(r)Evolución bajo los nuevos colores solares

Me volvieron un tanque.
Paralizado. Pesado. Aparentando seguridad y culpa para evitar el hecho de que tuve que hacer minería para recuperar después de todos los años y todos los miedos por repetir todos los daños, hallé una caverna propia bajo tierra,
donde crece abedul, parra y lirio azul,
y desde donde les voy escribiendo esta historia, pues el ciclo de estalagmitas de azúcar y esmeralda
me hace entrar y salir de ella no pocas veces. Pero acá va.
Doy un respiro, pongo la lengua en el paladar y miro las teclas negras y a mis dedos respondiendo a mis señales como si fuera una prueba de una sonata cualquiera en un piano venido a menos… y empiezo.

Escucho la canción de los sueños y las ventas y los hijos y me pregunto hoy por hoy, amantes y amados, si realmente tenemos dentro de nuestro cuerpo el tamaño adecuado de silencio para ser reales. Y escribo y escupo estas palabras porque tienes que levantarte en almas y colonizar lo que no se ha colonizado del medio, medio que tiene sueños húmedos pensando en cómo penetrar esa chispa pequeña que te caracteriza como único y desde ahí hacia adelante lo comprendes: “nada para mover signfica todo para perder”.

No se trata de no querer madurar. Se trata de saber dentro de sí qué es cercano a lo que uno considera florecer -o no- en relación con eso mismo.
Chicas hermosas por doquier. Todas intentando ser cosmopolitas, todas intentando que las lleven al próximo mejor orgasmo, todas con juicios de valor, todo en un mundo cada vez más fluido de juventudes y mentiras: la juventud, aparentemente, tiene el mismo tipo de valor e intercambio que un gotero de psilocibina.
UN color lima limón dentro de mi paladar hacia el borde de mis dientes con calcificaciones nuevas. UNO SOLO.
Olvido a los amores que me intentaron destruir -dos- y miro que estaba huyendo de mi verdadero centro.
Subo y bajo de peso.
Este nuevo mundo…

Siento que comprendo un poco lo que me decía esta mujer con la piel pálida y claros… diciendo “cada cual, encontrará tal vez, su propio cielo en estos tiempos de amores descubiertos”. No podrás ocultarte debajo de las faldas de la marihuana, no podrás justificar tu amor a punta de ayahuasca cuando todo se vuelve una ilusión más, no podrás transformarte en algo mejor si no liberas esto que comunicas de tí mismo porque a través de tu mente pasa, porque es un juego que no es perfecto, nunca será perfecto, nunca dejará de tener cierto sabor a grava.
Esta tarde, cálida, sencilla, de piel abierta y mano franca, es un día hermoso de pensamientos rojos de una galaxia tan totalmente traslúcida que me parece estar viviendo un sueño lejanísimo, que no hay forma de reencauzar sin perder cualquier límite humano y deber es, el mío, comunicarle a otros que el mismo existe.

No hay maldición familiar: hay, sí, errores que repetimos a veces por sangre, pero, ¿sabés algo? No hay que tener miedo, porque si ella te ama, si él te ama, ten la confianza y deja que el amor te lleve a deformar y romper el acero del dolor común hasta que puedas ver de nuevo las líneas del saber.
Porque nací con los ojos abiertos y hoy he dado el ciclo, te lo digo.

El que se rinde es el que caduca. El que envejece, el que cede. Y yo escribo desde estas horas de paz y armonía que he forjado recordando lo que llevo adentro que necesito hacer salir… y te digo ahora, hermano, hermana, amante negra, bailarina porteña, cocinera guahiba… que te recuerdo y en el corazón de abrazo, que la revolución está acá. Tal vez, no queden supervivientes de ello, de su andar despeinado al final del pan de centeno con keroseno que estamos comiendo.
Yo sé, como lo dice Pier Paolo Pasolini. Yo lo he vivido, lo he mamado, es más, ¡ahora hay personas que piensan es lindo vender este Estrés PostTraumático de los noventas como no-sé-qué-valor-agregado… ¡como si esa no fuera nuestra cárcel, como si esta no fuera nuestra falacia andante?
Yo lo sé. Yo lo he visto. Yo conozco de dónde salen las leyes que imponen, dónde y cómo va el cemento en una ciudad. Sé, qué y cómo se justifica la construcción de una nueva forma de vida porque son mafias, mafias que ya no ven la necesidad de hacerse las idiotas para poder aplastarnos a todos, sino que necesitan decírtelo en el cara que dice: estamos acá, estamos acá, ciertamente estamos acá, necesitamos volver legal el dinero ilegal y tú estás para que a ello lleguemos sin parar.
El hecho de que hagamos un reboot no tiene que ver con no comer Skittles o oír esto o lo otro.  El hecho de que hagamos un reboot no va implicar tampoco estar atacando todos los medios cuando en la realidad los medios están encima de nuestra nuca desde que nos acordamos. Porque a las personas que piensan que esto es buscar ser la Madre Teresa o Gandhi están más que ciegos, pues es la búsqueda de ser sincero y los trozos de oro que hallas en el camino y ver cómo se siembran esos para ser maíz quinua maní chocolate y vida: si no te humedece los genitales tal vez pensarás que es postura, a mí me humedece el cuerpo calloso y suaviza la piel, así que tendrás que buscar con alguien más tu fantasía edípica de vida sin arrugas en el mantel.
La muerte nos implicará a los que la hemos visto durante tanto tiempo a la cara
como una forma clara de transformación y de convertirnos nosotros en el nuevo petróleo para una mejor existencia.

La revolución no será televisada.

O míralo así:


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