Perderse primeros pasos

Que si sí, que si no, que tal vez. Y que, de pronto, sólo de pronto, no podemos elegir… porque no se nace pa’ semilla.
Cada vez que voy caminando las distintas calles me voy dando cuenta, del peso, de la culpa, de la fiera diferenciación.

Uno es el que elige si al final o al inicio del día abre el abanico, uno es el que decide si escucha rock nacional o se empapa de rolingas argentinos, y no siempre se toman estas decisiones con el corazón abierto de par en par y en la mano.
Pero hay preguntas que surgen, preguntas que permiten que no seamos una masita de agresiones dirigidas, solamente porque tenés daddy issues y no pudiste abrir tu corazón antes de finalizar 1999.

Y de nuevo otra vez empiezan con las palabras “estabilidad”, “responsabilidad”, “transcurrir”.
Pero, ¿qué les importa, a quién le importa? ¿Por qué no se dedican a vivir su vida y dejan el compás abierto, ya que todos sabemos, sin excepción, que el juego está maniatado y el espejo anda quebrado…?
Hay un algo que necesito que comprendas, ¿esa afirmación de son puros, son inocentes, son cándidos? Es falsa, falsa, falsa; los niños y los más jóvenes de nosotros pecan por ingenuidad, pero la inocencia no depende de los humanos… si dependiera de nosotros, hace años se hubiera tomado una nave para irse del planeta.

Hablar denigrando de la palabra libertad significa, no saber ejercerla.
Hablar denigrando, de la palabra libertad, significa no saber ejercerla.
¿Hablar denigrando?
De la palabra libertad, significa. No. Saber. Ejercerla.

No existe tampoco la “pureza de su vientre”; es un vientre humano, órganos multiquímicos y sensibles muchísimas más veces que el sexo opuesto, ¿cómo me vas a decir que semejante océano de humedad tiene que ver con pureza,
cuando te la pasas renegando de su naturaleza de agua y tierra?
No existe “te tocó asumir”, a menos de que haya algo legal de por medio, a menos de que la ley y la promesa de golpe sea inminente. Y en ese caso hablamos de un acuario y comida artificial en el día a día, no de vivir en el mar… ¿pasarse el tiempo extrañando el mar, eso es todo lo que ofreces?

Es una cuestión de galope, de elegancia y fortaleza.

Tal vez sea lindo hacer y crear un mundo en el cual nada malo pasa, nada nos puede hacer daño, nada puede cuestionar o difuminar esa falacia de equidad y posracialismo y ropa desgarrada por las hormonas como variantes cortas en el frío del universo de concreto. Inútil, pero lindo.

En el fondo, tú y yo lo sabemos… esto es supervivencia.

La respuesta es sencilla,
“ella es de ojos de color laca mate y esto es cuestión de supervivencia”.

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