, abrazar hombres que crecieron sin padres, hacer estallar talentos que se quedaron dormidos esperando la piedad a la vera del tiempo, un largo etcétera de pañuelos anudados en ello.

Tengo derecho a decir que por ser hombre no quiero ser parte de esa cadena. Que “El Sistema” con sus bancos y sus PRISM y su Catatumbo no me parece tan terrible como el hecho de que sea una buena persona mientras no diga en voz alta que no quiero tener hijos para no someterlos a la posibilidad de una violación por parte de las personas que más las aman, que más las cuidaron, que más las tuvieron a la mano. Que gran parte de nuestras enfermedades vienen de ahí y ahí retornan, y no hay nada que podamos hacer al respecto excepto sanarlas: más de la mitad de los artistas deberíamos asumir nuestra sexualidad como algo meditativo, para retornar del punk por el punk al que nos limitaron los afectos.
Con falda corta o tacones dorados en voz gruesa, no me importa, esa es nuestra primera y única república independiente: ¿realmente hacemos lo que podemos con ella, en ella?

Quiero poder irme a dormir con la mente clara, porque no tengo dentro de mí ya los recuerdos definitivos de haber estado presente viendo las sombras que se deslizan de un lado a otro. No hay paz, no hay apoyo, solo te dicen mentiras… y cuando te dicen que eres un mentiroso cuando ves cómo se adueñan del cuerpo de alguien más, el nivel del daño es inconmesurable y a estas personas que destruyen la mente de los demás diciéndoles mitómanos lo único que les corresponde es la muerte cercana o propia para equilibrar la balanza: es lo más doloroso del mundo ver qué le hace eso a la autoestima, la mente, la salud física, a una persona abusada sexualmente.
Quiero que sepan que esto no lo hago por moral, no lo digo por moral, sino por cerrar un ciclo y no repetir lo que tantas veces he visto como normal… nadie debería vivir el invisibilizar la violencia sexual. Un hombre debe tener el derecho de decir ‘a mí me violaron’ y no ser reducido por sus pares, sino engrandecido, porque decidió seguir vivo para transformarse en loto, no se quedó en la mierda. Y todas las mujeres, también.
Quiero que les crean, que nos crean, a las personas cuando manifiesten/manifestamos que esto tiene que cambiar.
Quiero poder hablar de ello sin sentir miedo de que me digan pesado. Quiero poder decirlo en voz alta: está mal.

Quiero ir hasta el final.

Y poder decirle a mis afectos, con el corazón sano: y mañana, va a ser mejor.

Anuncios

One comment

  1. ruth rdz · julio 5, 2013

    no se como di con tu post, pero realmente me encantó.
    y mañana, va a ser mejor 🙂
    abrazos fraternos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s