El mes que nadie dejaba en paz

Estamos en esa época del año en la cual todos sacamos al actor y actriz que tenemos adentro.

Somos telenovela. Dirigimos, actuamos, protagonizamos y nos inventamos nuestra propia épica, aunque no tenga nada de ella
lo que hacemos…

Empieza la carrera por limpiarse la conciencia: macho, había que hacerlo todo el tiempo, te estás quemando y a nadie le importa que Refundes La Patria… mujer, ¿no era más sano apartarse un tiempo, bajar el orgullo y la cartera y la copa, renovar para seguir viviendo?

Simplemente entonces me surgen cosas, ramilletes mal amarrados de hierbas, entre los dedos y todos mis objetos. Me gustan. Y van estos…

Porque a uno no le gusten las sonrisas falsas
los remordimientos sin sanaciones
los lugares comunes de celebración
uno no es Grinch.

Porque a uno le gusten los roadtrips y planetrips
y las sonrisas
y hablar con gente que lee, escucha y siente buscando soltar
600 de los 365 días del año,
uno no es Grinch.

Porque prefiero vivir Noviembre como Noviembre
y no forzarlo a ser Clausviembre
o endeudar a crédito mi pensamiento
mientras el año nos regala días deliciosamente cortos, llenos de melanina y humedad de reposo,
no soy Grinch.

Pero sobre todo,
porque me gusta saber que puedo confiar en el afecto
de mis amigos
y descubrir el sonido de Vetusta Morla con chocoalmendras
te puedo decir, que no soy un Grinch.

No quiero imponer mi llama a otros
si está putrefacta la madera
si está con olor a savia amarilla
y si se compra con un puñado de monedas en cualquier parte…
eso es lo que quiero que entiendas.

Acá estamos todos, celebrando logros o fingiendo que los celebramos, qué más da, pero lo que veo no es amor sino el terror a quedarse consigo mismo, solos. ¿Para qué vamos a fingir que nos importa el otro, si esta es la época del año en la cual más se nota que lo que amamos no es el otro y su rostro, sino el código de barras que nos trae?
Siento…
El diario nos miente, vivimos el tiempo de la palabra desdoblada sobre sí misma y la debilidad del que lo que no es juerga lo ve como sermón… o que todo lo sermonea pero nunca recupera el gozo para irse de murga y juerga… y por eso no le veo el punto a negarse.

Son sólo teclas estas, pero han sido infinitas veces más sinceras que esos abrazos recalentados con sabor a desespero por el pasado que -parece- alimentan estas fechas.

Así que, no quiero que haya más bullying, ni más excusas, ni más apariencias de certezas.

Noviembre es bello porque es el cristal ahumado del inicio del verano abajo del Ecuador, es bello porque trae el recogimiento y la sanación arriba del mismo paralelo, es bello porque nos va apagando las candelillas para reiniciar el sistema de peregrinajes en Diciembre. Es bello porque si recuperas el ritmo que este mundo te intenta extirpar ya no tendrás meacuerdos, sentirás más evocaciones.

Dejemos que tome el curso propio, el caos, que a veces es tan bello.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s