A dos días de la entrega

No todo lo que se dice es un rant, un reclamo. No todo lo que no se dice es un reclamo. No todo lo que se pronuncia y enuncia con sarcasmo es un reclamo. No todo lo que se habla sobre futuro será real cuando no sea reclamo. No todo lo que se escribe sobre cambio es sobre ser adolescente y es un reclamo. No todo lo que se propone como cambio es evadir la edad, es un reclamo. No todo lo que dice Malena Pichot o pensaba Tony Stark en los comics era palabra de Dios, era un reclamo. No todo lo que suena en mi cabeza son propagandas de los ochentas y noventas, no, no todo son reclamos. No todos los dedos son inútiles si no están tocando el brocado de una lencería made in China, no son reclamos. No todos mis pies pueden ser independientes entre sí de mis hombros y manos, pero no-no-no, no son un reclamo. No todos los bebés merecen vivir y no todos los que viven merecen una oportunidad en este cielo… decirlo no son, no son reclamos. Leer a Clarice Lispector y estar de acuerdo con Paul Freire y amar a las mujeres que danzaron con lobos tatuados al filo del punk no son reclamos. Oír los amores truncados de la amistad que no fue contigo no son reclamos, es B. B. King + Tracy Chapman diciéndome the thrill, the thrill is gone. Si te escribo y me dejás en visto y no me contestas porque piensas, en el fondo, que eres mejor que yo y que estoy desesperado por conectarme en 2.0 mientras en 1.0 no hay con quién, está bien, sé que no es reclamo. Si no puedes respirar aunque haya amor sobre la mesa, está bien, sé que no es reclamo. Si tienes la piel dorada por el amor del Caribe pero te enamoraste de la tierra de otro país y te pudo más ese amor que pensar si eres clase media alta o no, está bien, sé que no es reclamo. Si piensas que estás monopolizándome el afecto al no contestar cuando te escribo, aún sabiendo que entre las palabras y las líneas del cuerpo hechas dibujo nos habremos de encontrar, está bien, sé que no es reclamo.

No todo lo escrito largo es reclamo.

Yo te grito y te escupo de mi pared estomacal con diente y todo, yo soy Juanita DientesVerdes y dos de Molotov mientras lo paramilitar se tatúa en la frente,

pero acá estoy

comiendo chocolate

y volviendo. Y quedándome. Y viniéndome.

¿Y eso que juzgaste locura? Y, era pura gramática y fragmentación -según la RAE-.

Y te lo pierdes.

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