El efusivo beat

Ella tenía en la mano los dos tiquetes.
Porque había una vez un concierto, y la otra había prometido llegar
a tiempo, y ambas sabían que si se le atravesaba algún chico con bufanda azul
eso no sería cierto.
 
Se acomodó el peso del cuerpo de un pie a otro, con sus zapatos
tatuados de unicornios y sus hebillas de velcro.

Tic tic tic hacía la Luna,
tic tic tic hacía la luz verde del último semáforo antes de cruzar la
avenida.
 
Adriana caminó las últimas calles antes de llegar al sitio y vio
corriendo hacia ella una gabardina roja. Sonriendo, dió dos pasos
hacia su amiga para entregarle los tiquetes.
 
Rápidamente
un flash
dos sonidos como de ollas chocándose
y un aleteo liviano, como si una caja llena de cuarzos se hubiera
estallado contra el suelo.
 
Tic tic tic hacía la Luna, tic tic toc hacía ahora el pavimento.
 
La Muerte, con su larga gabardina roja, tomó los tiquetes, se apretó la
bufanda verde al cuello y se revisó rápido el mechón.
Tomó de la mano el alma de Adriana
 
y ambas entraron al último concierto que recordarían en New York.

[Para Isabel A., que le gustan los cupcakes y las letras sicotrópicas]

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One comment

  1. Isabela Alvarado · febrero 13, 2014

    Quien es un divino? :* Te quiero!

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