(Des)conciertos

Si me dan a elegir entre los dos, no puedo, estoy seguro que tengo que llevar mi pericardio y mi estómago al ebanista.

http://coub.com/view/4ql3u

Estoy cada día con una batalla interna entre mis sangres y no quiero oírlas, pero me susurran al oído con megáfono que las ame y respete,
pero ya no entiendo a veces lo que dicen. No sé cómo compaginar
el deseo de correr
y el saber de correr
con la tendencia a caminar
y esas rutitas de turista nipón que me sugieren por vida.

Estoy habitando el sitio que hay entre dos.

Estoy habitando el hogar que hay entre los dos.

http://coub.com/view/43ktt

Tengo miedo a que mis cables se acaben de romper y,
girando en caída,
nunca recupere mi silencio y naranja cálido.
Tengo miedo de que tenga que hablar en clave
o de vivir encriptado
mientras las noches se extienden y un fuego de color plomo se extiende desde Europa
vertido en los vasos de lo zombie no hecho zombie.
Tengo miedo de la familia, el hogar y la propiedad privada,
castradoras de hombres y asesinos energéticos de mujeres,
entes comercializadores de sanación que al menor resquicio se quitan la máscara
y supuran
arrogancia
ambición
tenacidad
intolerancia.
Tengo miedo de la mano que se dice sanadora pero no entiende hasta dónde está seca su alma.

Tengo temor. Terror. Asalto a mano desalmada de una figura con alas a la puerta de un bar.
El cielo se repliega pero tú no.
El cielo se conmueve, pero tú no.
El cielo está palpitando, cayendo, abriendo cada día cortinas por las cuales se ve lo que el Hubble llama “casa”,
¿dónde está el telescopio y la cena abierta y cálida y la risa y la comunión?
¿Dónde están los que ven las estrellas?

Estoy esperando, silente, a que la llama se quede quieta. Estoy buscando que se desarrolle, mute, cambie,
que me de un giro y un poco de prado, por Dios,
ya que necesito la comprensión profunda
pero no, me arroja al fuego todo tipo de tierras y giro en locura
cristalizando y cristalizando y cristalizando
en pocos minutos hago que surjan los colores
pero estos se quedan horriblemente quietos.

http://coub.com/view/5xtba

El fuego, el fuego, el fuego me envuelve todo.
Silentes, todos los otros pensamientos han sido lanzados de forma descocada…
como ir a la casa que no era una casa sino un sitio de neo celtas
como caminar las cuadras y pasar del alcoholismo a la cavilación a la contemplación eterna
como sentir una flor iridiscente derramarse desde el ombligo que no para de alimentarse, moverse,
exigir cosechas
como perderse entre las calles porque no hay color en sí mismo emergiendo del esternón
como sentir que ha surgido el número serial que todos llevamos adentro pero no encaramos.

Siento el grito de las dos sangres y el completo abandono a su conversación…

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