La flor del fuego y sus distancias

¿Quién me mira al espejo? ¿Es el prototipo de hombre, es el amante desilusionado, es el hombre joven que se deshoja y revela cristales, o es el animal recodificado que no puede estar más acá e impacientemente me patea mazo en mano la escala?

Yo abrí la hornacina y de mi interior emergieron sin parar oleadas de ácido, de pérdida, de misterio y mística. Yo abrí la forja y siento cómo la escoria acumulada me ha sido vaciada, la mano se ha vuelto franca, la disposición segura, una tranquilidad fastidiosamente empoderante hace que acá y ahora me sienta cocreador de avispas, ¿a qué hora yo gané esta mano, mezcla de seguridad obrera y dictamen de orquesta?
¿Cómo te explico que el olor a serotonina quemado me da más asco ahora que la ausencia de tonos en la ropa de alguien? ¿Se puede equiparar?
La calle, la calle, se supone que la calle iba a enseñarme, se supone que mi problema era no tener experiencia, se supone que la calle contenía los besos y la vida que había perdido… pero, ¿qué tipo de calle?, ¿qué tipo de alfabetización percibo cuando leo esta ambientación rojo mate, cuando se me vuelve extraña la habitación por donde se mueve y sirve un café este tipo con un viaje pálido, de ira genérica, de poros de concreto que a ningún lado han ido habitando?
Y la calle.

La luz día llena mis ojos. No reemplazo una cosa por otra, el objeto es objeto y la mano es mano y todo es terriblemente sólido y sencillo a la vez, ‘no es fascinante’ -me repito en mi interior para apaciguar- ‘no es fascinante, no eras explorador sino turista, ¿será que le has robado la fantasía al mundo?, ¿mataste la poesía de todo un golpe o sólo hasta ahora te das cuenta de lo seco y ausente de limpieza que era tu estela?’
¿Cómo son las luces? Las luces ahora son cercanas. Añorándolas, se excavó dentro de la oscuridad para hallar miles de hongos luminosos que las reemplazaran. Pero alguien halló el interruptor en el cielo, ¡no sabía que había uno!
Antes del fuego, la caverna cerrada.

No se piensa y ejecuta de acuerdo a desbaratar una regla, es más, la regla se comprende como métrica y se mira hacia adentro, se observa la gran Rueda de la que emana la velocidad que habitamos los que vamos más veloces,
todo el mismísimo día. Es más, existe cierta capacidad de admirar la regla.
Los leños que acumulamos tú y yo durante tiempos, esa obsesión con el paso de los momentos y con que cada vez que nos encontráramos fuera espectacular, la ansiedad infinitesimal de perderse cada segundo y momento porque algo no era suficientemente eléctrico, ha desvanecido entre el color de un nuevo viento.
Nada me calma la sensación de estar, por vez primera, satisfecho.
Y ahora.
Cuando pensaba en proyectarte algo, me desvanecía en silencio. Decía “qué lindo” y “qué posible” y “qué ausente esto”.
Las botas del chico latino queriendo ser estadounidense están dando paso a un pie desnudo más resistente que el huarache de los poderosos yaquis, más azul que los ojos mixtos de los señores kichwas en La Paz. Sí, la mezcla es así de fuerte y se ufana de sí misma.

¿Qué está ahora siendo, que conservo la misma fuerza, pero hay distinta brújula?
Definiendo cada mañana, mi estómago se llenaba de esferas llenas cada una de una frase como no me olvides o eres igual a él o ellas son la razón de vivir o si no la controlas no la amas o pásame una cerveza más para darle sentido.
Era esta sensación de tener el flujo sempiterno, sin interrumpir.

Ahora…

Gotas al azar sobre un tapete de musgo seco.
Era una mano que sostiene una copa, era una mano que ya ha bebido demasiado.
Los sentimientos se mezclaban de una forma libre y arrojada. Salvajes, todas las formas de la creación se peleaban entre sí mutando de forma para poder ser arrojadas al mundo exterior como un marasmo, como una roca, como algo sin definir y sin bordeslímitesrespiracióntemblor centrado.
Antes del fuego había una ausencia de secuencialidad.

Pero ahora…

Hasta las mismas formas de las letras me hablaban con una cadencia y una admiración, una impertinencia digna de un manicomio con locos bellos, tranquis, compartimentalizados y sin embargo con estructura de mangle.
La vida era el roce de esta y esta textura. La ropa, el detalle de admirar donde se incrustaban metáforas.
Antes del fuego, sólo había agua.

A dos días de la entrega

No todo lo que se dice es un rant, un reclamo. No todo lo que no se dice es un reclamo. No todo lo que se pronuncia y enuncia con sarcasmo es un reclamo. No todo lo que se habla sobre futuro será real cuando no sea reclamo. No todo lo que se escribe sobre cambio es sobre ser adolescente y es un reclamo. No todo lo que se propone como cambio es evadir la edad, es un reclamo. No todo lo que dice Malena Pichot o pensaba Tony Stark en los comics era palabra de Dios, era un reclamo. No todo lo que suena en mi cabeza son propagandas de los ochentas y noventas, no, no todo son reclamos. No todos los dedos son inútiles si no están tocando el brocado de una lencería made in China, no son reclamos. No todos mis pies pueden ser independientes entre sí de mis hombros y manos, pero no-no-no, no son un reclamo. No todos los bebés merecen vivir y no todos los que viven merecen una oportunidad en este cielo… decirlo no son, no son reclamos. Leer a Clarice Lispector y estar de acuerdo con Paul Freire y amar a las mujeres que danzaron con lobos tatuados al filo del punk no son reclamos. Oír los amores truncados de la amistad que no fue contigo no son reclamos, es B. B. King + Tracy Chapman diciéndome the thrill, the thrill is gone. Si te escribo y me dejás en visto y no me contestas porque piensas, en el fondo, que eres mejor que yo y que estoy desesperado por conectarme en 2.0 mientras en 1.0 no hay con quién, está bien, sé que no es reclamo. Si no puedes respirar aunque haya amor sobre la mesa, está bien, sé que no es reclamo. Si tienes la piel dorada por el amor del Caribe pero te enamoraste de la tierra de otro país y te pudo más ese amor que pensar si eres clase media alta o no, está bien, sé que no es reclamo. Si piensas que estás monopolizándome el afecto al no contestar cuando te escribo, aún sabiendo que entre las palabras y las líneas del cuerpo hechas dibujo nos habremos de encontrar, está bien, sé que no es reclamo.

No todo lo escrito largo es reclamo.

Yo te grito y te escupo de mi pared estomacal con diente y todo, yo soy Juanita DientesVerdes y dos de Molotov mientras lo paramilitar se tatúa en la frente,

pero acá estoy

comiendo chocolate

y volviendo. Y quedándome. Y viniéndome.

¿Y eso que juzgaste locura? Y, era pura gramática y fragmentación -según la RAE-.

Y te lo pierdes.

(Des)conciertos

Si me dan a elegir entre los dos, no puedo, estoy seguro que tengo que llevar mi pericardio y mi estómago al ebanista.

http://coub.com/view/4ql3u

Estoy cada día con una batalla interna entre mis sangres y no quiero oírlas, pero me susurran al oído con megáfono que las ame y respete,
pero ya no entiendo a veces lo que dicen. No sé cómo compaginar
el deseo de correr
y el saber de correr
con la tendencia a caminar
y esas rutitas de turista nipón que me sugieren por vida.

Estoy habitando el sitio que hay entre dos.

Estoy habitando el hogar que hay entre los dos.

http://coub.com/view/43ktt

Tengo miedo a que mis cables se acaben de romper y,
girando en caída,
nunca recupere mi silencio y naranja cálido.
Tengo miedo de que tenga que hablar en clave
o de vivir encriptado
mientras las noches se extienden y un fuego de color plomo se extiende desde Europa
vertido en los vasos de lo zombie no hecho zombie.
Tengo miedo de la familia, el hogar y la propiedad privada,
castradoras de hombres y asesinos energéticos de mujeres,
entes comercializadores de sanación que al menor resquicio se quitan la máscara
y supuran
arrogancia
ambición
tenacidad
intolerancia.
Tengo miedo de la mano que se dice sanadora pero no entiende hasta dónde está seca su alma.

Tengo temor. Terror. Asalto a mano desalmada de una figura con alas a la puerta de un bar.
El cielo se repliega pero tú no.
El cielo se conmueve, pero tú no.
El cielo está palpitando, cayendo, abriendo cada día cortinas por las cuales se ve lo que el Hubble llama “casa”,
¿dónde está el telescopio y la cena abierta y cálida y la risa y la comunión?
¿Dónde están los que ven las estrellas?

Estoy esperando, silente, a que la llama se quede quieta. Estoy buscando que se desarrolle, mute, cambie,
que me de un giro y un poco de prado, por Dios,
ya que necesito la comprensión profunda
pero no, me arroja al fuego todo tipo de tierras y giro en locura
cristalizando y cristalizando y cristalizando
en pocos minutos hago que surjan los colores
pero estos se quedan horriblemente quietos.

http://coub.com/view/5xtba

El fuego, el fuego, el fuego me envuelve todo.
Silentes, todos los otros pensamientos han sido lanzados de forma descocada…
como ir a la casa que no era una casa sino un sitio de neo celtas
como caminar las cuadras y pasar del alcoholismo a la cavilación a la contemplación eterna
como sentir una flor iridiscente derramarse desde el ombligo que no para de alimentarse, moverse,
exigir cosechas
como perderse entre las calles porque no hay color en sí mismo emergiendo del esternón
como sentir que ha surgido el número serial que todos llevamos adentro pero no encaramos.

Siento el grito de las dos sangres y el completo abandono a su conversación…

La flor del fuego y sus tiempos

DIA
Acá estoy al filo.
Sí, se están acabando las horas, estoy dejando que me carcoma el tiempo. Pero, ¿es que no ves lo que está pasando?
Me estoy moviendo en automático, desprendiéndome en automático, luchando en automático,
y se supone que en estos momentos habría algún tipo de sonido, de opertura Eroica de fondo, de adquisición
definida
mas lo que huelo son cielos y unas mañanas sin parpadear.

Estoy acá intentando decirte que puedo hablar de corrido sin resbalarme
poseyendo todo tipo de sombras, tonalidades, pensiones y pesos,
algo dentro de mí dejó de enumerar las cosas y empezó a bañarse en sus huecos, porque
todos los poros ahora son pozos
con distintas nubes cayendo y abriéndose hacia mí
ionizando mi memoria de los pasillos y andenes hacia un techo de cristal que avanzo
y al tocar
paso a otra sala. Prendo la luz y sueño con cigarrillos, me duermo y despierto pensando en amores de adolescencia, el planteamiento ya está hecho.

TARDE
Un día, cuando era pequeño, dibujé con mi dedo sobre el pavimento la sombra de una flor y una abeja. Aunque me hice un poco de daño, recuperé rápidamente la sensación de suavidad de una piel con pocos desgastes. Pero eso, a eso, no se parece el hoy.
Tengo que evadir las puertas, tengo que evadir las cuerdas, necesito pasar a través de todo tipo de memorias para no tener que amarrarme las mañanas y los codos con el dolor de personas ya viejas que no pueden ser sino estructura de soporte de los cuerpos más blandos… aceptémoslo, esto de la autopromoción es como una carrera por ver quién se vuelve el esqueleto más brillante. Y un coral se puede ver lindo, pero solamente cuando no es una masa calcificada desnuda, como hueso mordido al jirón.
Por estos días el crepúsculo me da un tipo distinto de hambre. Mi hogar es la cacería, mi familia fábrica de latas para automóviles, mis ciudades amadas cascarones vacíos rellenos de larvitas de luz que no liberan su ansia y niegan un olor que no sea a un metálico invivible.

En este tono intermedio, no hay pájaros, hay sobrevivientes con alas.

NOCHE
A pesar del ruido en las luces eléctricas de la ciudad y los animales asustados, miré al cielo y sentí las estrellas.

Estoy moviendo con mis gestos el ritmo de tiempos pasados. ¿Sabía yo que cada forma de cada letra dice algo de mi sangre, tendón, nervio y hormona? Ni idea. Pero ahora puedo saberlo. Ahora puedo… ahora, quiero conocerlo.
Abrí un espacio en la mitad del tiempo, quemé los álbumes de fotos, sacrifiqué y rompí las líneas oscuras y de un sólo golpe surgió con delirio y fuerza no el Baphomet, sino el mapa que Metatron le dejó a los navegantes (de forma muy elegante) en el Cielo y en el Interno.

Metí los dedos en lo profundo de mi miedo y desaté con toda la fuerza de mis articulaciones las exigencias del mundo de los vivos, comiendo voces de muertos. Entregué el azur, la nobleza, la piel de la primera sangre (que si te dijera su inicio me considerarías loco) y el sacrificio de los que movían cristales acá y en el Tibet, dejé que todo reposara.
Lo batí dentro de mi mano y lo hice estallar en la memoria hasta 19 años menos.
Desafié, pero ahora no sé cómo bailo. Bailo un paso cada vez menos tímido, pero no hay espacio en aquellos que no tienen Memorias del Fuego, no vitupero lo que ha pasado pero no puedo negar su existencia. Y ahora estoy acá, sobrio pero con alma de borracho, entregado a la actividad frenética.

La llama era un grito contenido y un señor del fuego con sus ojos de perla ardiendo, se sentía como todas las imágenes que he visto de tigres libres, sabía como sabe el beso sobre la cabeza de cualquier mujer que corra todas las mañanas en su bicicleta, la llama eran discos de sol sin alinear sobre una cartulina y había que dignificarla, la llama eran los muslos firmes y amplios (blanquísimos) tejidos de nervios, vanidad, de misticismo que da soporte.

La llama era ámbar y amarilla y no tenía forma de expandirse, pero metí mis dedos dentro de ella y lo que encontré fue un desafío, un enigma y un estallido.

La llama se había caído.
Manchado.
Perdido.
La llama volvió y con fuerza.

Ionized sidewalks

Burn with the moment!
Lay down with the moment, let the moment ride you!
Oh,
sweetest of despairs and concrete corners,
I’m not trying to emulate the life of a movie from a place
I don’t even recall having a sunset…

I am, however, trying to understand how much of the moonlight I can get
without being burned out by her powerful kisses.

Like, I feel thrilled because I fear I’m dying
So I want to ask quickly
if the Center of the Universe can hear me
if it wants the skins to hold each other without strangling each other
and how many times he had to try until he got the scarab and the jeweled humming bird right
and how many times he gave me the blessing and curse
of speaking tongues
so many tongues
because the face of those before me spread fast like a bullhorn rally cry
through my temples
and I can’t give myself into fighting it
when I fear that the chain I broke was the one that kept me knowing East from South
all the mornings of my life.

I fear the birds inside my heart
the drums
spikes
leather kisses and ripped underwear
I fear the butterflies that come, kiss, explode in my hand and turn again into lilacs.

I have to be careful though, drip by drip and drop on tongues, everyday I feel the grasp slipping
Will I be strong enough?
Can I power through them lies, come to the other side,
advocate for the real hardcore wood inside the atoms in my eye?
I’m feeling, yes, like a wooden puppet,
surrounded by forces ten times, twenty times, fifty times stronger than me, fiercer,
faster,
and one tiny hand to understand and grasp
and fire within me exploding,
I feel like a star combusting but I haven’t even reached the top of it’s potential.

Canvas and table, maiming and teeth falling
possible drug stores full of the things I miss the most,
as is the green that feeds my paranoia
as, the blue sky in which I used to walk when I believed in the coming of fairness
as in, the powerglove that clothes the hand of those who haven’t given in.

My hands, my feet, my ribs are not enough
to conquer and be conquered
to say goodbye and say hello
I need to meet God this days so he can hold the edge of the papers in which I’ve been drawn.

I try to stay ahead, to bring my light instead of the shadows
but the pressing continues and the throat demands fresh sunlight to keep on working.
Response, ability.

Does it even matter?

BONUS TRACK – Todos los bytes, todos ;)

13– Mastodon sacó esto y no somos dignos, NOOO SOMOS DIGNOS


12
– Si tiene problemas de concentración, ponga esto en Loop 10x veces
http://www.rbmaradio.com/panamerika/sanfuentes-no-es-para-los-debiles-de-corazon

11– En Esfera Pública están analizando el tema de cómo se enseña arte; comulgue o no con ellos, si usted es de los que todavía cree que SÓLO la Nacho o SÓLO Los Andes o SÓLO la ASAB o SÓLO una universidad en Argentina/Sao Paulo/NYC lo salvan, oiga y llore ;)

10– Un grupo metasicodelitrópico llamado Mucho Indio ha publicado una bestialidad de producción musical, ¿qué tan alto puede subir su volumen?

9– Imagínense que existe un grupo de Chicas Negras Nerdas. Están en USA, su handle es @BlackGirlNerds y es la parada que uno quiere cuando necesita alejarse de tanto tipo blaaanco como la leche, con barba e ironía posmoderna hablando de dibujo, de ropa, de música
http://blackgirlnerds.com/


8
– ¡Vicky Neumann es una excelente pintora y está exponiendo en estos días! #madluv
http://www.periodicoarteria.com/#!vicky-neumann/cgmw
7- Supongamos que un día llega una chica/un chico/un ambos y empieza a hablarle de cosas inteligentes, y profundas, y le dijo ‘gentrificación’ y usted quedó como “¿¡qué carajos?!”
Tranqui; si vuelven a salir, con este jueguito básico será el rey de la pista
http://ncase.me/polygons/
6- Arquería, para centrarse un buen rato #nuffsaid
http://www.miniclip.com/games/bow-master-japan/en/#t-g-rg

5- Por si hay disyuntiva entre la cabeza, el corazón y las vísceras
http://zenpencils.com/comic/knight/

4- Por si nunca lo ha conocido, ESTO es Nacional Rock desde Argentina
http://player.dcarsat.com.ar/rn_sc_rad39/


3-
Y claro, si lo que quiere es algo de rock, pueeees se le tiene


2
– Hay una personita hermosa llamada Paula Maffia y es lo más de lo más de lo máaas
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-10499-2015-03-30.html
1– Esto hay que saberlo porque si se larga California, se larga un mundo de cultura para los Latinoamericanos (no, no solo los chicanos)
http://www.feelguide.com/2015/03/22/r-i-p-california-1850-2016-what-well-lose-and-learn-from-the-worlds-first-major-water-collapse/

Excelsior!

Es La Escena, estúpido [re: a Revista Metrónomo]

[Nota del Autor – Este texto contiene palabras dejadas en adobo de sarcasmo y algo de jengibre, no es políticamente correcto, rizomático ni heroico; se basa en este de Revista Metrónomo y conversaciones con Lido Pimienta y varias personas del circuito creativo local. Si no tiene hígados para beber té amargo o tónica, nadie lo forza a servirse. Si quiere divertirse, ponga play al video… y PgDn. ;)]

Cada vez que me hablan sobre el público bogotano me entra un ataque de risa especialmente afilado. . . ¿de qué estamos hablando acá?

Hay demasiadas formas de desbaratar esa noción casi infantil –de lo ingenua que es- sobre un, público, bogotano, sobre todo en este 2015 (a mí modo de ver). Quiero describirlo, tocar las aristas y mapear como siento que es, ya que con esta indiferencia fingida no le va al tema ninguna evolución. Así, creo que acá es donde damos un paso para atrás y miramos la tramoya en la cual se crean todas esas obras y canciones y estéticas bonitas que nos agradan consumir.
Es decir, La Escena.
Compuesta de personas que quieren fama, poder e influencia primero y calidad artística de quinto, La Escena está siempre hambrienta de pieles más suaves, logros a edad más temprana, autoestimas alineadas con cierto tipo de color y textil, apariencia de libertad en trabajos de 8 a 5 o 2 a 10 que permitan el dinero que no se consigue mientras llega el éxito.
Y lo que le sobra a La Escena se convierte en lo que conocemos por emisoras “normales”, o podcasts que en Colombia consumen poquísimas personas, o páginas web que se quedan chupando ácaros y polvo en el ciberespacio a pesar de buen contenido, o de producciones que no están hechas para el gusto y sabor local –la pura verdad- sino para que las personas extranjeras que sí comprenden el nivel de calidad y sustancia que tenemos en cuanto a producción artística en Colombia las pongan en un sitio con más posibilidades de exploración y desarrollo. Artistas y todo.

Yo voy a hacer una confesión abierta y sin pena. Detesto ir a conciertos en Bogotá.
Lo he detestado desde hace muchísimo tiempo, y he ido a varios de distintos géneros –que no tengo por qué nombrar, no me valida nada decirlos-. SIgo llendo cuando puedo. Y una parte mía siempre sale molesta.
Porque si hay algo más fastidioso que los promotores que pasan por los pasillos con ínfulas de dioses helénicos en onda civilizatoria a los mortales sudacas, o los productores de sonido que tienen más alcohol que sangre y más taches que piezas, son los seguidores de La Escena haciendo de las suyas y vociferando de una forma muy agresivo-pasiva que ellos sí tienen derecho a estar acá en este concierto y tú no; estas personitas que, por no meterle contexto (historia, raza, espacio-tiempo) a la música, viven histeriqueando sobre lo que debería ser el momento, en lugar de conectar, aprender. . . inclusive, hasta de oír en silencio devocional lo que no conocen de la persona en la tarima que está poniendo sus vulnerabilidades (quiera o no) al interpretar.
¿Y saben? Pensaba hace pocos años que esto era patrimonio solamente de algunas personas post 40 y muy #somosel1% que tenían esta actitud idiota; pero me he dado cuenta que ahora tenemos una camada de personas que de tanto desarrollar su cerebro con reality tv, exceso de ironía posmoderna en caricaturas y propaganda fashionista, ¡creen que su vida es una serie de FX!, entonces, nada, ahí están dándole al bombo de cómo son de outsiders e irónicos, y pagan hasta $500.000 para que sea su celular el que vea el evento. Sí, su celular. No, no estas personas que pueden ser conmovidas, su pinche celular se goza el concierto, les da ilusión de ser periodistas o narradores de CNN. Y esta camada de personas no es ya generacional, es el grupo de personas que con cualquier tipo de celular se dedican a llamar en la mitad del recital a otra persona, o a enviar emojis via Whatsapp con todo el fucking volumen puesto, o a sacarse Vines con comentarios idiotas. . . porque creen que si lo hacen, tal vez también los demás se den cuenta de que son parte de La Escena. #egotrip puro.

Todas estas cosas juntas hacen que ir a un concierto sea difícil para mí muchas veces, porque esta energía de ansiedad es como un ruido asqueroso en un bafle que no me permite oír con calma. Es esta ansiedad de florecer que impide notar algo: si se centraran en un solo instrumento y se dejaran llevar, les llegaría solita la flor –incluyendo el disfrutarse esa droga que están consumiendo, ningún juicio acá a ello-. Es como si esta ansiedad los separara y no les permitiera darse cuenta de que es notorio hasta en un concierto ese arribismo cultural con el cual nos comen la autoestima, que nos dice que no somos individuos dignos de tener una cultura musical, una red tejida de experiencias de apoyo y respeto recíproco entre productor de contenido y conectado por el contenido; es como si nos quedáramos en loop en lugar de continuar la exploración por estar haciendo una ecuación estúpida entre el disfrutar de la diversidad con tener 17 o 25 años. . . mientras millones de corazones siguen explorando eso en el mundo entero, arrugas y tatuajes presentes.

¿Estamos intentando hacer qué, exactamente?

No es claro. Pero La Escena sigue ahí, como un objetivo a alcanzar.

Lo cual me ha llevado a detectar esto. . . La Escena erotiza porque lo cool es un añadido mojabragas y rompecolchones, señores. Sin La Escena muchos no tendrían vida sexual.
Sí, lo dije, no lo quito, La Escena nos da esta ilusión de que por fin seremos bellos, por fin tendremos glamour, por fin seremos reconocidos y amados –aún cuando no nos amemos ni a nosotros mismos, qué más da, finjamos tener autoestima persiguiendo lo cool todo el día-. Pero a punta de sabiduría popular y posmodernismo chirri, nos hemos desensibilizado, entonces, La Escena ha adquirido más importancia de la que realmente necesita para que disfrutemos las cosas o se produzcan cosas de calidad.

Dejemos de pedalear un momento hacia los creadores y miremos al que escucha. . . a esta personita a la cual a punta de pésimos gobiernos que le quitan la plata siempre que pueden a las emisoras y televisión pública para saquearlas de recursos “en pos de mejorar antenas de celulares y tecnología y concreto”, la dejan siempre con la carita triste del que quiso comprender el juego y se frustró.
Esa personita que en su identidad, adorablemente, cree que es libre de elegir pero JAMÁS ejerce la palabra “diversidad” en primera persona y por eso no oye rap porque es de ñeros y negros, o metal porque es de guisos, o reggae porque es de marihuaneros, o electrónica porque es de trippys. Esa personita que quiere todo fácil porque como en casa le han martillado que el arte sirve para creerse mejor que los demás y ser parte de la élite que lo exprime a él y a su familia, inconscientemente quiere alguillo de venganza y por eso pide TOOOODO gratis, y aún así, lo gratuito y bueno lo deja a su suerte, como si fuera un reyezuelo en ese momento de dar la espalda sin darse cuenta que el que pierde, es él.
Esa personita que en su presupuesto familiar no va pagar un tiquete de $20.000 mensuales por más que lo llamen “aporte/bono/soporte/cuota”, y no porque no tenga el capital disponible (se lo gasta 15x en alcohol y comida con azúcar mensualmente), sino por total ignorancia sobre que ello sea parte de su vida. Esa personita que todavía no ha entendido que mientras más niega que lo criollo de sus abuelos solamente existe debido a la inmigración, más se queda desfasada de las necesidades culturales de las viejas generaciones para conectar con los jóvenes, así como los pos40 se pierden a los más jóvenes para tener una banda sonora de calidad que ayude a cambiar vidas y medios y mundo. Uno globalizado.
Y como además nos pasamos el 60% de nuestra energía intentando sobrepasarnos entre regiones en lugar de vernos como familia, invalidamos el trabajo duro de alguien más que recodifica el mundo con su música, entonces simplemente nos encerramos en nuestras casas a consumir lo más fácil de las emisoras, y así nadie va a conciertos de personas de otros géneros que no estén en su departamento de origen… y, ¿acaso eso no es lo más inútil en una ciudad que ya no tiene al rolo como el tipo caucasoide y chapeto, sino personas afrocolombianas como nativos, al igual que descendientes de asiáticos, sudafricanos, alemanes, brasileños, argentinos, además de gente que viene a Bogotá de todo el país a buscar ganar dinero?

Es por esto que los públicos bogotanos son artificiales, porque le creen a La Escena lo que esta diga y por eso son turistas del momento. El público no concibe la noción de que trabajando en conjunto con los artistas pueden, no sé, ¿hacerle contrapeso a ese gran y mórbido follador de oídos llamado Sayco-Acinpro, por poner sólo un ejemplo?, o ¿demoler tantos edificios mal puestos y construir centros musicales, estudios y parques con conchas acústicas?
Creo que si los públicos sí son de aspartame y nutrasweet en un 95%, es porque no se perciben a sí mismos como seres con posibilidad de expresión.

No hablemos de público bogotano, les propongo. Hablemos de cultura radial, de ovnis, cualquier otra cosa. Porque el público no se ve a sí mismo al espejo, y por lo mismo, ni siquiera sabe sus límites corporales, mentales o financieros; porque es masa y poco individuo sano. Y por ello mismo, arrojarles este tipo de luz en la cara los puede hacer reaccionar violentamente, como a los vampiros.

Pregunta es, ¿quiénes tendrán los cojones, desde su diferencia, de abrirse adentro?
¿Quiénes lo harán?
Porque el punto es este.
La aspiración de pertenecer a La Escena nos ha hecho olvidarnos de que tenemos derecho a mostrarnos como Homo Sonoris, que bailan y escuchan, que superan sus conflictos al entrar en trance.