Vendajes limpios por 346 Mhz

Acá cada una de las palabras que menciones te… no, sabes qué, mejor no me lo hables, porque yo no tengo nada, pero absolutamente nada que envidiarle a un megáfono en este momento, yo soy millones de voces en una sola clavícula.

No me traigas la pretensión de que la mesa está lista.

No vengas a decirme que los platos están listos, las telas están perfectas y planchadas, la presión es perfecta entre el borde del agua y el filo del vaso, no me traigas las coronas de televisión gringa como prueba de ambiente amigable.

Lo lindo de la canalización de los números es que, en algún resquicio de los mismos, tenemos descrito y escrito cómo liberar lo que ha quedado en apariencia tan fosilizado,
que solamente una vida corporativizada podría volver recurso esa debilidad (¿es así?).

Este es el motivo principal por el cual escaneo cada día, estoy buscando tu silencio entre tanta gente.

Gente tonta tanta tamaña temeridad titubear con la tormenta en la cara. Comprender arreglar alcanzar aplacarse y evadirse, ser la cara en regresión y no presente. El brillo de saberse sólo en el salón de matemáticas, como si fuera un aparato alienante astrolábico alienígena armado en mi casa, parece luz de papel quemado…

Hay un sabor fuerte que deja en la boca el hígado cuando estalla una flor de esas que nos gustan, ya saben, cuando se va la luz del Sol y vemos en una sabana cómo las formas, a veces, tienen más fluoresencia de la pensada.

Llamar loco y desviado y raro en lugar de dar abrazos.
Contener como un pobre extraño la cabeza propia para no tocar los tendones de metal de la propia.
Susurra el viento con velocidad de aullido alrededor tuyo, ¡es por eso que tienes las manos en la cabeza, no es por la persona que tienes al frente!

Tantas validaciones y acreditaciones para quedar hincado sobre el hielo y el cemento, no tienen sentido.

Quiero de tí ya no tu arrepentimiento, sino que me regreses mis flautas sin más aplazamientos.

Quiero de tí más que un trámite de ventanilla.

Quiero de tí una presencia, un olor a sinceridad, un carozo duro y frío para un cóctel con vodka en pleno invierno austral.

Pongo a correr la simulación de “sentido común” y de “sí, yo entiendo el mundo” en loop. ¿Los audífonos? Los reviento con volumen. El vaso está un poco sucio al igual que mi boca, pero no hay pierde.

Nieve, y mucha velocidad entre flores de alta montaña, no son mi castigo.
Son el don de mi tótem y el abrazo de mi especie.

Tus traslaciones

¿Contener esto en una sola bebida, se puede? No sé, tal vez sea algo así o más arrogante -por esta manía de comparar el capítulo 20 de alguien con el capítulo 1 propio, mas acá va-.

La simplicidad perdida de las montañas contrasta con la insalubridad fría y despiada del puerto de mentiras, de la ciudad de la apariencia y la eterna luz, la fraternidad inflada y el complejo animismo,
y aún así… ¿cómo hacer para no extrañar, para poder regresar?
Pesan las memorias y el terror aletea entre las guitarras
volviéndose bramido y ladrido a la vez,
lo oficial y lo esquinero empuñado
rodeando las espaldas
en un sólo abrazo.

Pero, ¿nos queda espacio para alimentar al ego cuando nos destrozamos a besos los recuerdos, como si fuera a balazo limpio?
Y ya, hay personas que te van a decir que sólo con dos ejes sencillos de irreverencia se soluciona todo.

Esa búsqueda de hallar un cielo verdadero
entre tantas y tantas alfombras que tomamos por techo
sin saber
que estamos cabeza abajo, por tontos, pero no en pirueta de niño
sino en adoración y sublimación.

Despertar
Abrazar un árbol
Retornar a la paz
Y no tener que beberse las memorias de los miedos
Sabe mejor

Guardo en tí mi amor por la vida
guardas en tus calles la esperanza de ser recorridas
guardas la posibilidad de ser un viajante en un estallido
o en un susurro que diga “ven, no te levantes, este desayuno va por mi cuenta”.

Las palabras surgen con fuerza, con resoplido,
con ese mordisqueo de labios del que tiene que depurar el filtro de lo que queda para avanzar hacia el otro remedo de esperanza
que nos dan las mentes bellas, limpias como ópalos bruñidos.

Cada mañana la intensidad lujuriosa hija de la sicodelia, cada noche un abrazo que huele a alcohol embutido dentro de los pliegues del próximo día, y así…

Hablar de las cosas no por odio, o por desventaja
sino por el inmenso placer de pensarlas de nuevo reestablecidas
sigue siendo el calor de madera que considero el mayor lujo posible que se puede tener
en este viento.

Los secretos de las casas construyéndose

En mi cabeza eras más interesante, me contabas historias sobre playas, sobre personas, sobre vidas que han empezado de un color y de otro mil veces.

Los ojos buscan la boca automáticamente pero no hay salida, sólo retorno, y si no se quiere bailar con esta persona no hay mucho modo de mejorar el tema.

Se dan los pasos pesados, pensados, controlados, acaso porque la excusa es el otro para seguir bailando.
El sonido se refresca, pero las articulaciones no.
El cuerpo se vuelve tieso, pero el ritmo no.

Ayer te ví finalmente, te ví dentro de las memorias, te ví como las teclas sulfatadas dentro de un gran teclado que parecería dibujado por Escher mismo -o que Escher disfrutaría usándolo para redactarle a su hijo sobre el mundo-. Cuando la nieve cayó, cuando el agua hizo silencio, pude ver con mis ojos que lo que ocurría era que no había nada de aquello que me perteneciera, sino que te pertenecía a tí.
Ese pronombre que definía calidad y cercanía, ese , estaba habitado por dos tiempos distintos en mi taller y mi construcción, en el cual todos se habían dado cuenta que ya no habitabas, pero yo era el único que no sabía que ya no estabas ahí en físico sino en amplitud de diafragma fotográfico, que no dirigías mi arreglo de la nave, que las literales y simbólicas formas de vida que habitaban la madera y la casa estaban ahí porque tu presencia no se había diluido, porque estabas en un loop cortaziano, encerrado entre buzos que recuerdan infancias 80eras
mientras los demás me miraban esperando hilar una nueva historia.
Esperando.
Confiando.
Bebiendo cosas ligeramente ácidas para desenfadadamente postular nuevos amores.

Las playas que no conociste y las vidas que no asumiste
se fueron a convertir en ceniza a la ribera de algún árbol
con el cual el silicio, el calcio, el hierro y el salitre
finalizaron el viaje.
Ahora, una persona menor
una persona distraída
o bastarda en sus creaciones
no rastrearía para nada la disolución de las percepciones
de lo que ha pasado.
¡Tanta, tanta ira bajo el puente
y nadie para comprarla!

Pero entonces llega el punto en el cual te desatas, pero no te rompes. Decodificas, pero los nuevos cielos vierten ahora crisálidas y no cosas crípticas. Ahora los luteros que te rodean comprenden, ya sabes que no podías actuar porque habían rezagos de tu presencia ursina, y así es como comprendes qué es y hacia dónde avanzar.

Tal vez no haya supervivencia al final de esta historia, ¿sabes?

Pero nos queda entre las manos la ceniza de las travesías, y esta genera un tipo de humedad que estos hijos de sintetizador envidiarían.
Su brillo, enternecedor -hasta estremecedor, inclusive-, es el que nos permite sobrevivir y romper esa ilusión de que no se puede
retornar con la cabeza y el corazón
salva
por el simple placer de pronunciar las palabras “acá hay espacio para esto, esto haré bajo este techo
y seré millones…”

Culinarias

Me gusta mi memoria cuando es un depósito de cualquieras
y de prontos
pero no cuando me trae desaciertos

Me gusta el sabor en la punta de la lengua de los abrazos que se amarran con los platos

Me gusta el sabor en la punta de la lengua del beat de la música con la cual se abraza por la cintura a alguien que se quiere

Me gusta el ritmo de los cigarillos pegando contra el cenicero mientras ponemos la mesa (pero odio que fumes)

Cuando tú me tomas la mano recuerdo sin desenfado a otras pieles y otras comisuras en los labios, la cocina nos trae de vuelta a lo animal y nos corta la paja de la cabeza,
le prende fuego al granero interno, así que, por ello recreamos relaciones cuando estamos en ella

Es una isla pequeña que permite surfear un mundo desigual o igual al anterior, donde en apariencia todo es igual, pero nada se proyecta como tal

El mejor sitio de cátedras comunitarias se encuentra en ese espacio de risa desenfadada de distintas personas cuando tienen que vivir como adultos juntos de nuevo porque, vamos, rent is too damn high, y así nadie aguanta
el brinco
a cocinar sólo

El sonido de otros vasos aplaca varias cosas
como el cocinar para una sola persona
como el ver el futuro y saber que se está solo
como el comprender que sí o sí
cuando la fuerza del corazón se desgasta,
como cascada el resto de colores empiezan a abandonar el barco

****

Los objetos favoritos en mi cocina son las cajas de los fósforos propios y ajenos

No hay 2 iguales, porque cada uno contiene esa mezcla de olor personal y de alimentos y los alimentos desdoblan las ideas y nos dejan ver el contenido, las deshojan frente a nosotros
La forma de los dedos, la presión, la intensidad de lo que hayamos sentido antes de dormir o apenas nos levantamos las deforman o transforman y así, todo empieza a moverse

El otro objeto favorito lo diría, pero sonaría raro -y raro no es mi estilo-

****

Comer y nutrirse y abrazarse vienen en el mismo paquete
Recuerdo una vez cuando era pequeño que cuando tenía tantos nervios mi estómago se cerraba y contenía los secretos de lo que sentía mientras iba comiendo
Ahora estoy mirando si tengo adentro de las células de mi estómago las peleas y las conversaciones densas, quién sabe, tal vez cuando termine de sacármelas podré ir y elegir con quién sentarme a la mesa
porque a quien miro cuando estoy al frente es cano y seco, es mi propio enemigo

****

Lo más armónico y ruidoso en una casa queda ubicado en una posición vertical, que es cocinando,
y en posiciones horizontales que implican murmullos
Lo más armónico y ruidoso en una casa se pierde, se muta, se convierte en palabra calor estirar tendondes humedad minerales picantes olvidos extrañezas imitaciones desfalcos+al+paladar retornos planeaciones actitud vestido suministros
y
partidas

Así que no cocinamos con las manos, sino con el ritmo en la sangre y las palabras con las que, así no demos cuenta, bendecimos el chocolate

****

Quiero dibujar el color que va bajando hasta las piernas de los pequeños rituales de comida
cuando nos levantamos; café o té o margarita o maka o zumos o gaseosa
Quiero dibujarlos con las palabras que más repiten
A ver si así mapeo el cómo tomamos las decisiones desde la mañana y cómo esa música que nos ponemos como límite nos ancla la percepción
hasta formar estructura, tronco y rama

Diría acá un “nosotros” pero cuando la comida te separa porque es un eje secreto
de penas que no compartes con otros
uno se pregunta si realmente hay animales parecidos
que por su nutrición hayan tenido
esta piel y este lomo
en proceso

****

Un descubrimiento viviendo en soledad, pero que emerge cuando vives con otros, es que la comida contiene la energía fantasmal de lo que no puedes volver energía nuclear
y así
estamos todo el tiempo digiriendo bestias mitológicas fantásticas en los sueños
mientras esperamos que se abran los nuevos ciclos del tiempo
pero como lo callamos, es mejor decir que sólo estamos preparando para tener fuerzas
y trabajar
o estudiar
o follar
pero el puño en el estómago nos conserva cada relato de lo que fuimos y seremos
y ese puño está tenso y con los nudillos blancos en cada bocado que comemos

****

Abrirse a la cocina de cuando hubo más dinero y ahora menos
abrirse a la cocina del dinero que queremos y no sabemos si tendremos
y abrirse a no jugar a la casita hasta haber superado la cocina de cuando crecíamos y ser enteros
son tres momentos diferentes diarios, son nuestros tres dioses polifacéticos
que no mutan a pesar de la pérdida o la angustia de no estar con ellos
sino estar así por culpa de ellos
como adoradores de ese plasma rojo y azul
que llevamos adentro
y que en chispa arranca

We interrupt your merry programming for 2015

So maybe you’re sick
or not
or maybe it’s all the sound of breaking glass
dripping down your throat
while water runs freely
holding in the air the full perfume of the cup,
so
I’ll try and listen to you
and keep on drawing

The memories of the people I loved
that I left behind
looking for deeper
cleaner
stronger shores
within the pockets of screams that bounce off the walls of a lonely room
while the chip
eats my brain
and leaves open my heart to love
like a mere five minute Skype call that can never be trusted as sincere
or unreal
since there’s nothing but a knot in the stomach when the silence hits
and you arrived too late for me
to believe
that anyone can go smooth about life
while riding on the truth of a pointy fingertip
bareback

My cerebellum, my gut and my throat
would very much appreciate if I can stop all the memories
of what we never were while in highschool,
kidding ourselves
about how much we really know
or not
about the blade of grass that our sanity has become
and I’d love too if they,
in a single scream,
release the memories of ten or twelve or fifteen years ago
dropping the pretense
that a cocaine haze in the nineties
and the mulled clashing of bones and kisses
were better than the MDMA beating
we got now for rythm

And so on, on, on,
there’s now this horizontal bouncing of LoveForce
and I’m trying to curry the favor of that flame,
revolutionary love and home-grown sweaters,
feeling we arrived at separation
of Beginning and End
the feeling of nations tearing up
brings new luggage
less baggage
and a whole new mindset
that gives you toxicity and sweetness in the same breath
we are the crystals inside the tongue of the afterparty in the world

El mes que nadie dejaba en paz

Estamos en esa época del año en la cual todos sacamos al actor y actriz que tenemos adentro.

Somos telenovela. Dirigimos, actuamos, protagonizamos y nos inventamos nuestra propia épica, aunque no tenga nada de ella
lo que hacemos…

Empieza la carrera por limpiarse la conciencia: macho, había que hacerlo todo el tiempo, te estás quemando y a nadie le importa que Refundes La Patria… mujer, ¿no era más sano apartarse un tiempo, bajar el orgullo y la cartera y la copa, renovar para seguir viviendo?

Simplemente entonces me surgen cosas, ramilletes mal amarrados de hierbas, entre los dedos y todos mis objetos. Me gustan. Y van estos…

Porque a uno no le gusten las sonrisas falsas
los remordimientos sin sanaciones
los lugares comunes de celebración
uno no es Grinch.

Porque a uno le gusten los roadtrips y planetrips
y las sonrisas
y hablar con gente que lee, escucha y siente buscando soltar
600 de los 365 días del año,
uno no es Grinch.

Porque prefiero vivir Noviembre como Noviembre
y no forzarlo a ser Clausviembre
o endeudar a crédito mi pensamiento
mientras el año nos regala días deliciosamente cortos, llenos de melanina y humedad de reposo,
no soy Grinch.

Pero sobre todo,
porque me gusta saber que puedo confiar en el afecto
de mis amigos
y descubrir el sonido de Vetusta Morla con chocoalmendras
te puedo decir, que no soy un Grinch.

No quiero imponer mi llama a otros
si está putrefacta la madera
si está con olor a savia amarilla
y si se compra con un puñado de monedas en cualquier parte…
eso es lo que quiero que entiendas.

Acá estamos todos, celebrando logros o fingiendo que los celebramos, qué más da, pero lo que veo no es amor sino el terror a quedarse consigo mismo, solos. ¿Para qué vamos a fingir que nos importa el otro, si esta es la época del año en la cual más se nota que lo que amamos no es el otro y su rostro, sino el código de barras que nos trae?
Siento…
El diario nos miente, vivimos el tiempo de la palabra desdoblada sobre sí misma y la debilidad del que lo que no es juerga lo ve como sermón… o que todo lo sermonea pero nunca recupera el gozo para irse de murga y juerga… y por eso no le veo el punto a negarse.

Son sólo teclas estas, pero han sido infinitas veces más sinceras que esos abrazos recalentados con sabor a desespero por el pasado que -parece- alimentan estas fechas.

Así que, no quiero que haya más bullying, ni más excusas, ni más apariencias de certezas.

Noviembre es bello porque es el cristal ahumado del inicio del verano abajo del Ecuador, es bello porque trae el recogimiento y la sanación arriba del mismo paralelo, es bello porque nos va apagando las candelillas para reiniciar el sistema de peregrinajes en Diciembre. Es bello porque si recuperas el ritmo que este mundo te intenta extirpar ya no tendrás meacuerdos, sentirás más evocaciones.

Dejemos que tome el curso propio, el caos, que a veces es tan bello.

Quemando el mapa (o pensando en Irrelevarte)

¡Hey gente! Un poco abandonado tenía esto, vamos de nuevo a empezar.

Como he dicho anteriormente, tengo pensado en sacar una serie de posts sobre como veo el proceso estético para las personas en este momento que buscan ejercer como artistas en medio de unos tiempos muy fluctuantes y muy desafiantes (hablamos para mí para la franja nacida entre 1980 y 1995, no antes y no después, como principal protagonista).
Sin embargo, pues, acá en Bogotá estuvieron en Octubre con el bombo de “Colombia en su Mes del Arte/Las Ferias de Arte de Colombia son lo más cool del universo” y pues, pues no.

Ya escribieron en En Órbita sobre lo que pasa con el tema del arte, escala 1:1. La palabra clave para mí fue el título, porque lo pone todo claro: el arte se siente sin peso, gravidez, sustancia o utilidad alguna. Hay ideas que tengo sobre el proceso, sobre cómo mejorarlo. Tal vez no sean las más populares, ni tengan el respaldo de éxito de amigos con exposiciones/grados/licenciaturas/posgrados/puestos en MinCultura: sin embargo, el lenguaje no le pertenece sólo a las personas que tienen un cartón o a las personas felizmente exitosas. Y por eso, quiero jugar y usar algo que parece tabú: reclamo el derecho a usar mi imaginación, para mostrar cómo considero que puede moverse esto, así no tenga las pruebas empíricas o a Lyotard como defensor de las mismas (no los considero relevantes para esto, no es la ocasión). Compongo así: 1 problema, 1 forma de solucionarlo, 1 recurso a aplicar, 1 desarrollo del por qué esa solución y no otra. ¿En ese orden? Oooh sí -son más como guías, no como parámetros, cero estrés-.

PROBLEMA #1: Nadie/casinadie asiste a las exposiciones de a(A)rte porque nadie se entera dónde quedan.

FORMA DE SOLUCIONARLO
-Grabación de videos de desplazamiento desde varios puntos de la ciudad hasta la exposición. Grabación de video de las locaciones inmediatas del sitio. Grabación de video de la instalación como tal y los recursos que tiene cercanos.

RECURSO
-Videos en celulares con WhatsApp/Vine/otras aplicaciones, de 3:30-7.00 mnts. Plano libre, filtro libre, perspectiva y secuencia/otros libre.

¿POR QUÉ?
-Debido a que en los medios hay más imágenes de lo que pasa fuera del país en temas de arte o de lo que pasa en términos bélicos, son pocas las personas que realmente comprenden que en su ciudad existen escenarios reales, físicos, con nombre e historia. Y los artistas son un poco autistas con sus locaciones: no conocen bien el barrio, o no comparten sobre la historia del mismo, o la localidad, etc.
Sería un buen primer paso y uno definitivo en un acercamiento a ese país analfabeta en cuanto la posibilidad de que, en cualquier sitio, con esfuerzo, recursividad y paciencia, se puede generar un espacio para la plástica.

PROBLEMA #2: Nadie/casinadie asiste a las exposiciones de a(A)rte porque transportarse es muy difícil.

FORMA DE SOLUCIONARLO
-Crear como parte de las propuestas colectivas de las grandes galerías + galerías emergentes + espacios estudiantiles de exposición/otros un medio en el cual se reporten, con fotos, audios y avisos, la información de la infraestructura vial que está alrededor del espacio expositivo.

RECURSO
-Creación de grupo de Twitter/Instagram/otros con esta información, actualizable a 30 días y con posibilidad de descarga en PDF.
-Creación de aplicación para celular para este proceso.

¿POR QUÉ?
-Es hora de que los artistas se enfrenten con una realidad muy sencilla: el arte no es posible sin un espacio físico dónde desarrollarse. Hasta el más conceptual de los artistas tiene un cuerpo físico e instrumentos físicos sin los cuales no puede desarrollar proceso y obra. Y así mismo, las personas que quieren ir a ver una exposición tienen un cuerpo físico… que tiene que pasar por unas condiciones de desplazamiento… en una capital que está ensimismada de tanta infraestructura rota… ¿ven a dónde va esto? Es básico.
Hablando como imagino los primeros pasos de esto, primero estaría el sólo documentar lo difícil que es ir a ver una obra (andenes eternamente rotos, alcantarillas tamaño meteorito jurásico, postes de luz inexistentes, trochas disfrazadas de calle, rutas de buses SITP/Transmilenio desconocidas, et al). Pero eso podría también servir para algo más realista: queridos, en los “países desarrollados en que sí valoran el arte” HUBO un proceso en el que los habitantes locales tuvieron, de una forma u otra, que meterse con los espacios democráticos que definen cómo se construye una ciudad, y ahora que está de moda hablar de la ciudad y sus espacios clasistas, no se me ocurre mejor momento que este para que empecemos los artistas a vernos como habitantes y creadores de hábitat.
Algunos alegarán que no es tarea del artista nada esto sino sólo su obra.
Algunos afirmaremos que esa postura miope nos está condenando al retraso eterno, esperando la salvación estatal/corporativa que no llegará sola… ¿vamos a confiárselo a quiénes entonces? ¿A los curadores? ¿A los planes de MinCultura, el Concejo o el Distrito?

PROBLEMA #3: La gente no se siente identificada ni estimulada para visitar el arte local en sus temáticas, y las campañas (porque no son otra cosa) de MinEducación/MinCultura han sido poco eficientes.

FORMA DE SOLUCIONARLO
-Exposiciones con contenido con mayor contenido de diversidad, cuyo contenido no tenga curaduría por 1) personas correspondientes a los gremios de publicidad y marketing, 2) personas correspondientes a los gremios de diseño y sociología, 3) personas que trabajen dentro de los programas de impulso tipo Marca País.

RECURSO
-Inclusión por convocatoria abierta de colectivos y temáticas en espacios como el Museo Nacional de Colombia, el Museo de Arte Contemporáneo, Bogotá Arte Contemporáneo, Galería Casas Reigner y similares, sobre trabajos y proyectos artísticos que toquen los siguientes temas: historia LGBTQ en Colombia e influencia en la estética actual del país, historia de la artesanía indígena en Colombia (incluye arte raizal de San Andrés y Providencia) e influencia en la estética actual del país, historia de la AfroColombianidad y su conexión con las otras manifestaciones Afro de Suramérica, Centroamérica y Norteamérica,

¿POR QUÉ?
-Porque estamos en un mundo que está cambiando debido al ejercer la globalización en primera persona a una velocidad mucho más grande de la que calculamos. Y un mundo cuya información disponible sobre la existencia de la diversidad y sus variantes está al alza: hablamos no de dos libritos polvorientos de precio inaccesible, sino de therabytes de información sobre la experiencia humana PosGenteDeBien.
En un mundo en el cual el tema del racismo realmente estuviera superado, no veríamos la creación de economías de ghetto, de políticos locales destruyendo empleos y empujando a países enteros a migrar de un sitio a otro -¿cuántos años llevamos así, 9 años de emigración semiperpetua?-, de familias interraciales LGTBQ invisibilizadas, incluso de familias intercontinentales de las que se siguen viendo como novedad. Y esta realidad siempre ha permeado el mundo, no es nuevo, pero el grado con el cual lo hace hoy por hoy es descomunal y atrae la atención de las personas muchísimo más que el desarrollo de la No-Arquitectura del Anti-Ego de lo PosCuir de alguien. Esa búsqueda estética puede ser respetable, pero no está conectando.
Repito, esto afecta en lo local. Colombia, acostumbrada a confiar demasiado en su orgullo parroquiano y a las directrices de una estructura política que se da su baño de culturización cada ARTBO o apertura de Embajada, ha tendido hacia la xenofobia, el racismo, el machismo y la sicosis del terruño criollo, llevado al nivel n en la academia. Pero muchas personas que han viajado fuera del país y han regresado han recuperado una óptica social en la cual cabe preguntarse si acaso en la historia del país no han habido aportes de personas que no sean solamente conservadoras, del género masculino, de pigmentación más caucásica que mestiza o mulata, habladoras de otras lenguas y con otros ritmos y frecuencias. Este país está parado sobre un potencial de diversidad gigantesco, que se ha manifestado con mayor fluidez desde lo musical que desde otros géneros… ¿cuándo la plástica va a empezar a asumir esta realidad como propia y como sustrato creativo, no como ladrillo teórico que estorba?

Es por ahí que empieza esto.
Y no estoy hablando de descartar lo que se ha estado trabajando o de trabajar sólo reggaeton, pero sí estoy hablando de empezar a incluir eso en nuestra agenda: la creación de público pasa por acá.
Fumárselo con o sin filtro es opcional, pero es así.

PROBLEMA #4: No hay alfabetización general sobre lo que implica hacer arte en Colombia. Esto lleva a que tanto estudiantes como profesionales minimicen las partes de mayor carpintería de su trabajo, que les permite realizar la actividad artística, y al público, justificar ignorancia por complejidad.

 

FORMA DE SOLUCIONARLO
-Creación de una página web que sirva de medio de enlace abierto, de software libre, en la cual se reunan los datos de disectación de los proyectos artísticos, con el siguiente ranking:
a) Insumos
b) Fuentes de financiación
c) Desplazamiento físico para realizar la obra
d) Parte del país donde se realizó
e) Fuentes referenciales de la obra
f) Posibilidades de aplicación industrial de la obra
g) Posibilidades de aplicación educativa de la obra

¿POR QUÉ?
Al realizarse este paso a paso, podemos anclar en el presente, el aquí y el ahora, lo que significa el trabajar arte en el país; al soltarlo de libre acceso en la red, podemos permitir su consulta como referencia. Y tomando en cuenta que el arte en Colombia (las cosas por su nombre) tiende a ser BogotaCéntrico, podría ser una muy buena forma de empezar a imaginar las estrategias para que, en otros sitios donde se quiera hacer arte, se pueda implementar y desarrollar mejor el paso a paso de realizar arte. También imaginarse la movilidad de artistas entre los departamentos para generar arte no como un proceso de colonización civilizatoria, sino como un derecho del colombianx tal como lo es el agua potable y por el cual no deben acusar de populista al plantearlo a nadie.

Expongo como imagino esos puntos desarrollados.

a) Insumos: ¿Dónde compré los materiales? ¿Cuánto me cuestan? ¿Por qué tengo que desplazarme ahí en la ciudad? ¿En qué parte del proceso de producción están? ¿Cuántos de ellos son amigables con el medio ambiente y cuántos son recuperables como reciclaje, qué vida útil tienen? ¿Qué destino final tienen los descartes y desechos?
b) Fuentes de financiación: ¿Realmente se pagan las becas a tiempo? ¿Cuánto del costo total del montaje/obra/divulgación cubre una beca? ¿Cuántos préstamos familiares necesito realizar para poder materializar mi trabajo? ¿Cuántos, bancarios? ¿Al finalizar la obra, cuánto tiempo tardaré en trabajar para poder pagar mis deudas generadas por el derecho a exponer? ¿Cuánto es el costo del transporte, luz, agua, comida, etc?
c) Desplazamiento físico para realizar la obra: ¿En dónde me muevo en las localidades? ¿En dónde descanso? ¿Qué rutas estoy obligado a tomar (sea en bicicleta, a pie o en transporte público/privado)? Si estoy en un sólo sitio, ¿cómo es el sitio y cuáles zonas estoy habitando? Si es entre ciudades, ¿cómo me muevo y hacia dónde? ¿Cómo es el tipo de clima en el que estoy moviéndome y elaborando proceso?
d) Parte del país donde se realizó: ¿En qué parte del país realmente se desarrolló mi proceso? ¿Características físicas? ¿Población racial?
e) Fuentes referenciales la obra: Si estoy por internet, ¿qué páginas y contenido multimedia me sirvieron para esto?
Si lo mío es ser ratón de la BLAA, ¿qué estuve consultando? Si estuve con libros prestados, ¿cuáles son, dónde conseguirlos? Si lo hice siguiendo la tutela de un profesor/fotógrafo/músico et al, ¿cuál es su trayectoria de trabajo?
f) Posibilidades de aplicación industrial de la obra: ¿Cómo me imagino un aparato/otros en los cuales se aplique parte del concepto de mi trabajo desarrollado? A escala micro o macro, libre albeldrío.
g) Posibilidades de aplicación educativa de la obra: Si tuviera la oportunidad de crear talleres o colectivos (inclusive, cátedras en colegios/técnicos/universidades) aplicando mi concepto como algo que ayudaría al proceso educativo (se vale tocar temas sociales o temas solamente de estilización y forma), ¿cómo me lo imagino?

Comprendo que muchos lectores no alcanzarán a llegar al final de la lista que propongo… ni que les parecerá relevante. O que, como buenos sarcasticoides, le sacarán meme o mofa al tema. Todo es parte del juego.
Mas sin embargo, para mí el problema no es que lo hagan o no. Para mí el problema es que estoy viendo de una forma rutinaria esa excusa de “es mi arte y todo es super trascendental y da igual” como una pared esquizofrénica que está tornándose insalvable entre las personas que no están en este medio y las que sí lo están, de una forma u otra. Y eso nos está empobreciendo, no nos está aportando: ¿nadie más está cansado de ferias de fin de semana y no semanas que sean exposiciones en línea seriales? Nos está limitando la restricción de temas, nos está cercenando espacios y nos está quitando voz y voto en las decisiones: para este nuevo milenio globalizado, que está naciendo muy agitado, creo que es muchísimo más sensato el saltar del mamertismo desabrido o el gusto irónico hipster y entrar asumiendo las variantes mencionadas como una parte tangible y potente del proceso artístico, porque no se debe subestimar lo que un reaccionario con dinero es capaz de limitar o imitar, y no se debe subestimar que la época influencia, quiera o no, al proceso creativo.

Creo que si se empiezan a asumir muchas de estas cosas podríamos empezar con una cabeza más humilde a comprender no sólo cuando se habla de temas de política (el deporte más aburrido y mejor pago de este país) sino hasta lo de “artistas por la paz” (ugh), pero desde otra óptica, una en la que somos personas capaces de manejar Lo Amplio, no como personas que hablan de la deconstrucción y decolonización de lo que ni siquiera se ha habitado con claridad: ellxs mismxs.
Estoy hablando de usar esto para tatuarse el territorio de lo que implica hacer arte en el país, que está dentro del proceso de cada artista que camina por aquí.
Nada más.

Mientras tanto se quejan los artistas y patean la escalera los ya establecidos a los que intentan posicionarse -por puro deporte-, los músicos van a velocidad ultrasónica en este proceso de integración, de forma hermosa.
Je.
En nuestras narices pasa y no nos damos cuenta, pero fingimos superioridad.
Y esa postura nos convierte a todos en la rubia que muere primero en el apocalypsis zombie. :)