El niño en el loto rojo

Este es tu retorno, arcturiano.

Y entonces, no lo olvidas: lo sabes.

Finalizaremos. El abrazo se cerrará y sabes que irás a casa, sea en este mundo o en el otro.

Bailaremos.
Sin cesar.
Bailaremos.
Sobre la piel caída de los adversarios.
Bailaremos.
Con la cruz de colores y los triángulos de Oriente medio, con las máscaras y la cruz de ankh.
Bailaremos.
Con la genética liberada.
Bailaremos.
Sin los grilletes de los ejes de hombros y caderas.
Bailaremos.

Y una vieja promesa se cierne sobre tí.
Viejos adolescentes se han levantado en almas para regresar.
Aprende a adueñarte de los leones y los toros, los arqueros y los espejos de antiguos estetas.

El giro en vacío se ha dado por completo. Muerto el nigromante se abren las puertas pendientes de las casas.
Los ladrillos se muerden entre sí, como las paredes de tejidos rotos y desgastados.
Se siente la invocación en esta casa.

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